Risa muda que no envejece

Pasada la primera impresión del cinematógrafo de los hermanos Lumière, el cine empezó a nacer cuando se dieron cuenta que las imágenes por sí solas no bastaban: era necesario contar algo con ellas. Así, en 1895 filman L’arrouser arrosé, considerado el punto de partida para la comedia silente:

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Posteriormente, directores como el mítico Georges Mélies empiezan a grabar actos circenses, magia y otros espectáculos. La comedia ha sido siempre uno de los géneros por excelencia del séptimo arte; a lo largo de las décadas, numerosos nombres han invadido en cine norteamericano, pero, tal vez su “era dorada” la encontró en los grandes representantes del cine cómico mudo de la segunda década del siglo XX: Charles Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd.

Charles Chaplin

Chaplin en la Quimera de Oro

Este genio británico nació en un mundo donde parecía imposible volver a reír: la Primera Guerra Mundial. Su éxito no fue casualidad: provenía de una familia que trabajaba en el espectáculo: Charles Spencer Chaplin (su padre) y Hannah Harriet Hill (su madre) actuaban y cantaban en los music-hall. Su primera actuación ocurrió cuando Hill perdió la voz mientras cantaba en una cantina, y Charles tuvo que reemplazarla. Apenas tenía 5 años. Si bien la relación de sus padres fue disfuncional, lo artístico de su profesión influyó mucho a que Charles encontrara en las presentaciones una forma de sustento. Debutó en el grupo de bailarines: Los ocho muchachos de Lancashire, y después empezó su carrera como actor cómico de vaudeville, la cual lo llevaría a Estados Unidos.

Chaplin llegó a Hollywood en 1913, donde fue contratado en la Keystone Film Company como remplazo para la filmación de una comedia: Making a Living (Ganándose la vida), pero fue un fracaso porque tuvo dificultades adaptándose a la actuación cinematográfica. Sin embargo, su habilidades de teatrero le sirvieron pronto para crear a uno de los personajes más icónicos de la historia. Su vagabundo, Charlot, se haría mundialmente famoso, por la astucia, ternura, comicidad con la que enfrentaba todo tipo de situaciones, y salía bien librado. Charlot (nombre de origen francés) debutó en 1914 en la cinta Kid auto races at Venice (Carreras de autos infantiles en Venecia); desde entonces se convirtió en un símbolo del patetismo y la ternura.

Ya en su madurez, Chaplin sería más crítico en sus filmes, sin dejar de lado la comedia: Tiempos Modernos, que muestra la explotación laboral y la relación entre máquina y hombre; El Gran Dictador, clara alusión contra Hitler; Monsieur Verdoux, cuyo personaje reflexiona sobre el asesinato individual y en masa. De sus trabajos anteriores, cabe mencionar los cortometrajes que hizo para la Compañía Mutuals, los cuales ayudaron a forjar su cualidad de genio: mucho dinero y completa libertad creativa.

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El anterior video es una muestra de Armas al hombro. Si quieres reírte toda una hora con el resto de cortos, click acá.

Dato adicional: Luces de la ciudad (Chaplin) y Tabú (F.W. Murnau) son consideradas las últimas obras maestras del cine mudo.

Joseph Frank “Buster” Keaton

En la cinta de Bernardo Bertolucci (Último tango en París), Los Soñadores, los protagonistas, dos jóvenes decadentes obsesionados por el pasado discuten sobre quién es mejor: Keaton o Chaplin. Es posible que Buster Keaton no sea tan famoso como su par inglés, pero entre uno y otro solo se puede hablar de preferencias, no cuestionar su calidad. Y es que este californiano (nacido en 1895) fue actor, director y guionista, de una genialidad indiscutible; aunque con un estilo muy particular.

Keaton se destaca por sus acrobacias, las cuales le ayudan a permanecer vivo después de un gran accidente. No es fortuito: desde pequeño, se caracterizó por sobrevivir a los accidentes. De hecho, Buster (que proviene de “bust” o golpe) es el podo que recibió luego de deslizarse y caer por las escaleras, en forma divertida y sin daño alguno. El niño de medio año parecía feliz por lo que le acababa de pasar. What a buster your kid took! (¡que golpe te diste, niño!), dijo Harry Houdini, su padrino, testigo de la caída, quien compartía escenario con los Keaton.

En este video, un ejemplo de sus famosas acrobacias.

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Keaton ya era una estrella de vaudeville a los cinco años, gracias y a causa de sus accidentes: cuando tenía tres quedó atrapado en uno de los baúles del escenario. Inmediatamente, sus padres adoptaron la extraña costumbre de dejarlo solo en la casas de huéspedes donde se estuviesen quedando. Pero sería su accidente mejor librado el que lo catapultaría hacia el escenario: un ciclón lo succionó por la ventana y lo dejó ileso sobre la calle. Sólo en ese momento, sus padres consideraron que estaría más seguro en el escenario. No solamente participó junto a sus padres, también aprendió a cantar, bailar, a hacer magia, malabares, escribir chistes, parodias, a tocar el piano y el ukelele.

