
Liga, Rey de Copas
Un partido para el olvido, un título para el recuerdo. Sentencia máxima que resume lo que pasó ayer por la noche, cuando Liga se coronó Campeón de la Copa Sudamericana 2009.
Los del Fuminense sabían que no les era permitido perder otra final, mucho menos en el Maracaná y, peor aún, contra el mismo rival que les arrebató la Libertadores del mano, Liga de Quito. El panorama se ensombreció cuando LDU, recordando sus viejas jornadas en el Atahualpa, cuando bautizaron al equipo como “La Bordadora”, remontó un marcador adverso (gol a los 20”, de Marquinho), para viajar a Brasil con un marcador relativamente cómodo. Liga venció por 5 goles a 1, con ‘hat-trick’ de Edison ‘la luz’ Méndez, y goles de Franklin Salas y Ulises De La Cruz.
Al final del encuentro de ida, los jugadores y técnico de Liga fueron muy cautos y no se sintieron ganadores, aunque su hinchada ya entonaba la conocida “Se ve, se ve, se ve y no se toca…”. Por su parte, Cuca, DT de Fluminense, y varios jugadores cariocas anunciaron que no se sentían derrotados y que darían pelea. En Río, hacer 4 goles no parecía tan difícil para el ‘Fluzao’.
Pasó una semana y Liga, como hace 1 año y 5 mese, saltó a la cancha del Maracaná entre silbatinas, con la clásica bandera ‘VA POR TÍ ECUADOR’, soñando, con los ojos húmedos y las manos temblorosas. Al fondo, cerca de 2000 hinchas ecuatorianos que se aventuraron, como el año anterior, a ver un ‘maracanazo’. El partido empezó con la Liga jugando largo y avisando que podía meter miedo. A los 30”, el zaguero carioca Gum golpeó bajo a Méndez y Carlos Amarilla le exhibió una tarjeta.
Después de eso, la final de vuelta de la Copa Sudamericana fue un monólogo del Fluminense, que tenía entre ceja y ceja remontar 4 goles de diferencia. Cuca dispuso un equipo netamente ofensivo, con línea de tres al fondo, dos volantes de marca y una línea ofensiva con cinco jugadores: tres delanteros y dos carrileros. La Liga, en cambio, salió timorata y reservada, parecía que con pereza. Demasiado cauta en defensa y muy pobre en ofensiva. Méndez lució desconocido, ni la sombra del magistral conductor de orquesta del partido de ida. Y Bieler, muy solo. Sólo sus ganas y su habilidad para proteger la bola y salir jugando le permitieron a Liga acercarse al arco carioca.
Al minuto 13, un rebote infortunado en la cabeza de William Araujo le permitió al ‘Flu’ ponerse en ventaja, tras potente remate de Diguinho. Apenas cuatro minutos después, el juez paraguayo Carlos Amarilla se encargó de dañar el partido y los planes de Jorge Fossati pues, apresuradamente, expulsó a Ulises De la Cruz, quien cometió su primera falta del encuentro y la pago caro. Liga se descompuso, Walter ‘Mamita’ Calderón tuvo que ser sacrificado para reforzar el medio sector con Pedro Larrea y los ecuatorianos perdieron los papeles dentro de la cancha. La tromba en la que se convirtió Fluminense encontró su premio al minuto 43, cuando parecía que Liga pagaría barato sus distracciones durante el primer tiempo. Tras pase de Adeilson, el gran delantero y capitán Fred definió a la mano izquierda de Domínguez, lejos del portero, y puso a soñar a los 68 mil aficionados que colmaron el estadio de Río de Janeiro.
Así ternimó el prime tiempo. La Liga contra su arco y el Fluminense inspirado por su ‘torcida’. Mientras los ecuatorianos salieron de la cancha rápidamente, pues el tiempo para reacomodar el libreto era poco, el ‘Fluzao’, en una práctica que sorprendió hasta al árbitro, se quedó sobre el gramado del Maracaná, decisión ténica que buscaba que sus jugadores, mientras se refrescaban, sintiesen el apoyo fervoroso de la hinchada.
El segundo tiempo encontró a una Liga que se rearmó el fondo, y definió prioridades. El esquema táctico cambió y Fossati paró línea de 4 al fondo, la zona de volantes con tres jugadores, Méndez más suelto y Bieler a pelearla arriba. Liga lució más ordenado. Por lo menos, la desesperación por deshacerse del balón no era tan evidente, y los jugadores trataron de salir con pases. Fluminense siguió atacando, con cierto orden, pero con más ganas. Cuando faltaba poco menos de media hora, los cariocas lograron el tercer gol, tras cabezaso de Gum. Enseguida, en una de las jugadas más infantiles que se hayan podido ver en las finales internacionales, el delantero y capitán carioca, Fred, habló de más con el árbitro, se le acercó amenazante y vió la segunda tarjeta roja del compromiso. Entonces se igualaron en algo las cifras. Fluminense perdió todo orden en ataque. El técnico Cuca ordenó el ingreso de dos delanteros más y el embate brasileño se disolvió en las buenas atajadas de Alexander Domínguez.
El deficiente juez paraguayo Amarilla ordenó que se jugaran cuatro minutos de adición y, una vez cumplidos, por pequeñas lesiones y otras demoras, dictaminó un minuto más. Todo era el ‘Flu’ atacando, y la Liga, sin desesperación, defendiéndose. Cuando faltaban 30 segundos, la cámara mostró a Jorge Fossati rogando porque se termine el juego, a la banca ecuatoriana rezando por la copa y a Norberto Araujo exigiendo tranquilidad a su arquero.
Cuando Amarilla decretó el final, el Maracaná enmudeció, como hace un año y medio, y otra vez los ecuatorianos corrieron hacia su hinchada para celebrar un campeonato más, otro a pesar de los brasileños.
La Liga completa la vitrina deseada en Sudamérica. Sólo equipos como Boca Juniors e Internacional de Portoalegre tienen el palmarés de los albos. La Liga, además, ganó el derecho de jugar la Recopa 2010 con la posibilidad de revalidar su título y un compromiso internacial más: la copa Suruga Bank, que se disputa entre el campeón de la Sudamericana y el campeón japonés que, este año, es Tokyo F.C.
¡Salud TRIcampeones!





Esta final fue mucho más dificil que la anterior, las rodillas dolieron más, jeje. Ahora a pensar en clasificar a la Libertadores.