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	<title>El Imperdible &#187; Libros</title>
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	<description>Periódico digital de la Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura PUCE</description>
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		<title>Carson McCullers y la música de la soledad</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 15:09:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Miranda</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Junto con Faulkner, Carson McCullers es una de las escritoras más importantes que ha dado el Sur de los Estados Unidos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton15364" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FxQFd9b&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Carson%20McCullers%20y%20la%20m%C3%BAsica%20de%20la%20soledad&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Fcarson-mccullers-y-la-musica-de-la-soledad.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>&nbsp;</p>
<p>¿Qué tendría el Sur de Estados Unidos, durante la primera mitad del siglo XX, para engendrar tantos escritores y escritoras de sensibilidad y técnica únicas? Algunos nombres se disparan solos: <a href="http://elimperdible.ec/web/libros/faulkner-un-homenaje.html" target="_blank">William Faulkner</a>, <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1533" target="_blank">Erskine Caldwell</a>, <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2439" target="_blank">Tennessee Williams</a> y, un poco más tarde, <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2094" target="_blank">Flannery O’Connor</a> y Truman Capote. Aunque no tan conocida como estos, Carson McCullers se merece también un espacio en esta lista de artistas eminentes por haber destilado en palabras la dificultad humana para comunicarse y la necesidad imperante de amor.</p>
<p><em>Iluminación y fulgor nocturno</em>, el nombre de su autobiografía, es, evidentemente, la mejor descripción que esta autora pudo hacer de su vida. Nacida en Columbia, Georgia, en 1917, Carson la tuvo dura: padeció enfermedades críticas; obtuvo la admiración y la presión del mundo literario a una edad muy temprana; luchó contra el alcoholismo;  mantuvo relaciones amorosas disfuncionales; enfrentó el suicidio de su esposo y la muerte de sus seres queridos, hasta que, en 1967, postrada y después de haber resistido 29 años una parálisis del lado izquierdo del cuerpo, murió con una hemorragia cerebral. En medio de estos sucesos trágicos, sin embargo, surgían la iluminación y el fulgor de la escritura, que en su caso es evidente que, como opinaba Juan Carlos Onetti sobre escribir, era un acto de amor.</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/el-aliento-del-cielo.jpg"><img class="alignright  wp-image-15371" title="el aliento del cielo" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/el-aliento-del-cielo-191x300.jpg" alt="" width="153" height="240" /></a><a href="http://blog.eternacadencia.com.ar/?p=13476" target="_blank">En el prólogo que Rodrigo Fresán</a>, escritor argentino, redactó para la colección de cuentos y novelas de Carson McCullers llamada <em>El aliento del cielo</em>, editada en Seix Barral, este afirma que el tema primordial de su obra es el Amor, con mayúsculas. Siguiendo esta idea, se podría decir que McCullers era una teórica en ese campo, que asumió el reto de definir al amor en todas sus contradicciones y luchas, especialmente desde personajes marginales, naturalmente solitarios. Y, aunque entre estos consten sordomudos, jorobados y enanos —considerados <em>freaks—</em>, la mayoría son, en realidad, personas comunes. El narrador omnisciente, que figura en todos sus relatos, las destripa sin reparos y, en medio de una oración larga, se puede encontrar una revelación fascinante sobre ellas, en un tono casual, exento de un juicio moral, aún si se tratara de una intención asesina, el pálpito del deseo homosexual o la resignación ante un destino de fracaso.</p>
<p>La obra de Carson McCullers no es tan vasta como habría podido ser, si ella hubiera vivido más años y no hubiera enfrentado el obstáculo de la enfermedad; dejó, finalmente, una colección de cuentos, una colección de poemas, una obra de teatro, cuatro novelas y  la novela corta <em>La balada del café triste</em>. De sus narraciones cortas se podría destacar <em>Wunderkind</em>, <em><a href="http://yovivoenella.blogspot.com/2010/02/carson-mccullers-dilema-domestico.html" target="_blank">Dilema Doméstico</a></em> y <em><a href="http://www.jornada.unam.mx/2005/06/26/sem-carson.html" target="_blank">Madame Zilensky y el Rey de Finlandia</a>.</em>  En la primera, la protagonista, una estudiante de piano, observa como su agotamiento y tristeza se difuminan en la música que está tocando: “Frases musicales balanceándose locamente. Notas que había tocado cayendo unas sobre otras como un puñado de canicas escaleras abajo. Bach, Debussy, Prokofieff, Brahms —llevando el compás grotescamente con el último latido de su cuerpo cansado y el círculo zumbante”.  En la segunda, un padre de familia trata de ocultar a sus hijos el alcoholismo de su esposa y ente la ira y el cariño, gana el segundo: “A la luz de la luna contempló por última vez a su mujer. Sus manos buscaron la carne inmediata y la pena igualó al deseo en la inmensa complejidad del amor”. En la tercera, una compositora y profesora de música conversa con un admirador sobre hechos que se tornan gradualmente más insólitos: “Un día, cuando estaba delante de una <em>pâtiserie</em>, el rey de Finlandia pasó en un trineo”. Ambientados todos en ciudades pequeñas de Estados Unidos, en estos cuentos se siente como se desprende un velo, como una verdad evidente sale por un momento a la superficie y los personajes reaccionan, pasiva o activamente, ante ella.</p>
<div id="attachment_15379" class="wp-caption alignleft" style="width: 226px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/mick-kelly-por-louiezong-en-deviantart1.jpg"><img class=" wp-image-15379  " title="mick kelly por louiezong en deviantart" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/mick-kelly-por-louiezong-en-deviantart1-514x1024.jpg" alt="" width="216" height="430" /></a><p class="wp-caption-text">Mick Kelly por louiezong, usuario de deviantart.</p></div>
<p>La soledad es una constante en estos relatos, pero quizá no es tratada de una manera tan dura como en la primera novela de Carson McCullers, <em>El corazón es un cazador solitario</em>. Publicada cuando la autora tenía 23 años, cuenta la historia de John Singer, un hombre sordomudo que busca reencontrarse con su mejor amigo Antonapoulos, otro sordomudo, que fue llevado forzadamente a un asilo mental. Durante las esperas difíciles, Singer entabla una relación con otros cuatro habitantes del pueblo pequeño en el Sur de Estados Unidos que habita. El narrador enfocará en momentos a Mick Kelly, una niña de trece años que se siente sola, pese a vivir en una casa atestada de gente, y que sueña con ser una gran concertista de piano, después de haber tenido una epifanía al escuchar a Mozart y una sinfonía de Beethoven: “¿Qué había ocurrido? Durante un minuto la obertura se balanceó de un extremo al otro. Como un paseo o una marcha. Como Dios pavoneándose en la noche. Su exterior se heló de repente y sólo aquella primera parte de la música mantuvo su calor en corazón. Ni siquiera pudo oír lo que sonaba después, sino que se quedó allí esperando y helada, con los puños apretados. Al cabo de un rato la música volvió, con más fuerza y volumen. No tenía nada que ver con Dios. Era ella. Mick Kelly, caminando durante el día y sola por la noche. Bajo el ardiente sol y en la oscuridad con todos sus proyectos y sentimientos. La música era ella…, ella de verdad”. La música se convierte en parte de su “cuarto interior”, junto con otros pensamientos y sentimientos hacia John Singer, quien, aunque no habla, hace sentir a Mick que ambos guardan un secreto.</p>
<p>Y, en realidad, esta sensación se extiende a los otros allegados de John Singer: Benedict Mady Copeland, un doctor afrodescendiente, que padece el racismo  y que contiene su ira cuando observa la resignación de sus iguales; Biff Brannon, el dueño del restaurante más visitado del pueblo, cuya esposa muere con un tumor y es retraído y observador; Jake Blount, un obrero alcohólico que le gusta dar sermones sobre religión y política en bares y en calles. Junto con Mick Kelly,  sienten que el sordomudo los entiende mejor que nadie, que sabe por lo que están pasando y se compadece de sus desgracias. Los cuatro personajes buscan a John Singer porque, para ellos, no hay un mejor oyente. Cuando se encuentran en algún lugar, y no se hallan a solas con el sordomudo, apenas cruzan palabra.</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/12903_1_Corazonsolitario.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-15385" title="12903_1_Corazonsolitario" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/12903_1_Corazonsolitario-178x300.jpg" alt="" width="178" height="300" /></a>¿Y quién escucha a John Singer? Lejos de Antonapoulos, se siente más perdido que nunca. Es curioso como la percepción que tiene de su amigo muta conforme avanza su período de aislamiento: “El hecho de que Antonapoulos no supiera leer no impedía que Singer le escribiera. Desde un principio había sabido que su amigo era incapaz de descifrar el significado de las palabras sobre el papel, pero a medida que pasaban los meses empezó a imaginar que tal vez se había equivocado, que quizá Antonapoulos mantenía en secreto su conocimiento de las letras”. En <em><a href="http://www.epdlp.com/texto.php?id2=967">La balada del café triste</a></em>, el narrador hace una pausa para lanzar una interpretación lúcida sobre el amor: “Y el amado puede presentarse bajo cualquier forma. Las personas más inesperadas pueden ser un estímulo para el amor. […] El amado podrá ser un traidor, un imbécil o un degenerado; y el amante ve sus defectos como todo el mundo, pero su amor no se altera lo más mínimo por eso. La persona más mediocre puede ser objeto de un amor arrebatado, extravagante y bello como los lirios venenosos de las ciénagas. Un hombre bueno puede despertar una pasión violenta y baja, y en algún corazón puede nacer un cariño tierno y sencillo hacia un loco furioso. Es sólo el amante quien determina la valía y la cualidad de todo amor”. Las emociones que John Singer siente por Antonapoulos son más un diálogo consigo mismo y amor propio que lo que de verdad existe en su grosero, impertinente y abstraído amigo. En un momento de revelaciones, Singer se estampará contra la verdad y dejará apenas un rastro en las expectativas de las personas que encontraban en él un oasis de silencio y receptividad. Finalmente, todos serán conscientes de su aislamiento.</p>
<p>La soledad empieza donde las palabras escasean, donde se termina la posibilidad de comunicar. Ese recinto personalísimo, donde habita el silencio, es quizá lo más propio. Pero, como inarticulable, es tan inasible como la música. Señalar ese espectro de sonidos de emociones, esa escala de imágenes innombrables es el mayor mérito en la obra de Carson McCullers. En sus cuentos y novelas resuella la confirmación de que las palabras no bastan, de que el amor es una invención individual y un admirable intento por tender puentes hacia otros. Las palabras sirven y no sirven para asegurar esa conexión. Por eso, lo más normal es que los personajes se resignen a escuchar solos la música inefable de sus vidas, que entiendan por qué a veces es más útil callar y mantener, para siempre en sí, un cajón inexpugnable.</p>
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		<title>Los ensayos de Borges: la idea del escritor como huésped</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Jan 2012 21:57:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Luis Astudillo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Borges no sólo fue un gran cuentista y un gran poeta, sino también un ensayista de genio. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton13250" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FxcfVfl&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Los%20ensayos%20de%20Borges%3A%20la%20idea%20del%20escritor%20como%20hu%C3%A9sped&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Flos-ensayos-de-borges-la-idea-del-escritor-como-huesped.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>En su libro <em><a title="Genios, de Harold Bloom" href="http://books.google.com.ec/books?id=_ouEBzvDvtAC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=genios+bloom&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=Y-MYT8CVHcX1ggexluX6Cw&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q=genios%20bloom&amp;f=false" target="_blank">Genios</a></em>, el crítico estadounidense <a title="Entrevista a Harold Bloom" href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/Seguire/leyendo/mientras/quede/soplo/vida/elpepicul/20110904elpepicul_1/Tes" target="_blank">Harold Bloom</a> afirma que: “la fama de Borges se basa en sus ficciones, las mejores de las cuales no pasan de doce-quince páginas. También fue un poeta notable, pero debemos considerar a Borges en primera instancia como un ensayista de genio a la manera de sus más auténticos precursores”. Para el autor de <em><a title="El canon occidental" href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM_253" target="_blank">El canon occidental</a></em>, entre aquellos precursores que son básicamente dos, <a title="Thomas De Quincey" href="http://www.elmundo.es/elmundolibro/2002/08/25/anticuario/1030100567.html" target="_blank">De Quincey</a> ocupa un lugar privilegiado. “De Quincey”, escribe Bloom, “le dio al joven Borges el impulso inicial para que mezclara la parodia, la traducción, los sueños y las pesadillas y la crítica literaria en esos <em>textos de no ficción</em> que hoy consideramos estrictamente borgianos”. Si De Quincey o Chesterton (como en el caso de cualquier gran escritor y sus precursores) nos dejan percibir el sabor mismo de los ensayos de Borges, es porque ese sabor “borgiano” que menciona Bloom, ha sido creado, ha sido determinado por Borges. Parafraseando un fragmento de “<a title="Nathaniel Hawthorne, ensayo" href="http://books.google.com.ec/books?id=Y6Kzv_4uWQwC&amp;pg=PA172&amp;lpg=PA172&amp;dq=nathaniel+hawthorne+jorge+luis+borges&amp;source=bl&amp;ots=a5Sc9A0fZK&amp;sig=itSJ18C09GjFGyK6q0SgP3BNNBU&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=OOQYT4DjEs_yggfMzajUCw&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank">Nathaniel Hawthorne</a>”, se podría decir que De Quincey y Chesterton prefiguran al maestro argentino, “pero éste modifica, y afina, la lectura” de los anteriores.</p>