The saphead (1920) fue la primera película que protagonizó. Pero antes, fue Roscoe “Fatty” Arbuckle quien lo “descubrió” y le dio un papel en El carnicero (el primero de varios). En sus películas, trata de hacer posible lo imposible, tanto en la supervivencia gracias a la acrobacia, como en la resolución/creación de conflictos, gracias al azar. Por ejemplo, en El espantapájaros, se agacha a amarrarse los zapatos, y una chica aparece y acepta su repentina “propuesta de matrimonio”:

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Los estilos de Keaton y Chaplin eran bastante distintos en algunos aspectos y similares en otros. Ambos hacían uso de gags para provocar risas. Solo que mientras los del inglés hacían constante uso de la emotividad y expresiones faciales, los del estadounidense se concentraban en acrobacias increíbles y sorpresas.

Curiosidades: Mientras rodaba The Saphead, se llevó la cámara a su casa, la desarmó y la volvió a armar para conocer su mecanismo. Sus sombreros pork pie que eran parte de su vestuario habitual, los hacía él mismo, cortándolos de un sombrero Stetson.

Cortos Recomendados: One week, Seven Chances, The cameraman, Sherlock Jr, The Love Nest, Three Ages, Go west, Our Hospitality. Puedes revisar su filmografía en este link.

En Youtube  hay varios videos de referencia, homenaje a estos comediantes. Como este especial de Celebrity Deathmatch: Silent, but deathly.

Harold Lloyd

Lloyd en Safety at Last

A diferencia de los cómicos anteriores, a Lloyd le gustaba tanto la actuación que estudió para ello. Su personaje más emblemático es el “sujeto de los anteojos”, el cual representaba al hombre promedio, regular, como cualquier persona que iba al cine. Este personaje no estaba apegado a ninguna clase social y generalmente buscaba éxito y fortuna.

Harold Clayton nació en Nebraska en 1893. Segundo hijo de un divorcio, creció con su padre de un lugar a otro. Sus primeros pasos en el espectáculo fueron como acomodador en un teatro de Omaha (NE), donde se unió a la compañia teatral y desarrollo sus habilidades para la comedia. Hasta que en 1913 entró a trabajar en Universal Studios, donde entablaría amistad con uno de sus mayores colegas: Hal Roach.

Antes del chico de los lentes, los personajes de Lloyd eran bastante similares al vagabundo Charlot (Chaplin). Con estos personajes rodó varios cortos junto a Hal Roach -quien luego sería el productor de Laurel and Hardy. Lloyd también era temerario en sus acrobacias, y en su famosa escena de Safety at Last estuvo colgado con una sola mano, pues de la otra apenas le quedaban tres dedos. Desde 1919 usó una protésis para ocultar su lesión, pues quería que la gente continué riendo sin preocuparse.

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Comercialmente, llegó a ganar más dinero que Chaplin por sus trabajos cinematográficos, e inclusive producía muchos más. No obstante, con la Gran Depresión, sus filmes perdieron popularidad, y las siguientes generaciones veían sin mucho agrado a los años 20. Creó su productora, mas terminó vendiéndola. Sus trabajos se hicieron cada vez más esporádicos, hasta que en 1962, una muestra de su trabajo fue premiada en el Festival de Cannes de ese año, y renovó el interés del público.

Mira su filmografía completa aquí.

Otro cómico que merecería un post aparte sería Max Linder, un comediante francés de cine silente. El siguiente video es una parte de su corto El azar y el amor:

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La recordada cinta Cantando bajo la lluvia de Gene Kelly recuerda las dificultades que tuvieron muchos actores y directores para adaptarse a la llegada de los talkies (películas sonoras) en los años 30, pero este llamado “triunvirato” lo superó. Tuvieron éxito y aprovecharon los nuevos recursos técnicos, aunque es posible que el estilo por el que fueron tan recordados nunca regresaría. Estos tres genios de Hollywood representan una época cuando el cine era todavía muy inocente, cuando hacer una acrobacia como colgarse de un reloj (Lloyd) o ser perseguido dentro de una casa que se tambalea requerían de enormes innovaciones técnicas. Un tiempo en el que no se requerían palabras para generar carcajadas, sino un gag físico y una creatividad gigantesca.

Filmes recomendados:

Grandma’s Boy, Safety at Last, Girl Shy, The Freshman, The Cat’s Paw.

Fuentes:

Harold LloydBuster KeatonChaplin.

Para más cine mudo:

Golden Silents, Silente Era.

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Sobre el autor

Sebastián Galarza. Editor de Galería, Cibercomunicador, Microcuentista.