Cine de vampiros: del oscuro Nosferatu al brillante Edward Cullen

Lilith, la primera vampiresa

“No muertos”, “chupasangres”, tan enigmáticos como atractivos, la imagen del vampiro ha  vivido una evolución tanto en la Literatura como en el Cine.

La figura mítica del Vampiro ha rodeado el imaginario colectivo por siglos y es parte del folclore europeo (especialmente de Europa Oriental), aunque ha tenido manifestiaciones en la mayor parte de mitologías del mundo. Originalmente, el vampiro era visto como la encarnación misma del mal, es decir, la representación de todos los instintos reprimidos por el ser humano, el lado oscuro al que tememos, pero con el que vivimos perpetuamente fascinados. Esta dicotomía entre el miedo y la atracción parece provenir de uno de los conceptos que más ha obsesionado al hombre: la inmortalidad.

Satán, ilustración de Paradise Lost de John Milton, por Gustave Dore

¿Qué es lo que hace tan atractiva a la figura del vampiro? Entendido por el psicoanalista Carl Jung, el vampiro es una representación del arquetipo de la sombra, el símbolo de la parte oscura del ser humano. Todas las personas poseen instintos y pasiones animales, a las cuáles, por su formación ético-religiosa, suelen temer. El vampiro es un ser que responde a esta oscuridad; al no poseer un alma es libre para saciar sus pasiones y deseos sin restricciones. Por eso, resulta un símbolo tan poderoso, porque es lo que las personas ansian, pero que temen al mismo tiempo, constituye una enorme contradicción entre el pecado y el deseo.

Este símbolo ha acompañado al ideario humano en diversas manifestaciones a lo largo de los siglos. En la mayor parte de mitologías son seres malévolos porque su único objetivo es la satisfacción de sus propios deseos, peor áun, son parásitos que se alimentan de los mismos hombres: los cazadores perfectos. Sin embargo, la imagen del vampiro ha sufrido un cambio radical en los últimos años.

El relato del “no muerto”

La mitología del vampiro ha sido recogida en una serie de leyendas y novelas de terror. Estos relatos han atribuido a este personaje la imagen de cadáver viviente. Tez pálida y espectral, colmillos salientes teñidos de sangre y aversión a la luz solar, son los elementos que identifican al Vampiro. Las primeras narraciones vampíricas salieron de la pluma de Thomas Preckett Prest (Varney, el Vampiro), que dieron vida a la imagen de esta enigmática figura. Pero el relato fundamental es, sin duda, la obra de Bram Stoker, Drácula, en la que se muestra una imagen distinta a la tradicional, el Vampiro ahora era un ser vinculado, no solo a la muerte, sino también al amor pasional.

Vlad III, el empalador

El personaje de Stocker fue basado en un noble rumano del siglo XV: Vlad Tepes, el empalador. Cuenta la leyenda que este príncipe fue uno de los hombres más despiadados que gobernaron Rumania, es conocido, entre otras barbaridades, por ser el inventor de la ejecución del empalamiento, que consistía en clavar a sus enemigos en estacas afiladas de madera que les atravesaran el cuerpo de abajo hacia arriba. Drácula es un producto del romanticismo del siglo XVIII, su figura fue uno de los primeros indicios de un vampiro tan atractivo como aterrador, un seductor al servicio del mal.

En el cine, el personaje clásico de la literatura de terror pasó a ser personaje principal de filmes de terror. En 1922, fue llevado al cine mudo, uno de los hitos del cine terrorífico, Nosferatu. De la mano de F. W. Murnau, y con la interpretación de Max Schreck se dio vida a la clásica efigie del ser inmortal y siniestro (contextura delgada, orejas puntiagudas, garras y colmillos). El Nosferatu de Murnau se convirtió en una de las encarnaciones más aterradoras de este personaje – fue una adaptación no autorizada de Drácula – y tiene mayor similitud con las ratas que con el murciélago. En el siguiente link pueden ver la película entera de Murnau:

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Bela Lugosi como Drácula

A este filme le siguieron obras como, M, el vampiro de Düsseldorf, (1931), la versión clásica de Drácula de Tod Browning.(1933), interpretada por Bela Lagosi y que fue realizada por Universal (E.E.U.U), entre otras. Pese a que la trama era la misma, la interpretación del Vampiro fue tornándose menos aterradora y más seductora. El terror se convirtió en psicológico. Por ejemplo, la versión de Drácula de 1958 mostró a un vampiro sofisticado y más erótico, gracias a la actuación del inglés Christopher Lee. A partir de esta película, esa es la imagen que el bebedor de sangre tendrá en el cine.

Durante los ochenta, los filmes de vampiros pierden audiencias, pues la temática se torna monótona. Sin embargo, con la versión de Drácula de Francis Ford Coppola (1992) y con Entrevista con el Vampiro de Neil Jordan (1994), obra original de Anne Rice, los vampiros volvieron a tomar la posta. El perfil clásico se mantuvo, pero el vampiro de los noventa, ya no era un ser que torturaba, sino el torturado. A estos personajes se les ha negado la posibilidad de amar, pues su naturaleza inmortal se los impide y por ello sufren eternamente. Otra característica, es la juventud de los vampiros y también su belleza. Esto los vuelve en seres sumamente atractivos, hecho que les facilitará atraer a sus víctimas para sacrificarlas o convertirlas. En estas encarnaciones de pone de manifiesto el cambio radical entre el vampiro folclórico y romántico con el vampiro del siglo XXI.

Entrevista con el vampiro, basado el la obra de Anne Rice

La imagen del ser despreciable que vive en sarcófagos fue cambiada por un vampiro atractivo (sea hombre o mujer), seductor, un héroe que lucha contra sí mismo. Hubo un cambio de paradigma, la aceptación de la individualidad y la satisfacción de los deseos entre los jóvenes hacen que ya no sea un monstruo sino un ser desdichado. Por primera vez, el vampiro adquiere cierto tipo de humanidad, busca la redención de su alma y posee una conciencia. De ahí, de la idea de un ser “humanizado” surge la posibilidad de que pueda ser un personaje atractivo, ya no es villano sino víctima, que busca lo que siempre le ha sido vedado: la posibilidad de amar.

Elenco de Vampire Diaries

Este prototipo de vampiro se mantiene en el siglo XXI con la saga de Stephenie Meyer “Crepúsculo” (2005). Ahora el vampiro, encarnado en Edward Cullen (Robert Pattinson), no esta sediento de sangre, sino sediento de pasión. Es un ser sumamente sexual, misterioso y atractivo. Ya no busca asesinar, sino encontrar el amor eterno. Busca adaptarse y compartir con los mortales. Además ya no es odiado, simplemente se lo trata con cierta reserva. Este Vampiro es visto también en series de televisión como “The Vampire Diaries” (Warner) y True Bloo (HBO). Aquí, un adelanto de la última entrega de Twilight: Breaking Dawn:

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Como ha ido cambiando el mundo, así también lo ha hecho el vampiro. La imagen de un ser sombrío, diabólico, calavérico que con solo mirar se sentía el alma estremecer, ha sido sustituida por la del ser joven,  bello, tímido, fuerte y sexy. Ahora no gritamos de miedo al ver a un vampiro, mas bien lo invitamos a ser parte de nuestras fantasía.

 

 

 

 

 

 

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Sobre el autor

Andrea Angulo. Editora de la sección Cine . Estudiante de Comunicación de la PUCE.