Cada ilustración de Lina Arias, artista plástica colombiana, es un mundo fantástico construido para un personaje específico creado con pintura y aereosol. A pesar de lo surreal de las formas, el espectador siente que ese escenario es real, que existe y que es capaz de atraparlo. Quien se para frente a uno de sus murales, siente la necesidad de inmiscuirse en él esforzándose por escuchar los sonidos y olores que habitan en ese espacio. Esas sensaciones son producidas gracias a “las posibilidades de explorar el imaginario que tenemos dentro, se convierte en infinito, abre sensaciones que se transmiten por medio del espacio y sus texturas, colores vibrantes en medio de personajes que preguntan y necesitan del espectador para ser”, explica la artista.
Esta joven de 26 años encontró en la ilustración una forma de comunicar, de sentir y de expresar. En 2005 egresó de la Facultad de Artes Visuales de la Pontifica Universidad Javeriana de Colombia y su obra la ha llevado a convertirse en una reconocida directora de arte, muralista, ilustradora y street artist. Su obra ha sido expuesta en el Centro Cultural Casa Ensamble de Colombia y en Frisson Gallery, una de las galerías más reconocidas de Londres.
Los personajes de Lina tienen una fuerte carga melancólica que se refleja en la profundidad de los alargados ojos que pinta detrás de ellos. Como confiesa la artista, esconden recuerdos y cada personaje tiene memoria: “siempre he tenido un interés muy marcado por el ‘ritual’, su tradición, la relación que tiene la memoria con el pasado y cómo llega al presente; y es de ahí, de donde creo que empiezo a crear un estilo de personajes con recuerdos que muestran momentos íntimos, con una realidad simbólica tomada de cortes anacrónicas, circos, tierras lejanas, animales que se camuflan en ellos, máscaras, tatuajes y trajes: símbolos que han quedado grabados en mi mente desde la infancia”.
A través de su arte convierte los espacios públicos en galerías que sacan al transeúnte de la cotidianidad y contaminación monótona del día a día y le permite ser parte de la creación artística.
Al momento de abordar una pared, para Lina todo cambia: “En la calle, lo que más me llama es la interacción que tengo con el transeúnte, pienso en la impresión que tiene al ir caminando y enfrentarse a una pintura que no esperaba ver en esa pared, que no estaba la semana pasada y que mañana, al volver a pasar, la encontrará con un tag encima o una nueva intervención que la transforma. La calle no es para mí un sustrato más, trae consigo un valor agregado. No es como pintar en un lienzo o un papel en tu estudio: es pensar en la interacción que tendrán millones de personas día a día con tu pieza”.
En el mes de julio, esta artista intervendrá paredes de la ciudad de Quito como artista invitada del Noveno Festival de Arte en la Calle y los transeúntes podremos ser parte de una obra inspirada en el color, en épocas, procedencias, símbolos, costumbres y que se exhibe en la calle convirtiéndonos en protagonistas de ella.
Obras de Lina Arias
Los Siete pecados Capitales, serie donde el tema principal era la taxonomía visceral. Lina recurrió a la parte “más visceral” del ser humano: el pecado. Su serie muestra una familia de la nobleza, donde cada miembro encarna cada uno de los pecados manifestado por su virtud opuesta: un bufón es la ira, la niña monstrua la lujuria, un enano como objeto de diversión, la soberbia. Siete lienzos ovalados pintados con acrílico y un poco de aerosol, con marcos dorados que sugerían la época, como en los retratos antiguos.
Ni con el pétalo de una Rosa, exposición que se remitió al abuso y al maltrato en contra de las mujeres en Colombia. Cada artista participante recibía una muñeca de trapo elaborada por una mujer que había sido víctima de maltrato. Lina transformó la muñeca en marioneta utilizando diferentes materiales como telas, encajes, alfileres y pinturas.
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