Clerks: viaje a la desesperación y de regreso

Dante (Brian O’Halloran) es un muchacho inteligente y lleno de potencial (sobre todo en cuanto a cine) pero sus cualidades han permanecido escondidas debajo de su incapacidad total para tomar decisiones. Es el cajero peor tratado en una de las peores tiendas del distrito, y prefiere tratar de convencerse a sí mismo de que está conforme con su vida, en lugar de enfrentarse a la aterradora posibilidad de renunciar a su trabajo, y conseguir uno mejor.

Al frente, en el videoclub, trabaja Randal (Jeff Anderson), otro cajero. Inteligente y observador, es un trabajador ocioso e irresponsable, su misantropía y su carácter lo vuelven un muchacho totalmente asocial. Desprecia a la clientela – a quienes define como “castrados intelectualmente” – se ve en las bromas chocantes y groserías que dirige a los clientes que se supone q debería ayudar.

Dos amigos cajeros, trabajando frente a frente, con habilidades muy parecidas y actitudes totalmente diferentes; hundidos en una de las posiciones más incómodas y aplastantes de la maquinaria laboral. Este es, en breves rasgos, el juego que nos propone el director Kevin Smith en su ópera prima: Clerks. Pero, qué es entonces Clerks, es una comedia de lo cotidiano. Rodada en blanco y negro y con un minúsculo presupuesto, la historia de un día en la vida cotidiana de simple muchachos.

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Clerks nos habla de lo inusualmente cotidiano con una estética minimalista, y grandes cargas de humor negro e ironía que rayan en lo mórbido. La película nos  muestra una serie de temas tabú desde una perspectiva totalmente leve y desacralizada; la necrofilia y la zoofilia se manifiestan, por ejemplo, como meros incidentes jocosos, personajes vulgares y de léxico violento se vuelven la voz de la razón. Una cámara en plano cenital, mirando a los cajeros hacia abajo, al igual que la sociedad; mientras Dante tiene que lidiar con clientes idiotas, maliciosos o exasperantes.
Esta comedia sobre lo cotidiano, llena de sarcasmo y humor retorcido, en donde todos los temas se vuelven leves; también está llena de momentos divertidos para el espectador que sabe cuando debe desacralizar temas polémicos por excelencia, pero también nos propone pensar en la libertad, cuando la sociedad juega sin nosotros o contra nosotros, y las circunstancias pueden, aparentemente, dominarno. Pero queda en cada persona la capacidad de tomar una decisión, de admitir que uno no esta conforme con la realidad y tiene la libertad de hacer algo al respecto-

¿Qué más le podemos pedir? Una excelente banda sonora. Bandas como Alice in Chains, con su sencillo  “Got me Wrong” y Soul Asylum, cuya canción “Can´t Even Tell” suena en los créditos. Junto a Bad Religion y Love Among Freaks forman un entorno musical al más puro estilo punk-grunge, la cual se ensambla perfectamente con la temática asocial y la estética minimalista de la película.

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Amante de lo extraño

La palabra perfecta para definir a Kevin Smith y su obra es “geek“; no tomada como algo negativo sino como la reivindicación de lo que significa ser “geek” (es un término usado para definir a un fanático de las computadoras, usualmente introvertido, pero que puede abarcar más aficiones como los comics, el cine, la ciencia ficción, etc.). Y es que Smith es un “geek” por excelencia: director de cine, guionista, escritor de comics, podcaster, etc. Los intereses de este director radican básicamente en la cultura pop estadounidense, pero también en la satirización de ésta hasta rayar en lo absurdo.

Gracias a Clerks (rodada con poco más de 26 mil dólares), el director ganó el Premio de la Juventud (Prix de la Jeunesse) en el Festival de Cannes, lo que le valió crédito internacional. Aún así, sus films siguen siendo producciones de bajo presupuesto, que así mismo no han producido mayores ingresos (en comparación de las grandes producciones de Hollywood. Cintas como Chasing Amy, Mallrats y la imperdible Jay and Silent Bob Strike Back, son un tributo a todo lo “geek”: los comics, las computadoras, el cine desde Star Wars hasta Good Will Hunting no son solo satirizados sino consagrados como parte de una cultura propia.

Una carrera con numerosos altos y bajos (tal vez más bajos que altos) y una extraña relación con los estudios y la crítica (también con la censura americana, como se aprecia en su documental This film is not yet rated). Sin duda es un personaje divertido y polémico – al estilo de Michael Moore – con una estética muy particular, que podría parecer insulsa, pero que para los fanáticos de esta cultura extraña (los geek de corazón) resultará muy familiar.

 

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Sobre el autor

Javier Vásconez, redactor.