Hace dos meses, aproximadamente, Andrea Vela asumió la dirección de la Sinfónica Nacional del Ecuador. Todo inició en noviembre de 2007, cuando la maestra de 34 años, ganó el concurso cuyo premio era el nombramiento de Director Adjunto de la OSNE. “Fue una experiencia muy linda. Estuve con mis compañeros, gente con la que había tocado antes el violín. Fue muy emocionante. Concursé con tres personas más y gané aquella audición por unanimidad”.
Después de que el ex director, Emmanuel Siffert, salió de la orquesta ecuatoriana porque su contrato no fue renovado, Vela asumió su cargo. “Me siento contenta de ser directora. Es una responsabilidad muy grande, de mucha exigencia técnica, humana, musical y administrativa. Pienso que es un reto importante y siento que estoy preparada para asumirlo”. El sueño de convertirse en directora de una orquesta no estuvo presente durante toda su vida. La maestra asegura que cuando era niña, lo único que le interesaba era tocar dentro de una orquesta o como solista. “En realidad no consideré la dirección de orquesta como una profesión sino hasta que cumplí 22 años, aproximadamente. Desde entonces tuve el deseo de regresar a Ecuador y dirigir la Sinfónica. Es una de mis primeras metas cumplidas dentro de mi profesión”.
La directora comenzó sus estudios de música, específicamente de violín, en el Conservatorio Nacional en Quito. Luego, ingresó a la OSNE como violinista. Trabajó ahí durante un año. En 1997, se ganó una beca para estudiar en Estados Unidos, donde obtuvo la licenciatura en violín. En 2002, se hizo acreedora a una distinción educativa para prepararse en el Conservatorio de Música en Shanghái, China. En ese país obtuvo el nombramiento de Alumna Sobresaliente Extranjera. Cinco años después, la directora obtuvo su maestría.
Andrea Vela es una de las pocas mujeres que dirige una orquesta en el mundo. “Marin Alsop dirige una, la Sinfónica de Baltimore. Lleva en el puesto alrededor de seis años y le va bastante bien. Es una mujer muy sólida, profesionalmente hablando, muy fuerte de carácter”. La maestra asegura que este conjunto de músicos maneja una ética muy alta y que tienen una actitud positiva “pese a que, según la prensa, Marin Alsop tuvo problemas al inicio porque la orquesta no le aceptó, no querían tener una mujer delante”.
La situación que está viviendo actualmente la OSNE es muy parecida a la que Alsop vivió en sus inicios como directora. “La primera vez que estuve en el podio, la gente sintió curiosidad, es normal. Una está acostumbrada a ver un hombre, y además mayor, frente a la orquesta”. Desde que Vela asumió el cargo de directora se han presentado varios conflictos entre directiva y el sindicato de la OSNE. “Es una situación difícil de analizar. Vivimos en una sociedad que, aunque no se quiera, es machista. Yo tengo los ‘pecados’ de ser mujer, de ser joven para la profesión y, encima, de ser ecuatoriana”.
Vela asegura que el hecho de ser ecuatoriana es su impedimento más grande: “El ecuatoriano tiende a cerrar las puertas al compatriota, algo que no sucede en otros países, en los que primero está su gente. Si sobra un espacio, se lo dan al extranjero”. Es difícil saber exactamente por qué se presentó la crisis que está viviendo la OSNE. “No sé si fue por mí o fue por el hecho de que el maestro Stiffert ya no siga al frente de la orquesta”. Vela está consciente de que los músicos de la orquesta reclaman “porque Stiffert trabajaba bien con la orquesta, estaba preparado. Pero él cometió el grave error de hacer amistad con el sindicato”. Cuando su contrato no fue renovado, hubo una protesta muy fuerte.
La razón por la que negaron la renovación fue que el ex director de la orquesta cambió el resultado las evaluaciones de algunos de los músicos que no alcanzaron el puntaje necesario para quedarse en la Sinfónica. “Lo hizo con el objetivo de no tener ningún conflicto con los músicos, para vivir en armonía. Por eso se armó todo el lío, el grupo sindicalista se molestó y, al defender al maestro Stiffert, se fueron en mi contra”.
La relación que Andrea Vela mantenía con sus compañeros de la orquesta, antes de que suceda el altercado con Stiffert, era muy buena: “Aparentemente no tenía ningún problema. Después empezaron grandes actos de indisciplina y tuve que frenarlos con sanciones y con cuatro sumarios administrativos, a través de los cuales cuatro músicos de la orquesta van a salir”. Durante los sesenta años de vida de la Sinfónica Nacional del Ecuador, ha habido una gran falta de autoridad por parte de los directivos. “Por mantenerse en una posición cómoda, de aparente equilibrio, les han dejado hacer lo que quieren. Es una situación muy perjudicial para los músicos que sí quieren trabajar”. Ahora, Vela se ve obligada a mantenerse en una postura muy estricta. “Lo que a mí me interesa es que me vean como una profesional competente, en capacidad de poder afrontar el gran reto que es hacer música y de llevar un cuerpo humano tan complicado, tan grande”.
El veinte por ciento de los músicos que forman parte de la OSNE no están calificados para estar dentro del conjunto. “Por ejemplo, hay gente que ya debe jubilarse. Hay problemas como el pluriempleo, lo cual impide a los músicos jóvenes asumir los cargos dentro de la orquesta. Existe gente que trabaja en la orquesta, en el Conservatorio, en la Banda Sinfónica, que tienen nombramientos en todos lados. Eso es ilegal y es algo que hay que frenar”.
La gente que no apruebe las evaluaciones, tiene noventa días para presentar un segundo examen. Si no pasa, tendrá que retirarse definitivamente de la orquesta. “La idea es llenar esos puestos con gente nueva, ojalá ecuatoriana, que sí esté capacitada”. En el caso de que los músicos ecuatorianos no llenen las plazas de empleo, se abrirá las puertas a los extranjeros. “Lo que vamos a hacer con las personas de gran nivel que entren a la orquesta es traerlos al Conservatorio con contratos especiales de maestros y músicos”. De esta manera, se busca capacitar a la gente joven para que posteriormente no haya los problemas que actualmente hay en la OSNE.
El objetivo que quiere alcanzar la Junta Directiva requiere de un proceso muy largo. “Hay que acabar con el nivel deficiente de los músicos. Es necesario hacer reformas tanto en la parte musical como en la administrativa, para que todas las áreas caminen juntas hacia una misma meta”.