<p>En De Quincey es prácticamente imposible distinguir la lectura, del plagio y la reescritura. Según Bloom, éste es uno de los aspectos del escritor inglés de los que el Borges ensayista se nutre. En <em><a title="Otras inquisiciones" href="http://es.scribd.com/doc/37080778/Jorge-Luis-Borges-Otras-Inquisiciones" target="_blank">Otras inquisiciones</a>, </em>como en la labor de cualquier escritor, y sobre todo en la generosa labor de un gran ensayista, la lectura desempeña un papel fundamental. “La muralla y los libros” comienza con la locución “Leí” y, en “Sobre los clásicos”, aparece esta sentencia: “las emociones que la literatura suscita son quizá eternas”. <a title="Roberto Bolaño crítico" href="http://escriturasunivalle.blogspot.com/2009/03/los-mitos-de-cthulhu-por-roberto-bolano.html" target="_blank">Roberto Bolaño</a> escribió que en Borges, “de la búsqueda de la palabra […] surgió la paciencia y una modesta certidumbre en la felicidad de la literatura”. <em>Felicidad</em> es una de las palabras adecuadas para hablar de la lectura de este volumen de ensayos. Si para Borges, Robert Louis Stevenson fue “una forma de la felicidad”, un libro tan vasto como <em>Otras inquisiciones</em> reforzará la idea de que el propio Borges es también una forma de la felicidad. Eso fue para Bolaño, por ejemplo, que consumió en una sola noche febril y hasta las ocho de la mañana del día siguiente, la <em>Obra poética</em> editada en 1972, en Alianza/Emecé. Escribe Bolaño: “Esa misma noche comencé a leerlo […] como si la lectura de esos versos fuera la única lectura posible para mí”. Bolaño puede ser cualquier otro devoto lector de Borges, y la <em>Obra poética</em> puede ser <em>Otras inquisiciones</em>.</p>
<div id="attachment_15031" class="wp-caption alignright" style="width: 198px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Otras-inquisiciones-de-Jorge-Luis-Borges.jpg"><img class="size-medium wp-image-15031" title="Otras inquisiciones de Jorge Luis Borges" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Otras-inquisiciones-de-Jorge-Luis-Borges-188x300.jpg" alt="" width="188" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Otras inquisiciones, editado en Alianza</p></div>
<p>Durante una <a title="En torno a Borges: La música de la inteligencia" href="http://www.letraslibres.com/revista/convivio/en-torno-borges-la-musica-de-la-inteligencia" target="_blank">conversación que Martin Amis y Ian McEwan sostuvieron a propósito de Borges</a>, la noche del 19 de enero de 1999, en la <em>New British Library</em> de Londres, Amis dijo: “Lo que me sorprendió al releerlo es cuán juguetón y chistoso es y qué alegría produce ver cómo su prosa se mantiene al paso de su imaginación tumultuosa y la controla. La prosa de Borges es como un alto latín: cada palabra y cada frase parecen conocer y remozar su etimología”. En “El bibliotecario valiente”, texto incluido en <em><a title="Algunos textos de Entre paréntesis, de Roberto Bolaño" href="http://es.scribd.com/doc/11469597/Bolano-Roberto-Entre-Parentesis" target="_blank">Entre paréntesis</a> </em>y cariñoso homenaje al escritor argentino, Bolaño escribe: “Varios, sin embargo, son sus méritos: una escritura clara, <a title="La traducción de Whitman que hizo Borges" href="http://es.scribd.com/doc/53176908/Whitman-Walt-Hojas-de-Hierba-Traduccion-Borges-1-2" target="_blank">una lectura de Whitman</a>, acaso la única que aún se mantiene en pie, un diálogo y un monólogo ante la historia […] Y nos da clases de literatura que nadie escucha. Y lecciones de humor que todos creen comprender y que nadie entiende”. Ambas sentencias parecen emitidas, sobre todo, a partir de la lectura de los ensayos de Borges, y no tanto (o en menor medida) a partir de la lectura de sus relatos. En <em>Otras inquisiciones</em> la prosa de Borges es la que Amis exalta, una prosa que controla, no sólo la imaginación, sino todos los puntos de expansión que tienen los argumentos, la búsqueda y la lectura. Solamente de esta manera, ensayos como “La flor de Coleridge”, “El sueño de Coleridge”, “El enigma de Edward Fitzgerald”, “Kafka y sus precursores” o los absolutamente magistrales “De alguien a nadie”, “Historia de los ecos de un nombre” y “El pudor de la historia”, no tienen, en la edición de bolsillo de Alianza de 2005, más de ocho páginas. Sobre los textos en prosa de Borges, <a title="Tigres en el espejo, ensayo de George Steiner sobre Borges" href="http://books.google.com.ec/books?id=CUzZgVO3YpIC&amp;pg=PA197&amp;lpg=PA197&amp;dq=steiner+tigres+en+el+espejo&amp;source=bl&amp;ots=C57QLVF01n&amp;sig=_MDi4FioT3YAxvN1fSA-j2EEAKE&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=uuUYT6yCOMvhggeO0rXiCw&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank">George Steiner escribió</a> que “su concisa perfección, como la perfección de un gran poema, construye un mundo, que aprisiona al lector y que, sin embargo, está abierto a resonancias sin límites”.</p>
<p>Bolaño, en la cita mencionada previamente, indica otros aspectos importantes. La escritura clara, que es el sello de la prosa madura de Borges y que lo asegura como un clásico auténtico, encierra también –y sobre todo en <em>Otras inquisiciones-</em> el rechazo “de la causalidad natural, de la inteligibilidad histórica y la hiperhistoricidad”, como anotó <a title="Juan José Saer" href="http://www.letraslibres.com/revista/entrevista/juan-jose-saer-1937-2005-0" target="_blank">Juan José Saer</a>. Para Bloom, otra de las lecciones que Borges aprendió de De Quincey fue “abjurar de todos los historicismos”. Bolaño apunta que uno de los méritos del maestro argentino fue “un diálogo y un monólogo ante la historia”. Estas ideas recorren cada una de las páginas de <em>Otras inquisiciones</em>, y llegan a ser claves en ensayos como “La esfera de Pascal”, “El enigma de Edward Fitzgerald”, “El idioma analítico de John Wilkins” o “El pudor de la historia”.</p>
<p>En “Nathaniel Hawthorne” se encuentran otros méritos de Borges. Si Bolaño menciona que la lectura de Whitman que hizo el maestro argentino, es “acaso la única que aún se mantiene en pie”, lo que realmente quiere decir es que la lectura que hizo de Pascal, de Coleridge, de Dunne, de Cervantes, de Wilde, de Chesterton, de Wells, de Beckford, de Bernard Shaw, de Hawthorne y de tantos otros, es “acaso la única que aún se mantiene en pie”. Bolaño también apunta que el maestro argentino “nos da clases de literatura que nadie escucha”. Un gran ensayo, una deliciosa conferencia, la única posibilidad de hablar de un gran escritor y de su obra sin rozar la ridiculez ni la arrogancia ni la caducidad, eso y más, es “Nathaniel Hawthorne”; este texto es una de las “clases de literatura que nadie escucha”. Todo estudiante sabe que una gran clase de literatura es una invitación al descubrimiento, y es capaz (o debería) cambiar la vida de un lector curioso que encuentra, por una mención precisa y salvadora y por el azar, a un autor o a una obra que serán talismánicos. Todas las citas que Borges obsequia en <em>Otras inquisiciones</em> –las citas de Coleridge, de León Bloy, las de Hawthorne y las de Chesterton- acompañarán al lector, tal vez durante toda su vida, y quedarán allí, para cuando la relectura propicie otro encuentro y otra dimensión.</p>
<p><em>Otras inquisiciones</em> ha sido calificado como un volumen de ensayos breves. Al igual que “esa exclusividad de la forma breve en la obra borgiana” que menciona Saer y que puede ser “consecuencia de varios orígenes circunstanciales, estéticos, periodísticos o de cualquier otra índole”, varios de los textos que conforman este libro fueron publicados en revistas (<em>Sur</em>) y otros medios, y en un principio no fueron concebidos como apartados de un volumen. Pero a pesar de esto, y como apunta el mismo Saer, “algunos de sus mejores libros dan la impresión de haberse armado solos: tal es el caso de <em>Otras inquisiciones</em> o de <em>El hacedor</em>”. Más que sus libros de prólogos (<em>Prólogos de la Biblioteca de Babel</em>) y otras recopilaciones de sus ensayos (<em>Textos cautivos</em>), este volumen en particular tiene una cohesión mágica, es un universo autosuficiente y vastísimo.</p>
<div id="attachment_15032" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Jorge-Luis-Borges-Foto-de-Sara-Facio.jpg"><img class="size-medium wp-image-15032" title="Jorge Luis Borges-Foto de Sara Facio" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Jorge-Luis-Borges-Foto-de-Sara-Facio-300x241.jpg" alt="" width="300" height="241" /></a><p class="wp-caption-text">Borges. Foto de Sara Facio</p></div>
<p>Según algunos académicos y vagos lectores, el libro en cuestión muestra la erudición de Borges. Pero, en realidad, ser un erudito implica la posesión de un saber que abarca uno o varios campos a la vez, y supone una visión de conjunto de ese saber. En varios de los ensayos que conforman el libro, se repiten sentencias, frases completas, el nombre de varios autores, entre otras cosas, porque el campo es el mismo. En &#8220;<a title="El ensayo &quot;Borges como problema&quot; está incluido en el libro Una literatura sin atributos" href="http://ccbenjamincarrion.com/biblio/shared/biblio_view.php?bibid=9152&amp;tab=opac" target="_blank">Borges como problema</a>&#8220;, Saer, cuando se refiere a la labor crítica y ensayística del maestro, apunta: “La erudición, que es más bien superflua para la creación artística, […] es bastante improbable, y el análisis más somero descubre […] una tendencia a preferir las curiosidades a lo corriente, lo lateral a lo principal, lo oscuro a lo eminente. Su manera de iluminar el pasado filosófico y literario crea una ilusión óptica que, en un juego de luces y de sombras, proyecta una luz viva sobre ciertos autores y deja al resto en la oscuridad”. Hay que recordar siempre que Borges es, ante todo, un lector; es El Lector. Un lector discrimina, tiene preferencias, es caótico, impulsivo, y está guiado por el placer. Borges fue un excelente lector, “agradecido y sensible”, como <a title="Prólogo a Biblioteca Personal" href="http://www.portalplanetasedna.com.ar/libros_borges.htm" target="_blank">él dijo de sí mismo</a>. Pero Saer continúa: “La necesidad de expresar por escrito la opinión que le merecían sus lecturas y la dispersión periodística de su trabajo dan la impresión de una gran diversidad de intereses que, cuando se observan retrospectivamente, a pesar de la cantidad de sus referencias, que a veces pueden resultar excesivas, se percibe un poco la repetición”. A esta repetición que percibe Saer, responde Harold Bloom: “El genio de Borges, en especial en sus no ficciones, radica en su capacidad para ejemplificar lo que el hombre es: el sujeto y el objeto de su búsqueda”. Después de leer <em>Biblioteca personal</em> no queda duda de la apasionada búsqueda de Borges, de su variedad que no olvida el motivo fundamental y plural, ni sus obsesiones. En el prólogo de aquel libro está escrito: “Deseo que esta biblioteca sea tan diversa como la no saciada curiosidad que me ha inducido, y sigue induciéndome, a la exploración de tantos lenguajes y de tantas literaturas”. Y si esto no basta para Saer, Thomas Bernhard afirmó de manera tajante: “sólo los mediocres buscan variaciones; el genio se repite”; y uno de los rasgos más sorprendentes y atractivos de la obra borgiana es, sin duda, su transmigración estilística y temática que se desplaza a través de las formas y los géneros. En su ensayo “Tigres en el espejo” Steiner afirma que, en Borges, “lo que cuenta es la idea del escritor como huésped, como un ser humano cuya tarea es la de permanecer vulnerable ante muchísimas presencias extrañas, como una persona que tiene que mantener abiertas las puertas de su aposento temporal para que entren allí todos los vientos”. Esta idea recorre las páginas de <em>Otras inquisiciones</em> y es su espíritu. A éste espíritu, el lector se entrega agradecido.</p>
<p>***</p>
