“El personaje que escribió estas notas murió al pisar de nuevo tierra argentina. El que las ordena y pule, “yo”, no soy yo; por lo menos no soy el mismo yo interior. Este vagar sin rumbo por nuestra “Mayúscula América“ me ha cambiado más de lo que creí.”
Mientras leen y quieren ponerse a tono, qué les parece escuchar la siguiente canción de Kevin Johansen: “Mc Guevara o Che Donals”.
“Diarios de Motocicleta”, filme de Walter Salles, basado en “Notas de Viaje”, un diario escrito por El Che Guevara y Alberto Granado en el que narran su viaje por Sudamérica en los años 50, nos acerca a un Che de 24 años, estudiante de medicina y próximo a graduarse, un joven inseguro, tímido y dependiente de Buenos Aires con una aventura en mente.
La película, ganadora de un Oscar, muestra a un Che, “Fuser”, (apodo acuñado por su amigo Alberto) como hombre de carne y hueso, común y corriente, antes de convertirse en el icono de la revolución. El filme nos cuenta que Ernesto Che Guevara realiza este viaje, en un inicio, con fines turísticos y con objeto de celebrar los 30 años de Granado, nada más. Pero, en el transcurrir del tour, empieza a construirse la personalidad del líder y traslada radicalmente su visión del mundo de un joven de clase media a la realidad injusta de los pueblos de América del Sur.
Todo esto ya lo sabían, la relfexión, sin embargo, es la que permanece vigente. El filme construye un Ernesto Guevara natural, humano. Tan humano para cambiar de opinión años después: en Machu Pichu, le dice a su compañero de viaje: “¿Una revolución sin tiros? Estás loco”. A partir de estas piezas, el relato cinematográfico deja detrás al hombre de leyenda y pone en primer plano al hombre común, al “héroe” en su primera esencia; muy distinto a lo que por costumbre vemos, pues ahora el Che se ha convertido en marca registrada del consumismo. Se ha borrado lo que en un principio era la imagen del Che: ahora muchos visten y usan el “logo” del Che sin saber el porqué verdadero, solo a razón de que se ve chévere el estampado en una camiseta o creen saber dos o tres cosas de su vida; algunos planean viajes siguiendo sus pasos; otros usan su rostro para justificar su afición a algún equipo de fútbol; tal es así, que si miramos con un poco de atención, algunos movimientos políticos en las últimas campañas electorales usaron la imagen del Che, unos como slogan (partidos socialistas) y otros como vana publicidad alusiva a sus “revoluciones”.

El Road Movie de Salles ambienta bien la travesía a la atmósfera de los 50´s en todos los lugares del viaje; además, el buen ritmo y las actuaciones de Gael García Bernal y Rodrigo de la Serna encarnan muy bien en los papeles del Che y su amigo. Hay que tener cuidado con un detalle: la versión de la traducción mexicana (el habla original es argentina) cambia el sentido de algunos diálogos entre Granado y Guevara, pero aún así se puede rescatar el tema del filme. Al ver la película, es evidente el cambio que se produce en la concepción que se tiene del Che, ya que nos acerca a la verdadera personalidad del revolucionario argentino-cubano, mediante el uso de un Che Guevara narrador que nos cuenta sus pensamientos, sentimientos y experiencias durante el recorrido y nos permite ver paso a paso su cambio ideológico, lo que lo convierte en un filme apasionante y al mismo tiempo inspirador.
No hay artículos relacionados.
Related posts brought to you by Yet Another Related Posts Plugin.




