Frohe Ostern! o… ¡Felices Pascuas!

¿Quién no ha oído hablar sobre  el Conejo de Pascua que esconde los huevos? Ostern, como se dice pascua en alemán, es una fecha tan importante como la Navidad. La disfrutan grandes y chicos; la decoración de los jardines, plazas y centros comerciales desde el Karfreitag (Viernes Santo) hasta el Osternmontag (Lunes de Pascua) está llena de conejos,  huevos pintados y de unas ramas secas llamadas Osterstrauss que se colocan en jarrones y macetas.

Los alemanes celebran el Domingo Santo comiendo conejos y huevos de chocolate, impulsando una tradición que ya es universalmente conocida. Las pastelerías y chocolaterías venden alrededor de 100 millones de deliciosos conejos y se estima que un alemán gasta 100 Euros en chocolates durante estas fechas. Esta fiesta reúne a las familias: se entregan regalos y comparten las tradicionales galletas. El sábado por la noche acostumbran a hacer hogueras donde la familia y los amigos del barrio se reúnen,  y por supuesto, es primavera. El Domingo Santo es el día predilecto para los niños porque deben encontrar en los jardines los huevos que el Osternhase (Conejo de Pascua)  ha escondido mientras todos estaban en la iglesia.

La historia del Conejo

Algunos creen que este animal apareció en la frontera de germano-francesa; y como Papá Noel, se encarga de hacer felices a los niños. Pero otros dicen que la leyenda del conejo se remonta a la Resurrección de Jesucristo: cuando metieron a Jesucristo en el sepulcro, un conejo asustado estaba escondido dentro. El conejo observaba el cuerpo de Jesús dentro del sepulcro y se preguntaba quién sería ese señor al que lloraban tantas personas. Dos días después,  el conejo vio como Jesús se levantaba y un ángel retiraba la piedra que tapaba la entrada del sepulcro, entonces pensó que ese Señor sólo podía ser el hijo de Dios y quiso decirle al mundo que Jesús estaba vivo. Pero no podía hablar, así que se le ocurrió que pintando un huevo de colores la gente entendería el motivo de su alegría. Desde entonces, cada Domingo de Pascua un conejo deja huevos de chocolate pintados de colores a todos los niños para celebrar que Jesús ha resucitado.

La tradición del Huevo

El huevo siempre ha simbolizado fertilidad, esperanza y renacimiento, incluso, los hindúes pensaron que el mundo había nacido de un huevo. La Primevera es precisamente la época en la que las frutas, las  flores, los colores y los aromas renacen; parece que todo es nuevo otra vez.  Según la tradición, no se consumía huevo durante la Cuaresma; por lo tanto, la cantidad recolectada durante esa temporada era tan abundante que la gente comenzó a regalar los huevos  a parientes y conocidos. Para darles una apariencia de regalo, se los pintaba de color rojo con pigmentos naturales, pero ahora  existen muchas técnicas y los huevos han alcanzado dimensiones de verdaderas obras de arte, la más conocida es la de la cera derretida:

 

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Sobre el autor

Anaís Madrid. Estudiante de Comunicación, PUCE. Editora de la sección Arte y Cultura.