<p><a title="Ludwig Hohl" href="http://www.dvdediciones.com/novedades_maticesydetalles.html" target="_blank">Ludwig Hohl</a>, uno de los maestros secretos de la prosa alemana del siglo XX, que experimentó <a title="Ludwig Hohl en Gramáticas de la creación" href="http://books.google.com.ec/books?id=tBkHA2aJQ_8C&amp;pg=PA231&amp;dq=gramaticas+de+la+creacion+ludwig+hohl&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ei=cOcYT_aRN5Cutwer572vCw&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank">la soledad</a> de las cimas y los horizontes, y también aquella del aprisionamiento y de los confines irreductibles, encontró la liberación, en su aislamiento, por medio de indefinidos encuentros con textos talismánicos como las <em>Máximas y reflexiones</em> de Goethe y la <em>Ética</em> de Spinoza, que para Hohl eran los libros de los libros. Sin duda, <em>Otras inquisiciones</em> es uno de aquellos textos talismánicos, y sería capaz de poblar de felicidad y gozo la vida de una persona entregada a la religión de la soledad. La lectura de un solo ensayo de este libro, y el recuerdo y las resonancias casi infinitas del texto, bastarían para la felicidad de todo un mes. Parafraseando a José Emilio Pacheco, que se refiere a <em><a title="Libro con ensayos sobre la obra de Paz" href="http://www.edicionesera.com.mx/index.php?page=shop.product_details&amp;product_id=710&amp;option=com_virtuemart&amp;Itemid=3" target="_blank">Piedra de sol</a></em>, alguien podría decir de <em>Otras inquisiciones</em>: “Tengo tres ejemplares: uno para leer, otro para releer y el último para ser enterrado con él”.</p>
<p>Como respuesta a la pregunta <em>¿Cuál es su mayor ambición literaria?</em>, que la revista <em>Latitud</em> le hizo a Borges en 1945, éste escribió: &#8220;Escribir un libro, un capítulo, una página, un párrafo, que sea todo para todos los hombres, como el Apóstol (1 Corintios 9:22); que prescinda de mis aversiones, de mis preferencias, de mis costumbres; que ni siquiera aluda a este continuo J. L. Borges; que surja en Buenos Aires como pudo haber surgido en Oxford o en Pérgamo; que no se alimente de mi odio, de mi tiempo, de mi ternura; que guarde (para mí como para todos) un ángulo cambiante de sombra; que corresponda de algún modo al pasado y aun al secreto porvenir; que el análisis no pueda agotar; que sea la rosa sin por qué, la platónica rosa intemporal del <em>Viajero querubínico</em> de Silesius&#8221;.</p>
<p>Tal vez <em>Otras inquisiciones</em> es ese libro; tal vez ese capítulo, esa página, ese párrafo, están allí.</p>
<p><em><strong>Anexos</strong></em></p>
<p>Una famosa entrevista que Soler Serrano le hizo a Borges en 1980</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/libros/los-ensayos-de-borges-la-idea-del-escritor-como-huesped.html"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un disco con varios textos leído por el propio Borges</p>
<p><a href="http://www.taringa.net/posts/arte/8101311/Jorge-Luis-Borges-en-viva-voz---Borges-por-el-mismo-_1967_.html">http://www.taringa.net/posts/arte/8101311/Jorge-Luis-Borges-en-viva-voz&#8212;Borges-por-el-mismo-_1967_.html</a></p>
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		<title>Una breve entrada en la poesía de Octavio Paz</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Jan 2012 02:47:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pablo Benítez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[z2]]></category>
		<category><![CDATA[comentario]]></category>
		<category><![CDATA[Documental Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[El pajaro]]></category>
		<category><![CDATA[El pájaro Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[ensayista]]></category>
		<category><![CDATA[escritor]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Paz viva voz de México]]></category>
		<category><![CDATA[Poemas en voz de Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[poemas Octavio Paz]]></category>

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		<description><![CDATA[Conoce algo más sobre la obra del poeta mexicano más importante del siglo XX.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton14565" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FwGOSnf&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Una%20breve%20entrada%20en%20la%20poes%C3%ADa%20de%20Octavio%20Paz&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Funa-breve-entrada-en-la-poesia-de-octavio-paz.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center;"><strong>El pájaro</strong></p>
<p style="text-align: center;">(Octavio Paz)</p>
<p>Un silencio de aire, luz y cielo.<br />
En el silencio transparente<br />
el día reposaba:<br />
la transparencia del espacio<br />
era la transparencia del silencio.<br />
La inmóvil luz del cielo sosegaba<br />
el crecimiento de las yerbas.<br />
Los bichos de la tierra, entre las piedras,<br />
bajo la luz idéntica, eran piedras.<br />
El tiempo en el minuto se saciaba.<br />
En la quietud absorta<br />
se consumaba el mediodía.</p>
<p>Y un pájaro cantó, delgada flecha.<br />
Pecho de plata herido vibró el cielo,<br />
se movieron las hojas,<br />
las yerbas despertaron&#8230;<br />
Y sentí que la muerte era una flecha<br />
que no se sabe quién dispara<br />
y en un abrir los ojos nos morimos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hace tiempo me planteé comentar, más que analizar, un poema del escritor mexicano Octavio Paz. Con sus ensayos sobre el hombre, la cultura, la gente y las costumbres, seguramente ya nos ha deslumbrado a todos. Vamos ahora a introducirnos en uno de sus poemas cortos.</p>
<div id="attachment_14963" class="wp-caption alignright" style="width: 205px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Antología-de-la-poesía-de-Octavio-Paz.jpg"><img class="size-medium wp-image-14963" title="Antología de la poesía de Octavio Paz" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Antología-de-la-poesía-de-Octavio-Paz-195x300.jpg" alt="" width="195" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Una completa antología de la obra poética de Octavio Paz, editada por Seix Barral</p></div>
<p>Octavio Paz nació en la ciudad de México, en Octubre de 1914, en medio de la revolución mexicana, su padre fue abogado y escribano de Emiliano Zapata. Entró en el mundo de las letras por influencia de su abuelo, antiguo militar retirado, miembro en aquel entonces de las fuerzas de Porfirio Díaz.</p>
<p>Empezó, a leer obras de Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, aquello que los expertos llaman primera literatura. Sus reflexiones sobre el acto poético y sobre la poesía (tan importantes en toda su obra), se encuentran en el primer volumen de sus obras completas, cuyo título es <em>La casa de la presencia</em>, y que incluye libros tan emblemáticos como <em>El arco y la lira</em>, <em>Los hijos del limo</em> o <em>Los signos en rotación</em>. Pero, ¿Qué pensaba Paz sobre la poesía?: “La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Mundo en donde el hombre adquiere al fin conciencia de que es algo más que transito”<em>.</em></p>
<p>Para  simbolizar esa eternidad y el fluir libre de la conciencia (de la conciencia del poeta), Paz, en el poema citado al inicio, hace alusión a elementos naturales, descripciones de la naturaleza misma a través de sustantivos abstractos como el “silencio”, o adjetivos profundos como la “transparencia”. Hombre y naturaleza, se compenetran, se funden, y esto hace del hombre un ser simple, contemplativo, profundo y reflexivo. En ese estado, el hombre logra calmarse, reír, llorar, soñar y en síntesis, <abbr>VIVIR</abbr>.</p>
<div id="attachment_14962" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Octavio-Paz-y-Borges.jpg"><img class="size-medium wp-image-14962" title="Octavio Paz y Jorge Luis Borges" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2012/01/Octavio-Paz-y-Borges-300x288.jpg" alt="" width="300" height="288" /></a><p class="wp-caption-text">Octavio Paz y Jorge Luis Borges en México</p></div>
<p>“La poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre o llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor. Puede, en dosis bien servidas, alimentar el espíritu, asustar una soledad y alejar una tristeza. Sirve también para  reflexionar acerca de si las piedras hablan o si la luna es medicina para el mal de amores.” Probablemente Paz busque el sosiego del que habla a través de estos elementos que hemos mencionado, en esta aparente quietud, en donde nada más pasa el tiempo.</p>
<p>Perturbado repentinamente por el canto de un pájaro al que se le atribuye una determinada forma (aquella flecha, aquel canto), esa experiencia termina por despertar al hombre para romper con su tranquilidad y ponerlo de frente ante la muerte; yo lo llamo un “brusco despertar”. Para dejar de pensar la realidad y empezar a sentirla, qué mejor manera de hacerlo que el darse cuenta de la mortalidad del hombre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-size: small;"><span style="line-height: 24px;">Para los lectores interesados:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-size: small;"><span style="line-height: 24px;">Un sitio que contiene varios poemas:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><a href="http://amediavoz.com/paz.htm">http://amediavoz.com/paz.htm</a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center">Un enlace para descargar un disco con poemas recitados por el autor:</p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><a href="http://www.taringa.net/posts/arte/8466726/Octavio-Paz---_Poesia-en-su-propia-voz_-Voz-Viva-de-Mexico.html">http://www.taringa.net/posts/arte/8466726/Octavio-Paz&#8212;_Poesia-en-su-propia-voz_-Voz-Viva-de-Mexico.html</a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><span style="font-size: small;"><span style="line-height: 24px;">Y un documental sobre la vida y obra de Octavio Paz:</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: left;" align="center"><p><a href="http://elimperdible.ec/web/libros/una-breve-entrada-en-la-poesia-de-octavio-paz.html"><em>Click here to view the embedded video.</em></a></p></p>
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		<title>Frente a las costas de &#8220;Un país imaginario&#8221;: entrevista con Maurizio Medo</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jan 2012 23:41:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sharvelt Kattán</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[antología de poesía latinoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Benito del Pliego]]></category>
		<category><![CDATA[editorial Ruido Blanco]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Arteca]]></category>
		<category><![CDATA[Maurizio Medo]]></category>
		<category><![CDATA[muestra de poetas latinoamericanos]]></category>
		<category><![CDATA[poesía experimental]]></category>
		<category><![CDATA[poesía latinoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[poesía neobarrosa]]></category>
		<category><![CDATA[poetas neobarrocos]]></category>
		<category><![CDATA[Sharvelt Kattán]]></category>
		<category><![CDATA[Un país imaginario. Escrituras y transtextos]]></category>

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		<description><![CDATA[Una nueva muestra de poesía latinoamericana elaborada por Maurizio Medo]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton14510" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FyFMvSe&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Frente%20a%20las%20costas%20de%20%26%238220%3BUn%20pa%C3%ADs%20imaginario%26%238221%3B%3A%20entrevista%20con%20Maurizio%20Medo&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Ffrente-a-las-costas-de-un-pais-imaginario-entrevista-con-maurizio-medo.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>Entrevista al poeta peruano <a href="http://www.eldigoras.com/eom03/indic/medomaurizio.htm">Maurizio Medo</a>, a propósito de la segunda edición de <em>Un país imaginario. Escrituras y transtextos, 1960-1979, </em>que está próxima a salir en España<em>.</em></p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/298920_10150393285083055_599348054_10140510_1013994480_n.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-14517" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/298920_10150393285083055_599348054_10140510_1013994480_n-300x128.jpg" alt="" width="300" height="128" /></a></p>
<p><strong><em>Maurizio, con el libro ya presentado bajo el sello editorial Ruido Blanco, y a punto de salir a la luz una nueva edición en España (donde se unen otros poetas) creo que debo preguntar algo que podría ser una obviedad, pero no por ello menos necesario de hacerlo. ¿Por qué la necesidad de “imaginar” un país donde se reúnan voces poéticas del continente?</em></strong></p>
<p>Desde que, me parece fue en el 2005, publicamos con <a href="http://amediavoz.com/milan.htm">Eduardo Milán</a>, una especie de diálogo-reflexión titulado “Escribir contra la pobreza”, la idea comenzó a darme vueltas. Creo que el período, con toda la relatividad que puede existir al referirse a un período, de poetas nacidos desde principios de los 60 hasta fines de los 70, estaba siendo pasado por alto para hablar, más bien, de una novísima (articulada por los escritores nacidos desde fines de los 70 en adelante). Si bien es cierto que en las escrituras de éstos, un grupo mucho más “integrado”, fundamentalmente por el activismo del poeta chileno Héctor Hernández Montecinos (algo muy loable), podemos encontrar nuevos desplazamientos discursivos, la base de los mismos surgió con las poéticas de los “hijos de la crisis”. Tal como lo explicamos con Arteca, en ella se problematiza el estado del “poema”; se asiste, si no a su rotura, a la pérdida de su exclusividad como contenedor  del hecho poético. Es decir, a través de estas escrituras lo encontramos en una nueva situación: la de constituirse sólo como una alternativa más entre una serie de construcciones, procedimientos y otras formas, antes marginales que, como señala Bolaño, poco a poco vemos reconociendo como poesía. Podríamos decir también, y es otra de las razones por las cuales se eligió este período, que el idioma se asume como “una generalización establecida por los lingüistas para hablar sobre lo que la gente dice en determinadas zonas” (Montalbetti). Cada autor aparece como extranjero dentro de su propia lengua a través de un discurso en donde los recursos tanto del conversacionalismo como del neobarroco aparecen fusionados generando nuevas capas y sedimentos lingüísticos. Fundamentalmente los poetas nacidos entre el 60 y el 75 inauguran una serie de nuevas geografías, las mismas que son exploradas (y extremadas desde su experiencia) por los “novísimos”.</p>
