Cruzando la línea imaginaria
Después de 13 horas de viaje llegamos a la frontera peruana. Se siente un poco de tensión en el ambiente; al vernos llegar con grandes mochilas, es obvio que somos extranjeros… aunque no de tan lejos. Los primeros contactos con la gente local nos transmiten que las mismas personas han consolidado una idea sobre sí mismas en cuanto a su manera de relacionarse con los turistas. Varios fueron los que nos dijeron sobre los grandes peligros que se puede encontrar en el país y la poca confianza hacia su gente; sin embargo, en el camino podremos ir confrontando estos imaginarios.
Después de haber hecho los trámites de migración debemos dirigirnos a Túmbez –el paraíso de los manglares–. En el camino, los alrededores lucen desérticos y bastante planos. Fue interesante ver la manera en la que se adquiere la gasolina: existen pequeños puestos de venta informal del combustible que se almacena en pequeños envases de un galón y se venden por medio de embudos. Esto se debe a que es gasolina subsidiada de Ecuador, ya que el precio tiene una relación de 3 a 1 con la peruana. Luego tomamos una pequena buseta que nos llevaría rumbo a Máncora, la analogía peruana de Montañita.

Un bello atardecer en la costa peruana.
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One Response to “Cruzando la línea imaginaria”
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Chic@s ruta Inka, que bueno que todo este muy bien en el viaje, estan super cheveres los reportes, pongan tambien como se farrea por allá… a tod@s les deseo buen viaje y que el regreso sea tranquilo, Esteffy un abrazo, cuídense… chauuuu