Sábado en la noche. Hace frío en la capital, pero dentro del Teatro de la Casa de la Cultura un público se congrega ansioso. Una campana anuncia que el espectáculo va a empezar y, súbitamente, las luces se apagan. De detrás del telón salen 23 pequeños niños (de entre 10 y 14 años) vestidos con una camisa de marineros blanca. Se ordenan en silencio y esperan la señal de su director, el maestro Florian Schwarz, para empezar… De pronto, de aquellas pequeñas personitas emerge un verdadero coro angelical, que estremece a un teatro lleno con su interpretación de O fortuna de Carmina Burana.
El pasado 17 de septiembre, Quito recibió la visita de uno de los coros infantiles más famosos del mundo: “los niños cantores de Viena”. En dos presentaciones en el Teatro de la Casa de la Cultura llenaron todos puestos y maravillaron al público con interpretaciones que parecían provenientes de una grabación por lo perfecto de sus voces. Este célebre coro realiza 300 presentaciones al año (según su sitio oficial) y cuenta con 100 coristas entre 10 y 14 años, divididos en cuatro grupos que dan giras de 9 a 11 semanas alrededor del mundo. Se han presentado en varios de los teatros más importantes de Europa, Asia y, ahora, América.
Es la primera vez que vienen al Ecuador. Con arreglos del maestro Florian Schwarz y Gerald Wirth (actual director de la escuela), los niños interpretaron un repertorio divido en cuatro partes: dieron inicio con clásicos como Carmina Burana y piezas de Antonio Vivaldi y Joseph Haydn. Prosiguieron con música del “mundo espiritual” con cánticos hindús, gospels americanos y una canción tradicional del Pakistán: Haq Alí (Alí el justo). Apartir de 2002, la escuela ha tratado de modernizarse, abarcando música de todo el mundo y popular; rindieron tributo a tres bandas legendarias del pop: The Beatles, Abba y Queen. Finalmente, terminaron el concierto con un repertorio latinoamericano: Alma llanera, El córdor pasa y La cucaracha. En una sorpresa final, el público enloqueció cuando el coro regresó ondeando banderas ecuatorianas e interpretando “A mi lindo Ecuador“.
Pequeñas voces
En 1498, bajo pedido del emperador Maximiliano I de Austria, se fundó la Orquesta de la Corte con 12 voces infantiles, para embellecer los oficio religiosos en la Capilla del Palacio Imperial de Hofburg en Viena. Por cuatro siglos, el coro de la corte deleitó a la nobleza e invitados especiales; entre ellos se cuenta a figuras tan reconocidas como Mozart, Beethoven y Schubert – quienes cantaron en sus filas y compusieron música especialmente para ellos -.
En 1918, con la caída del Imperio Austro-Húngaro, el coro quedó abandonado hasta que la iniciativa del obispo de la Capilla del Palacio, Josef Schnitt, lo salvó y lo fundó como una institución privada llamada “Los niños cantores de Viena” (Wiener Sängerknaben). Para mantenerse económicamente, abrieron sus puertas y realizaron presentaciones en Berlín, Zurich, Atenas, Riga, donde ganaron fama mundial. También cambiaron sus uniformes de la milicia austriaca por los característicos “trajes de marineritos” con que se los conoce hoy. Actualmente, su financiamiento depende de los conciertos, discos y regalías; el gobierno austriaco también los sustenta a través del Ministerio de Educación.
La escuela funciona en el Palacio Augarten de Viena, donde estudian 250 niños y niñas desde los 6 años hasta los 14. Aquí, los educan en apreciación musical, canto e interpretación, así como en otras disciplinas artísticas, deportivas y académicas. Muchos de los graduados continúan con sus carreras musical y se unen a la orquesta y opera de Viena. El programa se ha explandido considerablemente en los últimos años. No solo alberga niños de otras partes del mundo además de Austria, sino que su repertorio incluye música de todos los continentes y varios clásicos de la cultura pop como Madonna, Metallica, Robbie Williams, entre otros.