<p><strong><em>Un país imaginario. Escrituras y trasntextos, 1960-1979, apareció como la nación donde pueden convivir varias estéticas, o algo de eso se percibe en el prólogo que haces y a lo largo de las páginas, donde uno se topa con diversos escritores (diversos en su estilo, quiero decir).  En este sentido,  ¿A qué crees tú que se deba entonces la postura de algunos que han visto en Un país imaginario</em></strong><em> <strong>el refrito de Medusario, y casi casi un libro de exclusiones?</strong></em></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-14511" style="border-style: initial; border-color: initial;" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/images1.jpg" alt="" width="259" height="194" /></p>
<div>
<p>En ese sentido me detendría un instante en un comentario de Andrés Villalba. Cuando Andrés, el Tush, hablaba del estado de la poesía en América Latina hacía referencia a una grieta que se había ido dilatando. Por un ángulo, comentaba,  están algunos hispanófilos, atizonados por una poesía clásica y diáfana, cristalina, sin trizaduras ni lugares oscuros, un escenario al que la forma, su minimalismo sugerente y su escenario previsible son más lastres que la camisa de fuerza de un soneto, sin menospreciar bajo ningún punto esta complacencia o inclinación. Y creo, no lo sé, que ésta es la tendencia más arraigada, y también la que tuvo las condiciones más favorables para su desarrollo, y esto no es algo reciente, viene ocurriendo desde los 70s y en varios niveles. La poesía clásica y diáfana es la que manda en el “gusto” de los pocos lectores de poesía, es la predominante en las elecciones de los <em>críticos </em>al elaborar una <em>antología</em> –ojo, <em>críticos </em>y <em>antología</em>. Y conviene, es más digerible, puede despertar hasta simpatías (entre los lectores), la “oreja” está más acostumbrada a esa música. Pero <em>País imaginario</em> no es un estudio de <em>críticos </em> -todos los autores escribimos poesía- reunidos para elaborar una <em>antología </em>– el libro es más bien un “mapeo” en donde no entra en juego el concepto de <em>representatividad</em>, salvo que esté referida a un tipo de escritura, ¿no?  Esta sería la única semejanza con <em>Medusario</em>, y quizá la única: es un libro dialogado por tres poetas, esto sin mencionar el postfacio de Róger Santiváñez.</p>
<p><strong><em>Que el neobarroco no ha planteado nada nuevo desde Lezama Lima, ha sido el tema de algunos para atacar al neobarroco, y ahora, por extensión, al “país imaginario” que presentas. Pero en el libro no sólo hay neobarroco. ¿El ataque es inocente, entonces?, porque muestra que no se detuvieron a leer el libro. ¿O más bien piensas que pueda ser la defensa instintiva de quien no entiende algo?</em></strong></p>
<p>Yo creo que los ataques, en realidad, son una reacción, más que contra el libro en sí mismo –debido a que nunca fue leído-, contra la <em><a title="Carta abierta" href="http://latorredelasparadojas.blogspot.com/2011/05/carta-abierta-en-defensa-de-la.html">Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas</a></em>, la misma fue asumida como una agresión  –según he podido entender-, aunque más bien fue una respuesta al intento de colonización cultural perpetrado desde cierta antología, la misma que buscaba constituirse en un nuevo canon. Ahora, ¿fue esta carta una agresión? Para nada. Lo que planteábamos, fundamentalmente,  era la necesidad de reconocer la pluralidad poética heredada y la resistencia a cualquier forma de cierre normativo.  Desde este espíritu, y vale decirlo, se había editado <em>País imaginario</em>, por ello no dudamos en adherirnos a esta carta. Ojo, este documento fue propositivo, no se hizo en “contra” de algo o de alguien sino, más bien, en “defensa” de nuestras tradiciones.</p>
<p><strong><em>¿Y tu postura frente a lo conversacional, frente a la poesía denominada “de la emoción”?</em></strong></p>
<p>Si, como señala Luis Fernando Chueca,  lo conversacional es algo diferente de, simplemente, un discurso<em> comprensible</em> o <em>coloquial</em>, cuyo <em>lenguaje y sintaxis </em>son medianamente llanos, que es lo que podría desprenderse de la elemental proyección de <em>conversación</em> en <em>conversacional</em>, y si para su configuración se debe tener en cuenta sobre todo una <em>narratividad</em> <em>culturalista de huella</em> <em>anglosajona</em> (que está a la base de apelativo <em>británico modo), creo que</em> trajo consigo muchísimos aportes, fundamentalmente por su carácter profanatorio ante la idea “sacralizada” de lo “literario” y, si uno lee atentamente <em>País imaginario</em>, comprobará que es la materia prima fundamental de las poéticas reunidas, más si el neobarroco ha sido, y es, una línea de expresión minoritaria.</p>
<p>Yo no creo que eso “conversacional” deba vincularse con una función emotiva del poema. Todo poema, toda escritura, es implícitamente un acto emotivo, aunque no quede en la “emoción”. Esa idea del “re-sentimiento” es demagógica. Se trata, como sostiene Eduardo Moga, de “un manifiesto embozado, en el que los nuevos poetas se revelan viejos: abogan por los mismos principios que formularon hace treinta años —y que han defendido desde entonces con imprescriptible ardor— los llamados poetas de la experiencia en España”. En esa “babel” que es la poesía de América Latina creo yo que existe un exceso de nominalismos clasificatorios, dar como válido aquél de una “poesía de la emoción” es abigarrar aún más el panorama, ¿no te parece?.</p>
<p><strong><em>La confrontación de estilos que existe, que a ratos llega al odio entre autores, es algo que existe desde hace siglos. ¿Crees que la existencia de un estilo, anule obligadamente la del otro? </em></strong></p>
<p>Asumir una confrontación de esa índole supondría creer que aquello “conversacional”, aquello “neobarroco”, aquello “objetivista” son compartimientos estancos de lenguaje. Yo creo, más bien, que en las escrituras de hoy podemos observar a cada uno de estos flujos en un mismo texto.</p>
<p><strong><em>Has decidido aumentar algunas voces poéticas en la muestra. ¿De dónde surge esa necesidad? ¿Crees que esta nueva edición, aunque aumentada, seguirá incompleta y habrá quizá con el tiempo y nuevas ediciones que seguir aumentando poetas?</em></strong></p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/Maurizio_Medo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-14513" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/Maurizio_Medo.jpg" alt="" width="272" height="249" /></a>Es algo natural. En la edición publicada en Quito, lo sabes, estaba solo. Desde el momento en que trabajamos con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Arteca">Arteca </a>y <a href="http://www.tendencias21.net/literaria/Poemas-de-Indice--de-Benito-del-Pliego_a176.html">Del Pliego</a>, cada uno con aportes valiosísimos y diferentes, el autor es el diálogo, casi un “culto” dentro de la sociedad posmoderna. Ese diálogo plantea nuevas reflexiones, las mismas que están escritas.</p>
<p>Una selección siempre será arbitraria, incompleta, sesgada. ¿Será aumentada en nuevas ediciones? Muy probablemente, por qué no. La edición de <em>País imaginario</em>, gracias a los aportes realizados por varios amigos, críticos y poetas,  me ha permitido –y esto lo digo a título personal- conocer nuevos territorios –específicamente aquél de los poetas de las “tres fronteras”. Las nuevas inclusiones al único criterio que atienden es a lo que dije en Quito: aquí nadie representa a un país, cada uno es representado por su escritura.<strong></strong></p>
<p><strong><em>Ahora que habrá una nueva edición del libro en España, ¿cuáles son tus expectativas respecto a la difusión del mismo? Tomando en cuenta que son pocas las muestras que permiten difundir la poesía de Latinoamérica en Europa. ¿Crees que Un país imaginario se llegue a convertir en un libro indispensable para Europa en el descubrimiento y estudio de la poesía latinoamericana?</em></strong></p>
<p>No lo sé. Yo creo que el libro, lo conversábamos con Benito Del Pliego, es una oportunidad  para poder dialogar con los poetas españoles. No nos conocemos, estamos separados por un muro levantado, entre uno y otro lado,  tanto por los prejuicios como por los intereses comerciales de ciertas editoras. Si, como decimos, no hay una escritura “latinoamericana” tampoco habría una “española”. Sólo hay escrituras. La enorme posibilidad que se abre es la de empezar a conocernos  sin definirnos por contraposición.</p>
<p><em>Puedes visitar también, el blog de Maurizio Medo, con mayor información sobre la muestra: <a href="http://www.paismaginario.blogspot.com/">www.paismaginario.blogspot.com</a></em></p>
</div>
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		<title>Gozar del cuerpo, el sexo (y el amor) para recibir al nuevo año</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Dec 2011 03:41:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Luis Astudillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[amor natural carlos drummond de andrade]]></category>
		<category><![CDATA[André Spire Jorge Carrera Andrade]]></category>
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		<category><![CDATA[Lorca poesía erótica]]></category>
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		<description><![CDATA[Una selección de poesía erótica para recibir con vitalidad el 2012.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton14257" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FxuvfgN&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Gozar%20del%20cuerpo%2C%20el%20sexo%20%28y%20el%20amor%29%20para%20recibir%20al%20nuevo%20a%C3%B1o&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Fgozar-del-cuerpo-el-sexo-y-el-amor-para-recibir-al-nuevo-ano.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>&nbsp;</p>
<p>Todavía existe la idea romántica de que &#8220;el arte imita a la vida&#8221;. Esta idea es cándida, estúpida, y mucho más si se habla de poesía, porque simple y llanamente la vida es la poesía. En lugar de decir que &#8220;el arte imita a la vida&#8221;, se debería decir, como escribió Joseph Brodsky, que el arte imita a la muerte. Allí donde la vida tiene su punto final -allí donde la relación sexual o la aventura amorosa terminan- el arte trasciende la vida y la prolonga. La poesía, en palabras de Brodsky, &#8220;intenta domesticar la versión más larga posible del tiempo&#8221;, porque &#8220;al fin y al cabo, lo que distingue el arte de la vida es la capacidad del primero para producir un grado de lirismo superior al que resulta posible en cualquier relación humana&#8221;.</p>
<p>La <a title="Sección Libros de El imperdible" href="http://elimperdible.ec/web/category/libros"><strong>sección</strong> <strong>Libros</strong></a> de <strong>El imperdible</strong>, recomienda algunos poemas eróticos, amorosos y sexuales, para mitigar la cursilería de la época navideña (lo bueno siempre serán los regalos y el pavo) y de fin de año. Lo único que puede competir con la poesía es lo sexual, lo erótico, lo corporal. Pero la poesía siempre le insuflará aliento a absolutamente todo. Es por esto que la <strong>sección Libros</strong> recomienda algunos textos de poetas antiguos, clásicos, contemporáneos y desconocidos, para demostrar que gracias a los grandes poemas muchos lectores podrán sentirse vivos y en contacto con dos pilares de la existencia: el sexo y la poesía.</p>
<p><strong>-Apertura-</strong></p>
<p><a title="El sexo en siete lecciones, Eduardo Lizalde" href="http://amediavoz.com/lizalde.htm#EL <abbr>SEXO</abbr> EN <abbr>SIETE</abbr> <abbr>LECCIONES</abbr>"><em><strong>El sexo en siete lecciones</strong></em></a></p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Y por estar a flote,<br />
por ser la superficie de la espuma en la piel,<br />
por ser lo más visible y general,<br />
por ser el más común lugar del paraíso visitado,<br />
el sexo, lo evidente,<br />
lo que a todos iguala,<br />
lo esencial -sabia era Eva,<br />
ingenuo Segismundo-,<br />
por ser el sexo algo tan real,<br />
lo único real acaso,<br />
sólo se existe y vive a su merced.</p>
<p>No es reducible el sexo a números ni a ciencia,<br />
no es cosa comprensible,<br />
no es natural ni humano<br />
y la divinidad lo desconoce.</p>
<p>Lo real no está sujeto a inquisición.</p>
<p>(Autor: Eduardo Lizalde)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>VI</strong></p>
<p>Y nada de que el sexo<br />
sólo con amor es sexo.<br />
El sexo es siempre amor,<br />
nunca el amor es sexo.<br />
El amor no es amor,<br />
el sexo es el amor.<br />
No hay sexo sin amor<br />
pero hay amor sin sexo, y no lo es.<br />
Todo amor sin sexo es corruptible.<br />
Sólo una advertencia:<br />
es ya desgracia conocida<br />
que el sexo y el amor no sean posibles<br />
sino con personas,<br />
con almas y con cuerpos de cuatro dimensiones,<br />
con seres existentes,<br />
y nunca con fantasmas o sombras pasajeras,<br />
mucho menos con plantas o gallinas.</p>
<p>(Autor: Eduardo Lizalde)</p>
<p>***</p>
<p><strong><em>Las dos vías</em></strong></p>
<p>¿Para qué toda esta hueca palabrería?<br />
Sólo dos mundos valen la devoción de un hombre:<br />
la juventud de una mujer de pechos generosos,<br />
inflamada por el vino del ardiente deseo,<br />
o la selva del anacoreta.</p>
<p>(Autor: Bhartrihari. <a title="Kavya. Octavio Paz" href="http://www.creatividadinternacional.com/group/alejourdaneta/forum/topics/epigramas-de-la-poesia">Versión de Octavio Paz</a>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Afortunado el que disfruta<br />
