Hablar del Dogma 95 es necesariamente entrar en el mundo oscuro del cine, en las periferias de la realización audiovisual. Sin embargo, se debe tener en cuenta que esa marginalidad era voluntaria y respondía a una propuesta personal de tinte absolutamente radical, fuertemente reaccionaria. Aquel planteamiento cinematográfico tenía como idea central marcar claramente un giro en el lenguaje tradicional del cine, proponer un alejamiento de las construcciones comerciales genéricas y “masificadoras”, plantear un estilo absolutamente novedoso, experimental y que pudiese tener vigencia; una postura que, por sus pretensiones, solo podía compararse con el estilo de Jean-Luc Godard. De ahí que, cuando se revise la obra de Lars von Trier, Thomas Vinterberg o Kristian Levring, por ejemplo, debamos tener presente la radicalidad de su propuesta para entender los filmes en toda su magnitud.
La visión que el Dogma 95 tiene del cine, es decir, la visión de estos cineastas daneses, plantea una conformación algo religiosa de la producción cinematográfica, tanto que sus fundadores elaboraron y establecieron un texto, a manera de los “10 mandamientos”, donde se planteaban normas para el rodaje -y algún limitante para la historia- como condiciones absolutamente necesarias para que un film pueda formar parte de este movimiento cinematográfico. Por esta razón, es que todo producto audiovisual, que quería ser aceptado, debía pasar por la revisión de un jurado que determinaba la “autenticidad” del producto. La autenticidad consistía en el cumplimiento estricto de todos los mandamientos del “Voto de Castidad” (como denominaron Trier yVinterberg a aquel texto). Si una película era aceptada por el Dogma como parte de su archivo fílmico, recibía un certificado de autenticidad y un número de registro que la acreditaba como parte de este movimiento.
Ahora, si queremos apreciar al Dogma 95 en toda su extensión es necesario ver la lista que contiene sus 10 normas. Lo <<sacralizante>> se comprende a través de aquella transgresión propuesta como mecanismo que pretende establecer unas nuevas prohibiciones. Bueno, mejor juzguen ustedes.
VOTO DE CASTIDAD
Juro someterme a las siguientes reglas redactadas y confirmadas por DOGME 95:
1. Los rodajes tienen que llevarse a cabo en lugares naturales. No se puede decorar ni crear un “set”. Si un artículo u objeto es necesario para el desarrollo de la historia, se debe buscar una locación donde estén todos los objetos necesarios.
2. El sonido no puede ser mezclado separadamente de las imágenes. No puede usarse música, a menos que esta sea grabada en el mismo lugar donde la escena esté siendo rodada.
3. Se rodará cámara en mano, cualquier movimiento o inmovilidad que se consiga mediante esta técnica está permitido. La película no debe tener lugar donde esté la cámara, el rodaje debe tener lugar donde la película (historia) tiene lugar.
4. La película tiene que ser filmada a color. Luces artificiales no están permitidas, si la luz no alcanza para rodar una determinada escena, ésta debe ser eliminada o, en caso extremo, puede utilizarse un foco simple conectado a la cámara.
5. Los trucajes y filtros están prohibidos.
6. La película no puede contener ninguna acción superficial (muertes, armas, etc., no están permitidos).
7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos (es decir, que la película sucede aquí y ahora).
8. No se aceptan películas de género.
9. El formato de la película debe ser en 35 mm.
10. El director no debe aparecer en los títulos de crédito.
Además, juro que como director me abstendré de todo gusto personal; ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de consideraciones estéticas.
Así pronuncio mi voto de castidad.
Copenhague, Lunes 13 de marzo de 1995.
En nombre de Dogme 95,
Lars von Trier – Thomas Vinterberg
Son más de 250 las cintas filmadas bajo estos “votos” en todo el mundo, como en América Latina (México principalmente). Se puede encontrar nombres relevantes como Susanne Bier o Richard Martini, por mencionar algunos. Aunque podemos detenernos a enumerar y hablar de cada película que pertenece a los archivos del Dogma 95, la tarea no sería muy útil; pues este movimiento cinematográfico, ante todo, plantea normas y conceptualizaciones que tienen inferencia directa en cómo se filma la película, o sea en el aspecto técnico de su registro; evidentemente, podrían decir que aquellos parámetros definen las temáticas de lo que se cuenta, sin embargo el ejercicio se da a la inversa… Son las historias, que ya tienen un concepto narrativo previo, las que toman a esta propuesta como un mecanismo estético y discursivo que aporta a la conformación integral de su proyecto audiovisual.
A continuación, un fragmento de Los idiotas, película de Von Trier filmada dentro del Dogma:





