Una semanita digna de un especial de “Ripley” se vive en el fútbol europeo. Y es que en las mejores ligas del viejo continentes ocurrieron hechos curiosos que hicieron noticia alrededor del mundo, por su alto contenido cómico, para algunos y grotesco para otros. El balón de fútbol fue la excusa y el comportamiento de los futbolistas la parte fea de estas situaciones que esperamos no se vuelvan repetir (al menos no tan a menudo).
Empecemos con lo ocurrido en Italia el fin de semana pasado en una fecha más de la liga local. Se enfrentaban las escuadras del Inter de Milán y el Chievo Verona. En una jugada sin trascendencia en la mitad del campo, la estrella camerunés del Inter, Samuel Eto’o recibió una patada del zaguero croata César. El africano fue en busca de la “vendetta” y le propinó un cabezazo en el pecho a su colega, similar al famoso golpe de Zinedine Zidane a Materazzi en la final de la Copa del Mundo Alemania 2006. A diferencia del francés, Eto’o no fue ni siquiera amonestado, ya que ni el juez de línea ni el árbitro central vieron la falta.
Hoy el camerunés salió a pedir disculpas públicamente, cosa que de poco le sirvió para evitar la sanción de la Federación Italiana de Fútbol que lo suspendió por tres fechas y le impuso una multa de 30.000 euros. ¡Ay Eto’o!
En Alemania en cambio, las agresiones van un poco más allá de lo físico. Los protagonistas de esta historia se llaman Javier Pinola, jugador argentino del Nuremberg y Bastian Schweinstaiger, alemán figura del Bayern Munich. Durante el partido, Pinola tuvo un fuerte cruce de palabras con Schweinstaiger, que terminó con un escupitajo del sudamericano en contra del europeo. Solo las cámaras se percataron del incidente.
Al igual que Eto’o, el argentino se levantó muy arrepentido al día siguiente y llamó al del Bayern para solicitar su perdón y reconocer que fue “el peor error de mi carrera”. Caballero, al final.
El caníbal
El canibalismo en el fútbol, existe. Así lo comprobamos al ver la insólita reacción del uruguayo Luis Suárez, estrella del Ajax de Holanda y de su selección, durante una discusión aparentemente normal durante un partido de la liga holandesa. En medio de un tumulto, Suárez decidió atacar con una mordida en el cuello al jugador Otman Bakkal. Es claro que el Ajax y el PSV guardan una rivalidad eterna, pero ¿era para tanto?
Luego del partido, Suarez y Bakkal limaron asperezas y se dieron un abrazo de reconciliación. Sin embargo, la comisión disciplinaria holandesa no vio con buenos ojos la actitud del charrúa y lo sancionó con siete fechas sin jugar. Suárez no podrá participar con el Ajax hasta febrero del 2011.
De locos lo que pasa en el “primer mundo”.