de los sonidos de su garganta<br />
mezclándose al de las campanitas<br />
tintineantes de la joyería<br />
que sobre sus caderas se columpian,<br />
con el sabor extraño<br />
de saberla a ella encima.<br />
Plena de pasión otorga su placer<br />
con los pechos oleando,<br />
rápida, entrecortada<br />
la respiración;<br />
con las perlas cayendo del collar,<br />
flojo el nudo del pelo por la excitación.</p>
<p>(Autor: Amaru. <a title="Poesía erótica sánscrita" href="http://codex.colmex.mx:8991/exlibris/aleph/a18_1/apache_media/VDNGE8MJ4HB6DR36R9SBDT6BT64MUA.pdf">Versión de Benjamín Preciado Solís</a>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No es ningún prodigio<br />
que los pechos de mi amor<br />
se alcen firmes y erguidos<br />
¿quién no se llenaría de orgullo<br />
tan cerca de su corazón?</p>
<p>(Autor: Amaru. Versión de Benjamín Preciado Solís)</p>
<p>***</p>
<p><em><strong>Soneto</strong></em></p>
<p>Soñé anoche que Filis, de regreso,<br />
bella como lo fue en la luz del día,<br />
quiso que yo gozase su fantasma,<br />
nuevo Ixión abrazado a una nube.</p>
<p>Se deslizó en mi lecho murmurando,<br />
ya desnuda su sombra: “Al fin he vuelto,<br />
Damón, y más hermosa: el reino triste<br />
donde me guarda el hado, me embellece.</p>
<p>Vengo para gozarte, bello amante,<br />
vengo por remorir entre tus brazos”.<br />
Después, cuando mi llama se extinguía:</p>
<p>“Adiós —dijo—, regreso entre los muertos.<br />
de joder con mi cuerpo te jactabas,<br />
jáctate hoy de haber jodido mi alma”.</p>
<p>(Autor: <a title="Soneto. Versión de Octavio Paz" href="http://www.letraslibres.com/revista/poemas/soneto">Théophile de Viau</a>. Versión de Octavio Paz)</p>
<p>***</p>
<p style="text-align: left;"><em><strong>Gacela del amor imprevisto</strong></em></p>
<p style="text-align: left;">Nadie comprendía el perfume<br />
de la oscura magnolia de tu vientre.<br />
Nadie sabía que martirizabas<br />
un colibrí de amor entre los dientes.</p>
<p>Mil caballitos persas se dormían<br />
en la plaza con luna de tu frente,<br />
mientras que yo enlazaba cuatro noches<br />
tu cintura, enemiga de la nieve.</p>
<p>Entre yeso y jazmines, tu mirada<br />
era un pálido ramo de simientes.<br />
Yo busqué, para darte, por mi pecho<br />
las letras de marfil que dicen siempre,</p>
<p>siempre, siempre: jardín de mi agonía,<br />
tu cuerpo fugitivo para siempre,<br />
la sangre de tus venas en mi boca,<br />
tu boca ya sin luz para mi muerte.</p>
<p>(Autor: <a title="Diván del Tamarit. Lorca" href="http://usuaris.tinet.cat/picl/libros/glorca/gl002900.htm">Federico García Lorca</a>)</p>
<div id="attachment_14347" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/reconstruction.jpg"><img class="size-medium wp-image-14347" title="Fotograma de <abbr>RECONSTRUCCI</abbr>ÓN" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/reconstruction-300x201.jpg" alt="" width="300" height="201" /></a><p class="wp-caption-text">Fotograma de la película Reconstrucción, del director danés Christoffer Boe</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><center style="text-align: -webkit-auto;"></center><em><strong>Casida de la mujer tendida</strong></em></p>
<p>Verte desnuda es recordar la tierra.<br />
La tierra lisa, limpia de caballos.<br />
La tierra sin un junco, forma pura<br />
cerrada al porvenir: confín de plata.</p>
<p>Verte desnuda es comprender el ansia<br />
de la lluvia que busca débil talle,<br />
o la fiebre del mar de inmenso rostro<br />
sin encontrar la luz de su mejilla.</p>
<p>La sangre sonará por las alcobas<br />
y vendrá con espada fulgurante,<br />
pero tú no sabrás dónde se ocultan<br />
el corazón de sapo o la violeta.</p>
<p>Tu vientre es una lucha de raíces,<br />
tus labios son un alba sin contorno,<br />
bajo las rosas tibias de la cama<br />
los muertos gimen esperando turno.</p>
<p>(Autor: Federico García Lorca)</p>
<p><strong><em>***</em></strong></p>
<p><em><strong>Bajo la ducha amar</strong></em></p>
<p>Bajo la ducha amar, jabón y besos,<br />
o en la bañera amar, de agua vestidos,<br />
amor resbaladizo, huye, se enciende,<br />
vuelve a huir, agua en los ojos, bocas,<br />
danza, navegación, buceo, lluvia,<br />
esa espuma en los vientres, la blancura<br />
triangular del sexo -¿es agua, esperma,<br />
es amor desvaneciéndose, o nos tornamos fuente?</p>
<p>(<a title="Poesía erótica de Drummond de Andrade" href="http://www.letraslibres.com/revista/poemas/el-amor-natural">Autor: Carlos Drummond de Andrade. Traducción de Víctor Sosa</a>)</p>
<div id="attachment_14350" class="wp-caption alignright" style="width: 212px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/9788475177960.jpg"><img class="size-medium wp-image-14350" title="El amor natural" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/9788475177960-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Libro póstumo del poeta portugués Carlos Drummond de Andrade, en versión de Jesús Munárriz</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Son flores o son nalgas</em></strong></p>
<p>¿Son flores o son nalgas<br />
estas flores<br />
de lascivo arabesco?</p>
<p>¿Son nalgas o son flores<br />
estas nalgas<br />
de vegetal dulzura y suavidad?</p>
<p>(Autor: Carlos Drummond de Andrade. Traducción de Víctor Sosa)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>La cola, qué graciosa</strong></em></p>
<p>La cola, qué graciosa.<br />
Está siempre sonriendo, nunca es trágica.</p>
<p>No le importa lo que va<br />
delante del cuerpo. La cola se basta.<br />
¿Existe algo más? Tal vez los senos.<br />
Ahora -murmura la cola- a esos muchachos<br />
todavía les falta mucho que estudiar.</p>
<p>La cola son dos lunas gemelas<br />
en rotundo meneo. Se deja ir<br />
en la cadencia mimosa, en el milagro<br />
de ser dos en una, plenamente.</p>
<p>La cola se divierte<br />
por cuenta propia. Y ama.<br />
En la cama se agita. Montañas<br />
que crecen y descienden. Olas golpeando<br />
en una playa infinita.</p>
<p>Allá va sonriendo la cola. Va feliz<br />
en la caricia de ser y balancear.<br />
Esferas armoniosas sobre el caos.</p>
<p>La cola es la cola,<br />
redonda.</p>
<p>(Autor: Carlos Drummond de Andrade. Traducción de Víctor Sosa)</p>
<p>***</p>
<p><strong><em>Lección de anatomía</em></strong></p>
<p>más allá del dolor y del placer la carne<br />
inescrutable<br />
balbuceando su lenguaje de sombras y brumosos<br />
colores</p>
<p>la carne convertida en paisaje<br />
en tierra en tregua en acontecimiento<br />
en pan inesperado y en miel<br />
en orina en leche en abrasadora sospecha<br />
en océano<br />
en animal castigado<br />
en evidencia y en olvido</p>
<p>viendo la carne tan cerrada y distante<br />
me pregunto<br />
qué hace allí la vida simulando</p>
<p>el cabello a veces tan cercano<br />
que extravía alojo en su espesura<br />
las bisagras silenciosas cediendo<br />
lagrimeando tornasol<br />
y esa otra fronda inexplorada<br />
en donde el tacto confunde<br />
el día con la noche<br />
fresca hermosa muerte a la mitad del lecho<br />
donde los miembros mutilados retoñan<br />
mientras la lengua gira como una estrella</p>
<p>flor de carne carnívora<br />
entre los dientes de carbón</p>
<p>ah la voz gangosa entrecortada dulcísima del amor<br />
saciándote saciándose saboreando el ciego bocado</p>
<p>los mondos los frágiles huesecillos del amor<br />
ese fracaso ese hambre<br />
esa tristeza futura<br />
como el cielo de una jaula</p>
<p>la tierra gira<br />
la carne permanece<br />
cambia el paisaje<br />
las horas se deshojan</p>
<p>es el mismo río que se aleja o se acerca<br />
tedioso espejo con la misma gastada luna de yeso<br />
que se esponja hasta llenar el horizonte<br />
con su roñosa palidez</p>
<p>merodean las bestias del amor en esa ruina<br />
florece la gangrena del amor<br />
todavía se agitan las tenazas elásticas<br />
los pliegues insondables laten</p>
<p>reino de ventosas nacaradas<br />
osario de mínimos pájaros</p>
<p>primavera de suaves gusanos agrios<br />
como la bilis materna</p>
<p>más allá del dolor y del placer<br />
la negra estirpe<br />
el rojo prestigio<br />
la mortal victoria de la carne</p>
<p>(Autora: <a title="Poemas de Blanca Varela" href="http://amediavoz.com/varela.htm">Blanca Varela</a>)</p>
<p>***</p>
<p><strong>-Tres Clausuras-</strong></p>
<p><em><strong>Versículos</strong></em></p>
<p>No eras tú a quien yo esperaba<br />
desde siempre.<br />
No eras tú a quien yo veía<br />
en mis sueños de adolescente<br />
y de joven.<br />
No eras tú a quien yo buscaba<br />
en los cuerpos de las amadas.<br />
Yo no te he visto<br />
descender la colina como un gran resplandor.<br />
Caminábamos.<br />
Nuestros caminos<br />
bruscamente se han encontrado<br />
y nuestras manos se han unido.</p>
<p>Los días han pasado<br />
mi bienamada.</p>
<div id="attachment_14355" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/Guarrada-templo.jpg"><img class="size-medium wp-image-14355" title="Templos de Khajuraho" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/Guarrada-templo-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Detalle de los Templos de Khajuraho, en el estado de Madhya Pradesh, en la India</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Escuchando esta nota<br />
¿por qué se han humedecido nuestros ojos?</p>
<p>Escuchando esta nota<br />
¿por qué se han inclinado nuestros cuerpos?</p>
<p>Escuchando esta nota<br />
¿por qué se han buscado nuestras manos?</p>
<p>Escuchando esta nota<br />
¿por qué se han mezclado nuestros labios?</p>
<p>(Autor: André Spire. <a title="Carrera Andrade, traductor de poesía francesa" href="http://grupobusetadepapel.blogspot.com/2008/10/minero-de-la-noche.html">Traducción de Jorge Carrera Andrade</a>)</p>
<p>***</p>
<p><strong><em>Un perro después del amor</em></strong></p>
<p>Cuando me abandonaste<br />
dejé que un perro acercase su olfato<br />
a mi pecho, a mi vientre, y lleno así de ti<br />
corrió sobre tu rastro.</p>
<p>Espero que desgarre<br />
los huevos de tu amante y le arranque la verga<br />
o vuelva al menos<br />
trayéndome tus medias en los dientes.</p>
<p>(<a title="Las versiones de José Ángel Valente" href="http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/4473/Cuaderno_de_versiones">Autor: Yehuda Amichai. Versión de José Ángel Valente</a>)</p>
<p>***</p>
<p><em><strong>Ceremonia solitaria bajo la luz de la luna</strong></em></p>
<div>
<p>La masturbación es un caballo blanco<br />
Galopando entre el jardín<br />
Y el baño de mi casa<br />
La masturbación se aprende<br />
Mirando y mirando la luna<br />
Abriendo y cerrando puertas<br />
Sin darse cuenta que la entrada y la salida<br />
Nunca han existido<br />
Jugando con la desesperación<br />
Y el terciopelo negro<br />
Mordiendo y arañando el firmamento<br />
Levantando torres de palabras<br />
O dirigiendo el pequeño pene oscuro<br />
Posiblemente hacia el alba<br />
O hacia una esfera de mármol tibio y mojado<br />
O en el peor de los casos<br />
Hacia una hoja de papel como ésta<br />
Pero escribiendo tan sólo la palabra<br />
Luna<br />
En una esquina<br />
Pero sobre todo<br />
Haciendo espuma de la noche a la mañana<br />
Incluidos sábado y domingo.</p>
<p>(Autor: <a title="Eielson" href="http://amediavoz.com/eielson.htm">Jorge Eduardo Eielson</a>)</p>
</div>
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		<title>Revista Apéndices: literatura e ilustración</title>
		<link>http://elimperdible.ec/web/libros/revista-apendices-literatura-e-ilustracion.html</link>
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		<pubDate>Sat, 03 Dec 2011 01:32:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>gabrielgalarza</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Apéndices II]]></category>
		<category><![CDATA[cuento poesía y ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[ilustración]]></category>
		<category><![CDATA[jóvenes autores]]></category>
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		<category><![CDATA[nuevos autores]]></category>
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		<category><![CDATA[revista literaria de estudiantes PUCE]]></category>

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		<description><![CDATA[Una nueva propuesta editorial para jóvenes autores.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton13798" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FAB2FM6&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Revista%20Ap%C3%A9ndices%3A%20literatura%20e%20ilustraci%C3%B3n&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Frevista-apendices-literatura-e-ilustracion.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p style="text-align: left;"><a title="apendices 1" href="http://www.elpobrediablo.com/Paginas/Apendices%20revista.html">Apéndices</a> es el nombre de la revista de literatura e ilustración creada por un grupo de estudiantes de la Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura de nuestra universidad: Esteban Crespo, Felipe Troya, Sebastián Armas y Juan Carrión. El 18 de noviembre, en el Ministerio de Cultura, se presentó el segundo número dentro del <a title="festival 4" href="http://festivalsudaka.webnode.es/programacion/">Festival de Teatro Sudaka 4</a>.  Tuvimos la oportunidad de conversar con uno de los miembros del consejo editorial, co-fundador de la revista e impulsador de la idea desde el comienzo: Sebastián Armas, estudiante de quinto nivel de Comunicación, becario del Museo Jacinto Jijón y Caamaño y futbolista aficionado.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>¿Por qué Apéndices?</strong></p>
