La obra del artista manabita Aaron Romero es vasta y tiene su base en una enorme creatividad y décadas de aprendizaje de distintas técnicas de expresión pictórica. Después de estudiar diseño, Romero se introdujo en el mundo de la fotografía; más tarde, se instruyó sobre xilografía y grabado en la Estampería Quiteña y, después, en Barcelona, practicó dibujo artístico. Los últimos hitos de su formación profesional fueron seminarios sobre nuevas técnicas de estampación y sobre la influencia de la pintura en el video musical. Con estas credenciales —y después de más de treinta exposiciones de su obra— llega al Centro Cultural de la PUCE su última exhibición: Los límites de la percepción.
Al contemplar piezas de esta muestra, es posible recordar las multiformas del célebre artista Mark Rothko. En el caso de la etapa más singular de este pintor letón, los bloques rectangulares de colores contrastantes y opuestos, y, a la vez, complementarios, se conjugan para abrumar al espectador con algún sentimiento. El color, afirmaba Rothko, influye directamente en el alma y produce emociones profundas. Aunque distribuidos de manera menos delimitada, los colores en las pinturas de Los límites de la percepción parecen tener el mismo efecto conmovedor, esparcidos o enmarcados entre líneas y trazos.
La exhibición se fundamenta en una investigación que Aaron Romero y el psicólogo social Marcelo Rodríguez iniciaron para conocer qué impacto tiene el arte en quien lo contempla. Del texto introductor escrito por Rodríguez para la muestra, se puede deducir que, en esta exploración, se plantearon preguntas como: ¿Qué límites tiene el arte? ¿Cuál es su relación con el mundo? ¿Cómo reacciona, ante lo creado, cada individuo? La experiencia estética, según Romero, podría servir como “una contestación a un mundo inundado de limitación”. En una entrevista que dio a Sonorama.ec, además, expresó: “Cada persona es un mundo, piensa y siente diferente ante cualquier circunstancia. En mis obras transmito un mensaje, una idea a través de la pintura, pero sobre todo quiero que la gente se sienta libre de pensamiento y pueda dar múltiples lecturas del mismo”. Las pinturas de Aaron Romero se convierten, así, en vehículos para hacer un viaje intuitivo a donde los trazos y colores se dirijan.
Los límites de la percepción está compuesta por 32 obras elaboradas con la técnica de óleo sobre papel. Permanecerá en el Centro Cultural de la PUCE hasta el 11 de marzo.






