Pier Paolo Pasolini: a 34 años de su muerte, su obra sigue vigente

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Pasolini fue asesinado en Ostia en 1975, hace 34 años, el 2 de noviembre, en circunstancias no esclarecidas. Según la sentencia oficial, fue el joven de 17 años Guiseppe Pelosi quien golpeó brutalmente a Pasolini y después lo atropelló con su automóvil, tras una riña originada por una  supuesta proposición sexual por parte del cineasta; así lo sostuvo el mismo Pelosi, quien fue condenado a nueve años de prisión. El  fallo judicial indicaba que existían indicios de que el asesinato habría sido ejecutado con la colaboración de más personas. Ese cabo suelto motivó rumores por años.

Se creía que Saló, el último filme de Pasolini, había sido una de las causas de su muerte. Otras voces habalaban de un crimen por causas políticas. La controversia se avivó en 2005, cuando  Pelosi cambió sus declaraciones en televisión y culpó a tres personas que él “no conocía”. Ellos habrían matado a Pasolini mientras le gritaban, con acento del sur de Italia: “Comunista, maricón, guarro”. El caso se revisó a pedido de los familiares del cineasta.

Sea como fuere, hablar de la muerte de un artista es sólo un pretexto para recomendar su obra; y la de Pier Paolo Pasolini merece ser vista, sin duda, pero con ojos críticos, amplios, sin prejuicios, como los que él usó para criticar su tiempo.

Pasolini nació en Bologna en el año 1922. Fue uno de los más grandes escritores y cineastas del siglo XX. Dirigió a Orson Welles en La Ricotta, colaboró con Andy Warhol, persuadió a la diva María Callas para que fuera su estrella en una película y desafió lo aceptado en una sociedad moralizante. Dentro de la poderosa industria del cine italiano de la posguerra estuvo a la altura de Federico Fellini, Luchino Visconti y Michelangelo Antonioni.

Una probada de La Ricotta, con Orson Wells:

Ahora una tazada de Medea, con María Callas:

Sus primeras películas como director son: Accatone (1961) y Mamma Roma (1962); en ambas capta la esencia de personajes marginales.

Posteriormente, lanza una observación crítica de la sociedad en sus siguientes obras: Teorema (1968) y Pocilga (1969), cintas en las que mezcla elementos religiosos y profanos, una constante en su obra que se vislumbra vívida en El evangelio según San Mateo (1964). Continúa con otras adaptaciones de clásicos literarios, como en Medea (1970) a partir de la tragedia de Eurípides; El decamerón (1971), de Giovanni Boccaccio; Los cuentos de Canterbury (1972), de Chaucer; Edipo rey (1967) de Sófocles; o Las mil y una noches (1974), sobre el clásico de la literatura árabe. Todas ellas, obras maestras del cine.

Su última película, Saló o los 120 días de Sodoma (1975),  es una cobinación entre una novela del marqués de Sade, el Infierno de Dante Alighieri, y un retrato de la República de Saló, establecida por los fascistas en 1944. En la película expresa su pesimismo sobre la liberación sexual y social.

pasolini

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About the Author

Stephanie Velásquez. Redactora de El Imperdible