<div id="attachment_13818" class="wp-caption alignright" style="width: 246px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/ApendicesFinal51.jpg"><img class="size-medium wp-image-13818" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/ApendicesFinal51-236x300.jpg" alt="" width="236" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración para la sección Poesía. Autor: J. &quot;El raro&quot;</p></div>
<p style="text-align: left;">Apéndices porque es prescindible. La publicación de textos es una actividad que, generalmente, no interesa, que no cambia nada, casi como la actividad del apéndice… Es lo que escribe Sebastián Miño en el editorial. Además por la palabra que permite jugar con el significado: apendicitis, muchas publicaciones; peritonitis, un autor que ha escrito toda su vida, merece un homenaje, etc. Se puede jugar con los significados y relacionar los textos con la actividad del cuerpo.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Este es el segundo número,</strong> <strong>¿cómo les fue?</strong></p>
<p style="text-align: left;">No encuentras apoyo económico en ningún lado, eso es difícil. El trabajo de recopilación de textos e ilustraciones es más entretenido, existe mucho interés por publicar.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El equipo…</strong></p>
<p style="text-align: left;">Somos un grupo sin una ideología clara&#8230; es más un gusto que tenemos todos por la literatura. Creo que con el tiempo se puede ir consolidando una ideología.</p>
<div id="attachment_13819" class="wp-caption alignleft" style="width: 213px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/31.jpg"><img class="size-medium wp-image-13819 " src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/31-e1322786649288-225x300.jpg" alt="" width="203" height="270" /></a><p class="wp-caption-text">manos. Autor: J. &quot;El raro&quot;</p></div>
<p style="text-align: left;"><strong>El proyecto…</strong></p>
<p style="text-align: left;">Vimos un fanzine anti-imperialista o algo de eso, que tenía textos largos, algunos buenos y otros pésimos… pero no se podía leer, el diseño era un caos. Pensamos en hacer algo relacionado con literatura, pero haciendo un esfuerzo por el diseño. Una revista puede ser también un objeto. Nuestro sitio de reuniones era el Café de la Veintiséis…</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Los escritores…</strong></p>
<p style="text-align: left;">Lo que esperamos es que los textos sean entretenidos, de gente que haya publicado muy poco o nada, joven y del Ecuador… Aunque en este número tenemos un muy buen texto de Francisco Fernández, que no es joven… y nuestras puertas no están cerradas para otros países.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Las ilustraciones…</strong></p>
<p style="text-align: left;">Lo mismo, ilustradores jóvenes que no encuentran mucha apertura, pero que hacen su trabajo en espacios no oficiales. Las ilustraciones no tienen que ver con los textos, no es necesario que tengan relación; en ocasiones la ilustración puede distorsionar al texto… Existe un director de ilustraciones, que es J. “El raro”.</p>
<div id="attachment_13815" class="wp-caption alignright" style="width: 205px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/21.jpg"><img class="size-medium wp-image-13815 " src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/12/21-217x300.jpg" alt="" width="195" height="270" /></a><p class="wp-caption-text">Autor: J. &quot;El raro&quot;</p></div>
<p style="text-align: left;"><strong>El diseño…</strong></p>
<p style="text-align: left;">Se lo debemos a Camila Burbano (Caramelo), ella se encargó de la diagramación y el diseño de la revista.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>En el futuro…</strong></p>
<p style="text-align: left;">Esperamos que haya cada vez más participación… más textos, más ilustraciones. La revista es semestral.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>¿Dónde consigo la revista?</strong></p>
<p style="text-align: left;">Por ahora sólo la puedes conseguir en la librería Rayuela o con las personas que hacemos la revista, ojalá pronto estén en otras librerías.</p>
<p style="text-align: left;">Si te interesa publicar tus textos en Apéndices, puedes enviarlos a  apendicesrevista@gmail.com</p>
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		<title>El aterrizaje de la autoayuda en el papel</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 16:04:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sebastián Galarza</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[bien y mal]]></category>
		<category><![CDATA[dalai lama]]></category>
		<category><![CDATA[george bush]]></category>
		<category><![CDATA[jalon de orejas]]></category>
		<category><![CDATA[libros de autoyuda]]></category>
		<category><![CDATA[pensar positivo]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Los libros de autoayuda señalan lo obvio, aquello que descuidamos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12844" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2Fy5VxME&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20El%20aterrizaje%20de%20la%20autoayuda%20en%20el%20papel&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Fel-aterrizaje-de-la-autoayuda-en-el-papel.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>Cuando se quiere pensar algo positivo sobre el mundo lo más fácil es recurrir a los libros de autoayuda, generalmente los más vendidos. Pienso que, como sugieren las estadísticas comerciales del producto, en efecto, millones de personas <strong>descubren</strong> que ser bueno es algo bueno. (En el mejor de los casos. El peor es creer que la bondad está de moda). No obstante, y sin ganas de fomentar el pesimismo, me queda la duda: si tantas personas <strong>leen</strong> estos libros, ¿dónde están las revoluciones Ogmandistas, Deepakchopristas?</p>
<p>El problema radica en que la compra de estos libros no garantiza su lectura. Unos lectores se mantendrán pasivos ante el mensaje, otros se dedicarán a conseguir más libros. Sucede –y de esto no se salva el resto de libros– que una <strong>buena</strong> lectura no basta. Tanto por la subjetividad de este adjetivo, como por la creencia de que billones de personas reaccionan igual ante lo mismo. La diversidad de estas interpretaciones fomenta el surgimiento de líderes instantáneos e inclusive guerras. Tal vez esta sea la razón por la que pocos –y aventureros– críticos literarios figuran en algún libro de autoayuda. Muchísimo más frecuentes son los testimonios.</p>
<p>Pese a lo alabados u olvidados que son estos libros, no se puede negar que son divertidos, fantasiosos, entretenidos. Algunos no llegan a medio centenar de páginas, pero otros se las ingenian para ir muchísimo más allá y concluir que toda acción genera una reacción. No voy a decir en qué circunstancias de mi vida leí estos libros, ni tampoco mencionaré qué prácticas llevé a cabo. Leí lo que necesitaba leer, porque lo buscaba, y ahora no me queda ninguna reflexión sino una gran sonrisa. No de burla, sino de satisfacción, pues de todas formas eran historias bien contadas, como un chiste o una anécdota. El mundo sí tiene algo positivo, pero buscarlo en los libros de autoayuda me parece un síntoma de descuido, una falta de atención a la realidad, y la única ayuda que brindan creo que es darnos el jalón de orejas que no faltó. A veces quisiera agradecer su existencia, porque esos millones de lectores no figurarán en ninguna noticia de suicidio colectivo, pero, inmediatamente, reacciono al ver la fotografía del Dalai Lama junto a George Bush, evidenciando el pacto entre el bien y el mal, o de que <em>impossible is nothing</em>.</p>
<div>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 280px"><a href="http://www.flickr.com/photos/jamesbarnes/" target="_blank"><img class="   " src="http://farm3.static.flickr.com/2269/1602569129_452bc9be97.jpg" alt="" width="270" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">James Barnes en Flickr</p></div>
</div>
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		<title>La escritura del cuento según Julio Ramón Ribeyro</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Nov 2011 02:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anaís Madrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Anaís Madrid Quevedo]]></category>
		<category><![CDATA[construcción del personaje]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[desenlace del cuento]]></category>
		<category><![CDATA[El profesor suplente de Ribeyro]]></category>
		<category><![CDATA[escribir cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[estructura del cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Galia Ospina]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Ramón Ribeyro]]></category>
		<category><![CDATA[una ilusión tentada por el fracaso]]></category>

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		<description><![CDATA["En cada letra que escribo está enhebrado el tiempo, mi tiempo, la trama de mi vida, que otros descifrarán como el dibujo de la alfombra".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12705" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FwGeBGD&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20La%20escritura%20del%20cuento%20seg%C3%BAn%20Julio%20Ram%C3%B3n%20Ribeyro&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Fla-escritura-del-cuento-segun-julio-ramon-ribeyro.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><div id="attachment_12829" class="wp-caption alignleft" style="width: 212px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/Ribeyro.jpg"><br />
<img class="size-medium wp-image-12829" title="Ribeyro y un cigarrillo" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/Ribeyro-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Ribeyro compartía un dictamen que Gide escribió en su diario: &quot;Escribir es para mí un acto complementario al placer de fumar&#39;&quot;</p></div>
<p>Julio Ramón Ribeyro nació el 31 de agosto de 1929 en la capital peruana. Fue el primero de cuatro hermanos. Vivió cuando niño en un barrio de clase media y estudió en el colegio Champagnat. Estudió Letras y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú en 1946 y 1952. Su primera publicación fue en 1948, en la revista “Correo Bolivariano”<em>.</em> En 1952 ganó una beca de periodismo, por lo que viajó a España y luego a Francia, Bélgica, Polonia, Italia y Alemania. En 1960 migró a París donde fue embajador de la <abbr>UNESCO</abbr> y se casó con Alida Cordero y tuvieron un hijo. Sus cuentos más célebres son <em>Los gallinazos</em> sin plumas y <em>Silvio en el rosedal</em>. Ribeyro prefirió vivir alejado del <em>boom</em> mas leyó a Vargas Llosa y Bryce Echenique. También tuvo éxito en la novela, en el teatro, en el ensayo y el Diario. Sus maestros fueron Edgar Allan Poe, Chéjov y Guy de Mausappant. Murió el 4 de diciembre de 1994, días después de obtener el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.</p>
<p>En la introducción al volumen <em>La palabra del mudo</em> (1994), Ribeyro dice dos cosas puntuales acerca de la escritura del cuento; primero, que el cuento debe contar una historia y que está hecho para que el lector, a su vez, pueda contarlo; y segundo, que el cuento debe ser de preferencia breve para que sea lea de un tirón. Tomaré el cuento<em> El profesor suplente, </em>publicado en 1957, para mostrar la visión de Ribeyro acerca de la escritura en este género. <em>El profesor suplente</em> es la historia de Matías Palomino, un señor al que le encargan el trabajo de profesor de historia. Él y su mujer se emocionan, ya que sería un buen ingreso económico, pero la duda sobre sus conocimientos hace que se crea incapaz de dictar una clase. Los personajes ribeyrianos, generalmente pertenecen a la clase media o baja. Desde la introducción del cuento, el narrador dice que tenían problemas económicos: “…y se quejaban de la miseria de la clase media, de la necesidad de tener que andar con la camisa limpia, del precio de los transportes, de los aumentos de ley”. Invoco al autor: el cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.</p>
<p>La desdicha del personaje es haber interiorizado su mediocridad. Él sabía que no manejaba la materia de Historia, mas la crisis económica lo alentó a aceptar la propuesta de ser el profesor suplente. El doctor Valencia, quien tenía que salir del país por unos meses, le dijo que tal vez, después de enseñar en el colegio, podría aspirar a hacerlo en la universidad. “Los cuentos ribeyrianos están en íntima relación con el signo dramático del deseo. Algunos críticos han definido la literatura de Julio Ramón Ribeyro como una literatura de la desesperanza”, dice Galia Ospina en <em>Julio Ramón Ribeyro, una ilusión tentada por el fracaso. </em>Creo posible pensar que el personaje principal y la carga moral (el oponente), son una mofa de la sociedad actual que lee sin entender. Mientras se dirigía a su primer día en el colegio los recuerdos de la época escolar agobiaron a Matías Palomino, y también se dio cuenta de que su aspecto era desfavorable: &#8220;&#8230;con sorpresa constató que ese hombre no era otra cosa que su propio reflejo. Observándose con disimulo, hizo un guiño para disipar esa expresión un poco lóbrega que la mala noche de estudio y de café había grabado en sus facciones. Pero la expresión, lejos de desaparecer, desplegó nuevos signos y Matías comprobó que su calva convalecía tristemente entre los mechones de las sienes y que su bigote caía sobre sus labios con un gesto de absoluto vencimiento&#8221;.</p>
