El cineasta surcoreano Kim Ki-duk está considerado como uno de los mayores representantes de la vanguardia asiática cinematográfica. Nació en Boghwa el 20 de diciembre de 1960 y cultivó desde niño la pintura como pasatiempo. Su familia lo crió para ser agricultor, no recibió educación primaria, secundaría ni formación académica audiovisual; sin embargo, su trabajo muestra una técnica pulida y conciente del lenguaje cinematográfico.
Su encuentro con el cine ocurrió después de ser parte de la infantería naval de su país, viajó a París y ahí fue por primera vez a una sala de cine. De regreso en su país, puso manos y talento a la obra y ganó varios premios por sus guiones. Su primera película fue Cocodrilo en 1996, cuando Ki-duk ya tenía 35 años. Su brillante filmografía encontró sus puntos más altos con: La isla (2000), Bad guy (2001), Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003), El espíritu de una pasión (2004), Aliento (2007) y Sueño (2008).
Aquíel trailer de La isla:
Sus obras están impregnadas de un fuerte aroma experimental. El ritmo calmado de su cine encuentra una particular armonía en escenas violentas donde participan personajes marginales. El uso de diálogos morosos choca con la crueldad del contenido visual de sus obras, con la intención de plasmar la complejidad de la naturaleza humana. Ki-duk pinta en sus filmes una sociedad putrefacta a partir de sus actantes con pasmosa serenidad audiovisual.
Ki-duk busca enseñar el caótico transcurrir de la espiritualidad del ser humano, encarrujada en grandes contradicciones espirituales, lo que finalmente da como resultado el advenimiento de un joven cineasta con una irrevocable propuesta fílmica.






El texto sirve como introducción, pero no pasa de ahí. Hay muchas generalidades y opiniones (y nadie se equivoca si repite lo que todos ya saben). Hace falta concretarse en algo, aterrizar el artículo y arriesgar.