La hija del “Padrino”

Historias sin fuertes hilos conductores pueden también convertirse en grandes cuentos para recordar. Y esto es precisamente lo que encontramos en las películas que hace Sofia Coppola. A Sofia quizá la recordemos por Lost in Translation (Perdidos en Tokyo), su película más famosa, pero hay todo una carrera tras esta mujer que ha asombrado a muchos críticos con el trabajo que ha hecho.

Francis y Sofia durante la premiación del Golden Globe 2003

 

Pero la carrera de Sofia Coppola no empezó cuando dirigió su primer corto, sino cuando apenas era un bebé e hizo una aparición como el hijo de Michael Corleone en“El Padrino”, la cinta que hizo de su padre, Francis Ford Coppola, una leyenda del cine norteamericano. Tuvo así varios cameos (apariciones en escena) en diversos films, hasta que actuó como Mary Corleone en “El Padrino III” y los críticos la catalogó como una pésima actriz. Ese fue su último papel importante, aunque después hizo pequeñas apariciones en películas, como por ejemplo en Star Wars episodio I: La Amenaza Fantasma como una de las damas de compañía de Padme. Sofia Coppola dijo después que en realidad la carrera como actriz no le atraía mucho.

Su carrera dentro del cine (ya lejos de la actuación), empezó en 1988 con su primer corto,Lick the Star (Lame la estrella), donde un grupo de adolescentes idean un plan en el colegio; este corto presenta ya una temática que luego estará con Sofia: adolescentes relegadas y que no son comprendidas. Un año después escribió con su padre el guión para el corto Life without Zoe (La vida sin Zoe, o  “vida” en griego) que forma parte del trío de cortometrajes del filme Historias en Nueva York.

Imagen de previsualización de YouTube

En 1999, estrenó su primer largometraje, The Virgin Suicides (Las vírgenes suicidas), sobre una familia muy conservadora que tiene cinco hijas a las que sobreprotegen bastante. Un día en una fiesta, la más joven de todas se suicida y a partir de esto empieza una serie de eventos que trastornarán la convivencia familiar. Pese a  haber sido la primera cinta de esta directora, se puede apreciar su gran talento. Aquí, se presenta la vida estadounidense de los 70’s de una forma muy convencedora; además, que las chicas protagonistas no dejan de ser misteriosas para la audiencia. Asimismo, aquí vemos ya a Kirsten Dunst que luego se encontrará en otras de sus películas.

 

Lost in Translation (Perdidos en Tokio) fue filmada mientras Coppola estaba escribiendo su guión para María Antonieta. Ella dijo que era como un descanso que se tomaba de su investigación para la otra película. Así, la cinta se rodó en apenas 27 días. Sin embargo, resultó una sorpresa para la crítica y para las personas que la vieron, en general. Estuvo nominada para los Premios de la Academia en las categorías de “mejor director” y “mejor película”, convirtiéndose así en la tercera mujer en haber sido nominada para este reconocimiento. Además, ganó el premio para “mejor guión original”. La película nos presenta a dos extraños que confluyen en Tokyo y se convierten en amigos. Todo esto va acompañado de la sensación de estar frente a toda una cultura nueva y los dos, solos por su lado, enfrentando esto y, al mismo tiempo, llegando a conocerse más que nadie. La historia es un poco vaga, pero es esta vaguedad la que le da un poco del encanto que tiene.

Imagen de previsualización de YouTube

Su siguiente trabajo fue María Antonieta, en esta ocasión los críticos se dividieron, hubo a quienes les gustó mucho y otros que no perdonan que Coppola haya puesto música Pop como banda sonora en medio de la revolución francesa. Estos críticos también se quejaron de todo lo contemporáneo que impregna la película (hay un momento en el que se pueden atisbar un par dezapatos Converse en una esquina). Sin embargo, la directora dijo en su momento que ella no quería hacer una película histórica, ella investigó mucho y quiso recrear el mundo de lo que a la final fueron un par de adolescentes que estaban recluidos en un mundo de riqueza.

Poster de Somewhere

Con Somewhere Sofia Coppola quiso mostrar un poco su lado autobiográfico (aunque ya se ve esto también en “Lost In Translation”). Presenta la historia de un actor que no tiene nada planeado en su vida y debe pasar una parte del verano junto a su hija, antes de dejarla en un campamento de verano. La crítica más generalizada que ha recibido esta película, es que casi no hay un hilo conductor. La película tiene una historia bastante ambiguo, pero que también puede tener su encanto al mostrarnos la cotidianidad de la vida de estas personas, detalles que normalmente no aparecen en las películas, detalles que construyen la personalidad de estos personajes. Esta película recibió el León de oro como premio a” mejor película” en el Festival de Venecia.

Sea como sea, Sofia Coppola logra mostrarnos algo nuevo en cada una de sus cintas. También, nos da algo diferente a lo que estamos acostumbrados. Es incluso bastante remarcable que ella hace películas muy diferentes a las de su padre, una directora por mérito propio gracias a su estilo único.

Be Sociable, Share!

Sobre el autor

Gabriela Cabezas. Editora de la sección Tecnología y Juegos.