<p>El personaje derrumbado, al verse en la vidriera de una tienda, supo que el tiempo había caído sobre él, llevándose lo poco que sabía. Atravesó una crisis de paranoia en frente de la fachada del colegio; pensó que sus alumnos le preguntarían todo acerca de todo e intentó revisar sus apuntes, pero con cada pregunta que se hacía a sí mismo, aparecían dos más, imposibles de responder. Los nervios empezaron a carcomerlo y el narrador aprovecha este estado caótico para alargar el tiempo. En tiempo <strong>real</strong> el cuento demora dos días, no existen propelsis ni analepsis, tampoco tiempos muertos, cada palabra es absolutamente imprescindible, sólo recuerdos que corren por parte del narrador. Los acontecimientos están ordenados cronológicamente: empieza en la tarde, cuando llega la propuesta del profesor, se desarrolla durante la noche de preparación para dar la primera clase y durante la mañana camino al colegio, y termina este día, después de las doce, cuando Matías llega a casa.</p>
<p>El autor ya lo indicó: &#8220;el cuento debe conducir necesaria, inexorablemente, a un solo desenlace, por sorpresivo que sea. Si el lector no acepta el desenlace, el cuento ha fallado<em>&#8220;. </em>Cuando Edgar Allan Poe escribió <em>El corazón revelador </em>(1843) -al igual que Ribeyro en este cuento- logró pautar discretamente pistas para el desenlace, donde el personaje principal, que sufre de nervios, termina delatándose debido a su conciencia: &#8220;Me di cuenta de que era preciso gritar o morir, porque entonces… ¿Lo oís? ¡Escuchad! ¡Cuán alto, cuán alto, siempre más alto, siempre más alto! ¡Miserables!-exclamé-. ¡No disimulen por más tiempo! ¡Lo confieso todo! ¡Arranquen esas tablas! ¡Aquí, aquí! ¡Es el latido de su horroroso corazón!&#8221;.</p>
<p>El narrador nos guía hasta que Matías llega a su casa y le dice a su esposa que le fue bien y que todos le aplaudieron &#8220;pero al sentir los brazos de su mujer que lo enlazaban del cuello y al ver en sus ojos, por primera vez, una llama de invencible orgullo, inclinó con violencia la cabeza y se echó desoladamente a llorar&#8221;. Después de esta escena es claro que tuvo que justificar su llanto y así le contó a su esposa que no pudo entrar al aula de clase porque se sentía completamente frustrado. El personaje logra esquivar su decepción hasta que el narrador lo permite.</p>
<p>Cito a Ribeyro: &#8220;yo no escribo sobre los campesinos del Perú o los pueblos explotados del tercer mundo, ni soy adicto al realismo mágico. El mundo que yo pinto es un mundo gris, chato, sin relieve ni color, donde no hay sitio para la grandeza o la epopeya<em>&#8220;</em>.  ¿Acaso las preguntas acerca de Luis <abbr>XVI</abbr>, la Hidra, Robespierre y Colbert que se mezclan en la cabeza de Matías Palomino confundiéndolo más, no son un mundo gris de ignorancia y frustración? Se nota la degradación de colores en el relato: al principio, la pareja está ilusionada y contenta; sin embargo, cuando la conciencia de Matías empieza a trabajar, los colores en el cuento se oscurecen. Galia Ospina asegura que los personajes de Ribeyro son un autorretrato: &#8220;Pienso a menudo que así como la literatura de algún autor es la hechura de su propia vida, así también la vida de un autor es lo que uno escribe. A mí me ha ocurrido que cada vez me voy convirtiendo más en personajes ribeyrianos y me encuentro en situaciones ribeyrianas<em>&#8220;.</em></p>
<div id="attachment_12828" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/Julio-Ramón-Ribeyro-fumando.jpg"><img class="size-medium wp-image-12828" title="Julio Ramón Ribeyro fumando" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/Julio-Ramón-Ribeyro-fumando-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" /></a><p class="wp-caption-text">Julio Ramón Ribeyro, con su fiel colega: el cigarrillo</p></div>
<p>Las historias que ellos viven no son experiencias personales, pero su construcción durante el acto creativo sí viene de una experiencia propia. Este escritor peruano se refirió a la escritura como un camino &#8220;para tratar de dar forma y comprender mejor ideas e intuiciones que se le pasaban por la cabeza&#8221;<em>. </em>La densidad simbólica de este cuento, a través del contenido que involucra, convierte a Matías Palomino en un personaje redondo. Cuando el portero del colegio le pregunta si él es el nuevo profesor de historia y él contesta que es el cobrador, el protagonista rompe con lo que desde el título nos promete el cuento. No hay lugar para presentaciones concretas de los personajes, ni de la ciudad o la época; por consiguiente, el cuento empieza <em>in-media res</em>: “Hacia el atardecer, cuando Matías y su mujer sorbían un triste té y se quejaban de la miseria… escucharon en la puerta unos golpes estrepitosos”.</p>
<p><em>El profesor sustituto </em>cuestiona la educación como un <strong>derecho</strong> restringido en el tercer mundo, plantea una problemática social que golpea la conciencia y memoria, e insinúa que el aprendizaje se absorbe con el tiempo. Más que la frustración, la memoria es el motivo fundamental.</p>
<p>La obra cuentística de Ribeyro es una de las más importantes del siglo XX. Mientras la novela latinoamericana rompía sus moldes y hollaba territorios supuestamente desconocidos, Ribeyro fue un observador de lo cotidiano, de las derrotas diarias, de la existencia y su permanente color gris. Para él la escritura era una actividad paralela a los juegos de su hijo: &#8220;El estado de ánimo que a mi hijo le conduce a los juguetes es similar al que me sienta frente a mi máquina. Insatisfacción, aburrimiento, deseo de ceder la palabra al otro o los otros que hay en nosotros mismos&#8230;&#8221;. Siempre detestó la ostentación y ese miedo ridículo de los latinoamericanos a que los tomen por incultos. Por eso en un hermoso texto titulado <em>Para un autorretrato al estilo del siglo <abbr>XVII</abbr>, </em>en el que habla de sí mismo, escribió: &#8221;Fue un escritor bien dotado, de una inteligencia desarrollada pero indecisa, de una cultura general irregular y perezosa, que soportaba sin gran fastidio grandes lagunas&#8221;.</p>
<p>Para Santiago Roncagliolo, los cuentos de Ribeyro &#8220;están hechos de cosas pequeñas para la historia de la humanidad pero grandes para sus protagonistas&#8221;. Además fue un observador minucioso y un fumador excepcional, fue un espía de la realidad que no terminó de compenetrarse con ella. Sólo un observador agudo como Ribeyro pudo escribir lo siguiente: &#8220;¡Con qué irresponsabilidad vive la gente!&#8230; ¿Ignoran acaso que a la vuelta de la esquina nos acecha lo invencible?&#8221;. Finalmente, y como umbral a la obra de este gran escritor peruano, les dejo dos argumentos que anotó en su libro <em>Prosas apátridas</em>, y que definen los rasgos esenciales de su mundo:</p>
<p>1. Un empleado mediocre se emborracha una noche con su jefe. Entre los vapores del alcohol, se hacen grandes amigos, se juran fidelidad, se prometen hermandad eterna. El empleado se siente valorado, gratificado. Pero al día siguiente, cuando llega al trabajo y saluda confiadamente a su nuevo compañero, el jefe apenas recuerda su nombre.</p>
<p>2. Un hombre que deambula por el malecón entra en un bar y traba conversación con la camarera. Entre copas y bromas, coquetean. Al final de la noche, ella le pide que lo ayude a cerrar el local. Él carga las pesadas sillas pensando que tiene asegurada una cama caliente para paliar su soledad. Pero después de cerrar, ella lo deja fuera, solo, abandonado a la fría y húmeda intemperie.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a title="El profesor sustituto, de Ribeyro" href="http://carlosalmonte.wordpress.com/2008/10/06/el-profesor-suplente/">Un enlace al cuento <em>El profesor sustituto</em> de Ribeyro</a></p>
<p><a title="Más cuentos de Ribeyro" href="http://paramaestros.blogspot.com/2007/08/cuentos-de-julio-ramn-ribeyro.html">Otros cuentos de Ribeyro</a></p>
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		<title>Lanzamiento del poemario &#8220;La Otra, la misma de Dios&#8221;</title>
		<link>http://elimperdible.ec/web/libros/lanzamiento-del-poemario-la-otra-la-misma-de-dios.html</link>
		<comments>http://elimperdible.ec/web/libros/lanzamiento-del-poemario-la-otra-la-misma-de-dios.html#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 01:56:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Anaís Madrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA["Soy mi cuerpo"]]></category>
		<category><![CDATA[Aleyda Quevedo Rojas]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones de la Línea Imaginaria]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial El Conejo]]></category>
		<category><![CDATA[evento FLACSO]]></category>
		<category><![CDATA[La otra la misma de Dios]]></category>
		<category><![CDATA[poesía de la Línea Imaginaria]]></category>
		<category><![CDATA[poesía ecuatoriana actual]]></category>
		<category><![CDATA[poesía escrita por mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[poetas ecuatorianas]]></category>
		<category><![CDATA[séptimo poemario de Aleyda Quevedo Rojas]]></category>

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		<description><![CDATA[El séptimo libro de Aleyda Quevedo Rojas se presentará el 18 de noviembre en Quito.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12643" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2Fywcrms&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Lanzamiento%20del%20poemario%20%26%238220%3BLa%20Otra%2C%20la%20misma%20de%20Dios%26%238221%3B&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Flanzamiento-del-poemario-la-otra-la-misma-de-dios.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p style="text-align: left;" align="center"><strong style="text-align: -webkit-auto;">El viernes 18 de noviembre 2011, a las 19:00 en la <abbr>FLACSO</abbr> (Almagro y Pradera), la poeta y periodista Aleyda Quevedo Rojas, presenta su séptimo libro <em>La Otra, la misma de Dios</em>. Presentará la obra la antropóloga y catedrática Lisset Coba.</strong></p>
<p><em><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/PORTADA.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12644" title="PORTADA" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/PORTADA-212x300.jpg" alt="" width="212" height="300" /></a></em>Ediciones de la Línea Imaginaria y Editorial El Conejo son los coeditores del séptimo poemario de la autora quiteña que según el poeta, narrador, ensayista y catedrático uruguayo Rafael Courtoisie, es el texto con el que la poeta se consolida en su trayectoria literaria; un libro luminoso, preciso e indispensable en la poesía Hispanoamericana. Courtoisie sostiene: &#8220;<em>De Dios y del mundo</em>, la otra conmovida en la mismidad de su cuerpo y la resignificación del amor: eso es solamente una parte de la pasión absoluta que despliega la poeta Aleyda Quevedo en su último poemario.<br />
Como Teresa de Avila, como Sor Juana Inés, como todas las poetas místicas, Aleyda hace trascender el roce vivo, la carne viva en una poética de intensidad tremenda y dulce a la vez.<br />
Esta poesía no está hecha de instantes, está hecha de formas puras fuera del tiempo, espacio conmovido y transformado por la carne de ser. Pasión que hace de la abolición del tiempo una de sus consecuencias, entre muchas, todas fundamentales. Toda mística es erótica. Leerla es despertar para siempre de un sueño para caer en la conciencia radical de una cálida vigilia corporal. Como en ciertos sonetos de Teresa de Ahumada, Aleyda permite levitar.&#8221;</p>
<p>Aleyda Quevedo Rojas es licenciada en Comunicación por la Universidad Central del Ecuador y Diplomada en Gestión Cultural por <abbr>FLACSO</abbr>. Ha publicado los libros de poesía: <em>Cambio en los climas del corazón (1989)</em>, <em>La actitud del fuego (1994)</em>, <em>Algunas rosas verdes (1996),</em> <em>Espacio vacío (2001 y 2008)</em>, <em>Soy mi cuerpo</em> (2006) y <em>Dos Encendidos (2008 y 2010)</em>. En 1996 con <em>Algunas rosas verdes</em> recibió el<strong> </strong>Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade. En el 2004 la editorial andaluza Cuadernos de Caridemo publicó una breve antología de su poesía, bajo el título: <em>Música Oscura</em>. En el 2008 preparó para Ediciones El Perro y la Rana la antología: <em>13 poetas ecuatorianos</em>, que reúne voces de poetas nacidos en los años 70. Ha representado al Ecuador en los más importantes encuentros y festivales de poesía de América Latina, el Caribe y España. Varios de sus poemas han sido traducidos al hebreo, portugués, alemán, francés e inglés. Su poesía se incluye en importantes antologías y revistas de Hispanoamérica.    <a href="http://www.aleydaquevedorojas.com/">www.aleydaquevedorojas.com</a></p>
<p>El séptimo poemario de la poeta, periodista y gestora cultural Aleyda Quevedo Rojas se presentó la tercera semana de octubre en el marco del <abbr>III</abbr> Festival Internacional de Poesía de República Dominicana; y el viernes 28 de octubre, los escritores Ángel Emilio Hidalgo y, el cubano, Jesús David Curbelo lo presentaron en la II Feria Internacional del Libro de Guayaquil, y a ahora llega a Quito y a las librerías de la ciudad.</p>
<p>La filóloga y poeta dominicana, Soledad Álvarez, señala: “En <em>La otra, misma de Dios</em> Aleyda Quevedo Rojas vuelve sobre el tema del amor-pasión y sus afines, lo que significa volver sobre sí misma, sobre los sentimientos y contradicciones que surgen en y del encuentro con la alteridad. Amor que nace del deseo de plenitud, de la búsqueda de participación en la divinidad –como entendían los griegos- o de ese “estado de gracia” que Hölderlin entrevió como transitorio al definirlo como <em>el </em><strong>momento</strong> que los dioses conceden a los humanos para que experimenten la eternidad.  Naturaleza cruel la del amor que al entregarse se niega y que nos acerca a Dios para condenarnos a su pérdida, a la caída. Porque el amor, parafraseando a Rilke, no es más que el inicio de lo terrible que todavía apenas soportamos. De ahí que desde la antigüedad clásica haya sido en la literatura ausencia del otro, representación del deseo y rememoración del bien perdido.</p>
