La Torá es el texto conformado por los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. En términos generales, es conocido también como la revelación divina y las enseñanzas religiosas dirigidas al pueblo judío. Dentro del Levítico se encuentran una serie de normas que establecen qué alimentos respetan los preceptos judíos (kosher) y cuáles no (trefá). El kashrut, proveniente del hebreo kasher que significa “correcto” o “apropiado”, es un concepto judaico que hace referencia a la higiene de los alimentos que van a ser ingeridos
Para el consumo adecuado de los productos alimenticios es necesario que los judíos sigan cuatro reglas fundamentales:
La primera regla establece que entre la comida kosher están los animales que rumian y que tienen pezuñas hendidas, éstos son puros solamente si es que cumplen con estas dos condiciones. De igual forma se puede comer animales acuáticos sólo si es que poseen aletas y escamas; es decir, las langostas, los camarones, las anguilas, las conchas, entre otras especies, no pueden ser ingeridos. Con respecto a las aves kosher, la Torá no especifica qué características tienen pero, en general, se descartan las aves de rapiña.
La segunda ley prohíbe el consumo de carne que ha sido arrancada y el consumo de la sangre, porque se considera que el alma de una criatura viva está en su sangre. La tercera regla exige que el animal sea sacrificado de forma humanitaria por parte de un matarife calificado conocido como shejitá. Para que esta regla se cumpla en su totalidad, el shejitá debe utilizar un cuchillo perfectamente afilado, que no tenga ni un desperfecto; caso contrario, la carne se convertirá en no kosher. La última ley indica que no se puede comer ni cocinar la carne junto a la leche: “No guisarás al cabrito en la leche de su madre” (Shemot / Éxodo 23:19).
Todas estas reglas han sido respetadas y practicadas de generación en generación. Son parte de la vida de los judíos y han sobrevivido hasta nuestros días. Claro, actualmente, algunos procesos como el sacrificio y el desangramiento se han modernizado.Ya no son las amas de casa las que se encargan de remojar y salar la carne; en algunos mercados, los productos alimenticios kosher son comercializados. Pero antes, son inspeccionados por los rabinos para clasificarlos en kosher y no kosher. Todo para que se sigan cumpliendo los mandatos de la Torá.
El propósito de estas leyes es preservar la salud espiritual y moral de las almas. Ayudan a controlar los instintos físicos, “los impulsos bestiales”, para proteger la voluntad espiritual y moral. Estas reglas mantienen al cuerpo en el “estrecho sendero de la pureza”.
Sin embargo, las leyes dietéticas judías, según el Dr. Dayan I. Grunfeld, en su texto La visión de fe. La filosofía de las Mitzov: el sometimiento humano a Dios, “no se basan en la especulación nuestra de ninguna índole, ni en nuestra capacidad de entender finalmente los motivos íntimos de estas leyes. La razón fundamental de la validez de las Leyes Dietéticas es el simple hecho de que Dios las ha ordenado”.
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