El ballet es un arte que requiere un increíble esfuerzo físico y mental, busca la perfección de movimientos y belleza corporal. Pero, ¿hasta qué punto puede llevar a una persona la obsesión por la perfección? El director de El Luchador y Réquiem por un sueño, Darren Aronofsky, presenta El Cisne Negro, una cinta de suspenso psicológico protagonizada por Natalie Portman.
Nina (Portman) es la prima ballerina de una prestigiosa compañía de ballet de Nueva York. Cuando el director (Vincent Cassel) la elige para ser la estrella de su versión de El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, la joven deberá hallar la manera de encarnar tanto al inocente cisne blanco como al sensual cisne negro. Además de rivalidades con las otras bailarinas, Nina se enfrentará a un enemigo aun más poderoso que vive dentro de ella misma.
La historia sólo podría ser definida como atemorizantemente bella. No sólo por la belleza y enorme talento de su protagonista, sino por la puesta en escena de un relato cautivador con un ritmo casi hipnótico. Desde el principio, el filme sumerge al espectador en un clima de constante tensión en que cada instante parecería prever una desgracia. Juega con las inseguridades y la obsesión de perfección de la bailarina hasta un clímax alucinante.
Sin duda, la actuación de Portman es el punto más destacado de la cinta. La actriz de origen israelí, conocida por participar en la saga de La guerra de las galaxias, demuestra su gran valía en el mejor papel de su carrera. Su transformación de la frágil Nina en el poderoso cisne negro es muy convincente gracias a una exigente actuación, tanto psicológica como físicamente. Este rol le valió un bien merecido premio de la Academia, Oscar.
Darren Aronofky es conocido por dirigir historias extrañas que llevan al espectador a experimentar emociones fuertes. En Pi y Réquiem por un sueño ya explora los límites de la locura humana, pero en El Cisne Negro lo lleva a un nivel que involucra el arte y la música de un clásico completamente reinventado. Este brillante director ideó la historia de la bailarina atormentada hace diez años y, desde entonces, su primera elección fue Portman para encarnar a Nina.
La sexta obra de Aronofsky abrió el Festival de Cine de Venecia el pasado septiembre, aunque su llegada a los circuitos comerciales fue mucho más lenta. Y aunque no recibió el Oscar, eso sólo demuestra que la Academia siempre tendrá una preferencia por las historias dulces, en vez de las verdaderamente geniales e innovadoras.