<p><em>La otra, la misma de Dios</em> se inscribe en esa tradición, reformulándola con nuevas articulaciones y sentidos desde la compleja y fragmentada subjetividad de la mujer contemporánea”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div style="text-align: -webkit-right;"><strong><br />
</strong></div>
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</ol></p>
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		<title>Escritores que crean adicción</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Nov 2011 01:59:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>José Luis Astudillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Aquella mitad de mi tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Autobiografía escritor]]></category>
		<category><![CDATA[El Espejo del Mar]]></category>
		<category><![CDATA[Entre paréntesis Bolaño]]></category>
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		<category><![CDATA[Volumen de ensayos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cinco libros para saciar el apetito de lectores devotos]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="tweetbutton12397" class="tw_button" style=""><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fbit.ly%2FymaB7G&amp;text=RT%20%40El_Imperdible%20Escritores%20que%20crean%20adicci%C3%B3n&amp;related=&amp;lang=es&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Felimperdible.ec%2Fweb%2Flibros%2Fescritores-que-crean-adiccion.html" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://elimperdible.ec/web/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;"></a></div><p>&nbsp;</p>
<p>Diferentes acontecimientos pueden cambiar la vida de una persona: una familia que alberga violencia, gritos y maltratos; la muerte de alguien querido; un accidente con secuelas permanentes; una enfermedad grave o la lectura de una frase, un párrafo, un libro que se convierten en talismanes. La soledad de un gran escritor está poblada de presencias, de maestros que permanecen vivos en algunos estantes o en el velador, junto a la cama, como dioses que velan el sueño de sus devotos. La relación con estos maestros tutelares es intensa y puede ser de amistad (como la que mantuvo <a title="La Biblioteca de Babel, de Borges" href="http://blogs.20minutos.es/diariodelibrera/tag/r-l-stevenson/">Borges con Stevenson</a>), de profunda devoción (como la de <a title="Shakespeare: la invención de lo humano" href="http://books.google.com/books?id=SlMG1Z5KpZMC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=la+invencion+de+la+humano&amp;hl=es&amp;ei=12e1TuK1BIncgQevx_mDBA&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=1&amp;ved=0CCwQ6AEwAA#v=onepage&amp;q&amp;f=false">Harold Bloom con Shakespeare</a>) o de un odio/amor (como la que tiene casi cualquier escritor con su tradición o con aquellos que pertenecieron a la generación anterior a la suya). Una de las relaciones más fructíferas, profundas y privadas es la que describe Marías en este fragmento, a propósito de <a title="Marías lector de Bernhard" href="http://alfonscsb.blogspot.com/2007/12/la-farsa-de-la-desolacin-javiermaras.html">su contacto con la obra de Thomas Bernhard</a>: &#8220;Pero también hay otros [escritores] en los que su calidad es un asunto secundario, aunque sin duda se les reconozca. Son los escritores que crean adicción, o dicho de otra forma, con los que el lector establece una relación más parecida a la del hincha de fútbol con su equipo o a la de la quinceañera con su ídolo musical. De esos autores se lee todo y se quiere siempre más; se atiende y hasta se recorta cuanto se publica sobre ellos, se guardan las entrevistas y las reseñas de sus obras; se compran grabaciones o vídeos si los hay: fácilmente se convierte uno en coleccionista. Estos escritores son rarísimos, más infrecuentes incluso que los geniales, y ya es decir.&#8221; Dicho de otra forma y en palabras de Borges, &#8220;se confunde a ese escritor (que siempre es varios, contados escritores) con la literatura&#8221;.</p>
<p>Además de las novelas, los poemas y los ensayos de esos escritores que crean adicción, existe un género en el que sólo pueden incursionar los grandes, los más generosos, los que se enfrentaron con su labor creativa cada instante de su vida y que la vieron como un destino ineludible, agradecidos. No existe una palabra que abarque a ese género. A esos volúmenes se los suele llamar memorias, autobiografías, antologías de ensayos o de textos misceláneos, conjuntos de recuerdos e impresiones, etc. Como escribió Roberto Bolaño en <a title="Amis y Ellroy en sus autobiografías" href="http://descontexto.blogspot.com/2008/03/autobiografas-amis-ellroy-de-roberto.html">un artículo sobre las autobiografías de Martin Amis y James Ellroy</a>, uno no quiere leer una autobiografía como la de Amis, que &#8220;termina con niños [...] con paz y amor&#8221;, sino una como la de Ellroy, que &#8220;termina con lágrimas y mierda [...] con un hombre solo y erguido, [que] termina con sangre. Es decir, [que] no termina nunca&#8221;. Este criterio -con algunos elementos adicionales como la pasión, la generosidad y la lucidez absoluta- se podría aplicar a unas memorias o a una antología de ensayos o a un conjunto de recuerdos e impresiones.</p>
<p><a title="Sección Libros" href="http://elimperdible.ec/web/category/libros">La sección Libros de <strong>El imperdible</strong></a> recomienda algunos de estos volúmenes en los que los escritores se muestran como lectores generosos y agradecidos, como seres humanos que comparten algunos recuerdos y vivencias, en fin, como grandes artistas que sacian la curiosidad de un lector que busca la cifra de su destino en un libro escrito por ellos o sobre ellos, y al cual le es permitido conocer, por el milagroso relámpago de la lectura, un poco más del universo de su Dios.</p>
<p>A continuación, 5 volúmenes y una o varias citas entresacadas para encender el apetito del lector:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>El espejo del mar</strong></em>, de Joseph Conrad</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/elespejodelmar.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12400" title="El espejo del mar" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/elespejodelmar-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" /></a></p>
<p>&#8220;El amor que se profesa a los barcos es profundamente distinto del que los hombres sienten por cualquier otra obra salida de sus manos -del amor que, por ejemplo, tienen a sus casas-, porque no está manchado por el orgullo de la posesión. Puede darse el orgullo de la destreza, el orgullo de la responsabilidad, el orgullo de la entereza, pero por lo demás se trata de un sentimiento desinteresado. Ningún marino ha querido nunca a un barco, aun cuando le perteneciera, meramente por las ganancias que le llevara al bolsillo. El mar -ésta es una verdad que debe reconocerse- carece de toda generosidad. No se sabe de ningún alarde de cualidades viriles -valor, audacia, entereza, fidelidad- que haya conmovido jamás su irresponsable conciencia de poder. El océano tiene el temperamento falto de escrúpulos de un autócrata salvaje malcriado por la mucha adulación. No puede soportar el menor asomo de desafío, y no ha dejado de ser el enemigo irreconciliable de barcos y hombres desde que los barcos y los hombres tuvieron la inaudita osadía de echarse a navegar juntos pese a su ceño. Desde ese día no ha cesado de engullir flotas y hombres sin que su resentimiento se haya visto saciado por el número de víctimas, por tantos barcos naufragados y tantas vidas truncadas. Hoy, como siempre, está presto a seducir y traicionar, a destruir y a ahogar el incorregible optimismo de los hombres que, respaldados por la fidelidad de los barcos, intentan extraer de él la fortuna de sus casas, el dominio de sus mundos, o tan sólo unas migajas de comida para aplacar su hambre. Si no siempre está de humor tan encendido como para destruir, sí está siempre, celadamente, listo para ahogar. El más asombroso prodigio de todo el piélago es su insondable crueldad&#8221;.</p>
<p>(De &#8220;Telarañas e hilo&#8221;)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Aquella mitad de mi tiempo</strong></em>, de Javier Marías</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/aquellamitaddemitiempo.gif"><img class="alignright size-medium wp-image-12401" title="Aquella mitad de mi tiempo" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/aquellamitaddemitiempo-188x300.gif" alt="" width="188" height="300" /></a></p>
<p>&#8220;Deberíamos estar más acostumbrados a quitar hierro a todo, a todo lo que nos sucede. Pero no hay manera, tendemos a creer que cada instante presente es decisivo, y nunca aprendemos que nada nunca lo es&#8221;.</p>
<p>&#8220;Pero no puede decirse -o quizá sí- que hayamos malgastado cada minuto y cada zozobra y cada esfuerzo, por el mero hecho de que se disipen en la memoria. Porque no somos sólo memoria, en contra de lo que se cree. Somos sobre todo espera y acción, esperanza y decisión&#8221;.</p>
<p>&#8220;No tanto voluntad, la voluntad poco cuenta, y así ha de ser, considerando que el primero y el último paso, nacimiento y muerte, son todo menos voluntarios, acontecen sin nuestro consentimiento. El último puede no acontecer así, pero ni siquiera el suicidio depende enteramente de la voluntad del suicida, lo que lo lleva a él suele ser algo ajeno, sobre lo que no tiene nada, absolutamente nada que decir&#8221;.</p>
<p>(De &#8220;Un falso diario: Moleskine&#8221;)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Tumbas de poetas y pensadores</em></strong>, de Cees Nooteboom</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/tumbasdepoetasypensadores.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-12402" title="Tumbas de poetas y pensadores" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/tumbasdepoetasypensadores-201x300.jpg" alt="" width="201" height="300" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&#8220;Pero lo más admirable en Bretaña es la luna alzándose de la tierra o poniéndose con el mar. Destinada por Dios a regir los abismos, la luna tiene, como el sol, sus nubes, sus vapores, sus rayos, sus sombras que la acompañan; pero, al igual que él, no se retira solitaria; un cortejo de estrellas la acompaña. Según desciende sobre mi playa natal en el extremo del cielo, aumenta su silencio, que comunica al mar; no tarda en ponerse en el horizonte, intersecándose, no muestra más que la mitad de su frente que se adormece, se inclina y desaparece en la muelle intumescencia de las olas&#8221;.</p>
<p>(Del capítulo dedicado a la tumba de &#8220;François-René de Chateaubriand&#8221;, y tomado de las <em>Memorias de ultratumba</em>)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Entre paréntesis</strong></em>, de Roberto Bolaño</p>
<p><a href="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/entre-paréntesis.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-12403" title="Entre paréntesis" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/entre-paréntesis-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" /></a></p>
<p>&#8220;A veces, sin embargo, cuando soy víctima de irrefrenables ataques de optimismo (que finalizan, por otra parte, en alergias espantosas) mi cocina literaria se transforma en un castillo medieval (con cocina) o en un departamento en Nueva York (con cocina y vistas de privilegio) o en una ruca en los faldeos cordilleranos (sin cocina, pero con una fogata). Metido en estos trances generalmente hago lo que hace toda la gente: pierdo el equilibrio y pienso que soy inmortal. No quiero decir inmortal literariamente hablando, pues esto sólo lo puede pensar un imbécil y a tanto no llego, sino literalmente inmortal, como los perros y los niños y los buenos ciudadanos que aún no se han enfermado. Por suerte, o por desgracia, todo ataque de optimismo tiene un principio y un final. Si no tuviera final, el ataque de optimismo se convertiría en vocación política. O en mensaje religioso. Y de ahí a sepultar libros (prefiero no decir &#8220;quemarlos&#8221; porque sería exagerar) hay un solo paso. Lo cierto es que, al menos en mi caso, los ataques de optimismo se acaban, y con ellos se acaba la cocina literaria, se desvanece en el  aire la cocina literaria, y sólo quedo yo, convaleciente, y un ligerísimo aroma de ollas sucias, platos mal rebañados, salsas podridas&#8221;.</p>
<p>(De &#8220;Un narrador en la intimidad&#8221;)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Otras inquisiciones</em></strong>, de Jorge Luis Borges</p>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-12404" title="Otras inquisiciones" src="http://elimperdible.ec/web/wp-content/uploads/2011/11/otrasinquisiciones-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Aquí estoy en mi cuarto habitual, donde me parece estar siempre. Aquí he concluido muchos cuentos, muchos que después he quemado, muchos que sin duda, merecen ese ardiente destino. Ésta es una pieza embrujada, porque miles y miles de visiones han poblado su ámbito, y algunas ahora son visibles al mundo. A veces creía estar en la sepultura helado y detenido y entumecido; otras, creía ser feliz… Ahora empiezo a comprender por qué fui prisionero tantos años en este cuarto solitario y por qué no pude romper sus rejas invisibles. Si antes hubiera conseguido evadirme, ahora sería duro y áspero y tendría el corazón cubierto de polvo terrenal… En verdad, sólo somos sombras&#8230;&#8221;.</p>
<p>(De &#8220;Nathaniel Hawthorne&#8221;)</p>
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