Cada 2 de noviembre, las manos de los ecuatorianos mezclan mortiños, piña, mora, harina de maíz negro, babaco, frutilla en una gran olla para cocinar una colada que se torna de color morado y que se toma caliente. La compañía perfecta de esta colada son unas piezas de pan grandes con forma de niños, las “guaguas de pan”. Y aunque en otras partes del mundo parezca que tantas hierbas para una colada no saben bien, que una bebida morada hasta la espesura no es apetitosa o que es sumamente tétrico comer pan con forma de infantes, en Ecuador, este menú es el más apetecido los primeros días de cada noviembre.
El cementerio de San Diego, en Quito, se abrió en 1872 como un cementerio privado. Sin embargo, no fue hasta 1900 que las fosas pudieron ser ocupadas por la ciudadanía en general. San Diego congrega más nichos que cualquier otro camposanto de la ciudad. Alberga a difuntos de todas las clases sociales, desde presidentes de la República, como Velasco Ibarra, hasta los restos de los más humildes trabajadores, en cuya lápida ya no se distingue letra alguna.
El culto a la muerte toma formas particulares según la comunidad en donde se practica y, aquí, un día dedicado a la muerte se llena de movimiento y vitalidad. A pesar de ser una fecha concebida para la reflexión acerca de la muerte, una idea con carga emocional muy intensa, el 2 de noviembre en el cementerio de San Diego es además una fiesta: adentro, religiosidad, música, comida y reunión con seres queridos (unos vivos y otros no tanto); a las afueras, la venta de flores, pintura, frascos de vidrio, agua, tarjetas póstumas, cueros reventados, fritada, catzos con tostado, refrescos y, por supuesto, la colada morada, complementan la panorámica. Para comprenderlo mejor es justo que nos detengamos en algunos de esos momentos trasladados a imágenes:

El túnel de luz

Cementerio de San Diego

Arreglo de tumba

SERENATA SIN PAGA

Vendedora de frascos. Caridad y nostalgia

Retocador de tumbas

La letra de la muerte

Caridad y nostalgía. Rosa

Rosa

- Colada morada

Los más vivos

Catzos con tostado

- Lo único seguro es la muerte





Hay errores de redacción como el “no son apetitosa” del primer párrafo.
“Un día dedicado a la muerte lleno de mucha vida” suena a frase hecha y además tiene un ritmo horrible.
Si las fotos son del Cementerio de San Diego, valdría la pena que se hable más de lo que ocurre allí el 2 de noviembre. Falta información. Mucho preámbulo.
Gracias por las sugerencias. Las tomé muy en cuenta para mejorar la nota. Saludos. Esperamos más de tus observaciones, Alejo.
Felicitaciones, Germán, me encantaron las fotos.
Sólo tengo algunas sugerencias. Creo que en el primer párrafo deberías poner “que EN una bebida morada hasta la espesura…”. También otra, pero es mucho más subjetiva: el primer párrafo es muy bueno, pero tiene poca conexión con el segundo. Podrías enlazarles mejor.