De vuvuzelas y empates: no tan buen mundial después de todo

En 42 partidos partidos jugados hasta ahora en Sudáfrica, el público futbolero ha tenido que aguatarse 12 empates. Se podría decir (retóricamente y mal) que el empate refleja la paridad del nivel de juego de los equipos que se enfretaron, lo que se traduce en un mundial reñido y competitivo. Nada más equivocado. Si los espectadores del mundial hemos tenido que ver 12 empates, es porque en otros partidos los equipos hacen apenas un gol, de mediocre factura la mayoría, para obtener un resultado (positivo en números y negativo en rendimiento).

Los grandes han decepcionado, con contadas excepciones como Alemania y Portugal, con sendas goleadas de 4-0 y 7-0 sobre Australia y Corea del Norte, dos equipos modestos de los que no se esperaba un rendimiento mayor. La de Argentina no la contamos, porque su victoria sobre Corea del Sur, si bien fue abultada y catapultó a Gonzalo Higuaín como goleador momentáneo del torneo, dejó algunos sinsabores, como una defensa que se desconcentra fácilmente y un medio campo que no siempre encuentra la conexión que se espera de astros como Lionel Messi y Ángel di Maria, sin hablar de la lentitud que Verón suma al medio sector.

Cristiano Ronaldo se quejó de las vuvuzelas y del ruido que generan, y de que es imposible escuchar a sus compañeros y al DT en la cancha. Será porque ya sabemos que Ronaldo se distrae con rápidez con tanta cámara presente.

Francia es la protagonista, junto con la selección que se corone el 11 de julio, por los problemas de vestuario y por un Raymond Domenech que me suena a Vizuete, por la falta de ‘habilidad’ para manejar un vestuario de estrellas. En Francia quedan atrás los escandalos de Ribery y compañía por ser clientes frecuentes de una red de prostitución ilegal, para dar paso a los insultos de camerino: “Que Anelka me dijo esto, que Domenech contestó lo otro, bla, bla…”, a la huelga de piernas en pleno mundial y a la renuncia irrevocable de Patrice Evra y los muchachos a las primas que la Federación Francesca les tendría que pagar, a pesar del fracaso. Que Zidane es el que filtró la información a la prensa para presionar al técnico para que haga cambios en el esquema, que Domenech es supersticioso y marginó a algún jugador del mundial por ser de signo Leo, que se han hospedado en un hotel muy lujoso, que el mal karma de la “mano de la clasificación” de Henry se devolvió, que, que, que. Excusas. Francia pagó el costo de no tener en el banco un técnico con solvencia y con inteligencia táctica.  De Sudáfrica, que por lo menos venció en la última fecha y los “bafana-bafana” se despidieron de su mundial bailando y ganando.

Argentina, que llegaba a Pretoria tambaleándose, ha encontrado un ritmo de juego que se improvisa en cada partido y en función del rival de turno. Que alze la mano el que prefirió a Maxi Rodríguez en la media, en lugar de Verón y a Burdisso como carrilero para que Jonás Gutiérrez juegue más adelantado, todos cambios de un partido para otro. Veo varias manos levantadas. Maradona en el banco es garantía, pero de sabiduría de camerino, de “ejemplo de vida futbolística”. No le reprocho todo. Sólo no quiero olvidar que Diego necesita de un ‘concilio’ de asistentes en la zona técnica para decidirse a meter a su yerno (Sergio Agüero) para que le cambie la cara al fútbol argentino y para que llegue la goleada. Corea, como valientes, le arrancó un empate a la pobre Nigeria del DT Lagerback, se quitó el peso de la goleada de encima y clasificó a 5 puntos de distancia del puntero.

Y así podría continuar, grupo por grupo, pero el panorama es el mismo en todos. Sudáfrica, en el marco del primer mundial en el continente negro, extraña el fútbol vistoso (no estoy hablando del ‘jogo bonito’ que también se hace extrañar), de ataque ambicioso y de goles de mundiales anteriores.

Al parecer, todos los técnicos aprendieron de Mourinho a jugar a lo ‘catenaccio’, el tradicional candado defensivo de los italianos. En Sudáfrica 2010, lo importante no es marcar un gol, sino no recibirlo, y esa ha sido la impronta de la mayoría de selecciones, que por precautelar su arco, no atacan. Y después, cuando les marcan un gol, hemos llegado al minuto 80 del partido y es muy tarde. Sí, sí, las emociones de los minutos finales y todo eso. ¿Y el fútbol? Es un mundial señores, no deberíamos rogar por buen fútbol.

Los grandes han decepcionado dije. Se acaba de ir Italia, la campeona en Alemania 2006.  No hay mucho que decir. O la presión finalmente afectó a jugadores de finales del mundo, de finales de Champions, de ‘scudetteros’, o los buenos desempeños individuales no son fáciles de conjugar en los equipos nacionales.

El mundial parece Copa América

No podremos quejarnos de los americanos, que han cumplido solventemente con sus labores, y le dan calor y color al tibio Sudáfrica 2010. Uruguay, Argentina y Paraguay han clasificado a 8vos de final como punteros de sus grupos, Brasil y Chile todavía deben jugar el último partido, pero el panorama no es muy complicado, si tomamo en cuenta que España no ha mostrado el nivel esperado (jugará con Chile) y que el poderío goleador de Portugal no ha sido comprobado frente a uno de los grandes (el ‘Scratch’ espera a Ronaldo y los suyos). Y ni hablar de la clasificación de EE.UU., también puntero, y la de México, escolta de Uruguay y rival de Argentina en 8vos.

Y es que sí, el mundial parece Copa América. Si Maradona extraña a Ecuador en Sudáfrica, si Rooney sólo marca goles porque cuenta con los centros de Antonio Valencia en el Man.U. , si los grandes europeos se están quedando en el camino, este es, definitivamente, el mundial de los americanos (de todo el continente, aclaro).

Maravilloso despliegue de los uruguayos para derrotar a Francia, que encontraron en Forlán un candidato para la bota y el balón de oro. Cada vez más firme y convincente el juego colectivo de Argentina, que le quita tanto peso de encima a Lionel Messi. A más de su siempre eficiente sistema defensivo, Paraguay con el ‘tata’ Martino a la cabeza ha econtrado la fórmula de atacar sin descuidar su arco. El ‘Loco’ Bielsa le ha dado novísimos aires al joven y hábil equipo de Chile, sólido en el medio sector. Y Brasil, que no acaba de descartar el juego rápido y vistoso de ataque para dar lugar a un juego de más marca, mano de Dunga.

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Entre las vuvuzelas y los empates, el mundial todavía nos debe. Se perfilan interesantes encuentros en 8vos de final, pero por el momento, sólo eso: interesantes. Ojalá el mundial me deje callada.

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Sobre el autor

María Paz Mejía. Redactora invitada.