Liga sufre y clasifica a semis

En uno de los mejores partidos que se han jugado en lo que va de la Copa Sudamericana 2009, Liga de Quito derrotó a Vélez por el partido de vuelta de los cuartos de final del torneo sudmericano. Con más ganas que fútbol, Liga imprimió un ritmo desenfrenado en la última media hora del encuentro, lo que consumió el poco aire que le quedaba a los argentinos y relajó a los cerca de 25 mil aficionados que presionaban al equipo blanco desde las gradas.

Una Liga desconocida soportó los embates de uno de los mejores equipos argentinos, de hecho, el último campeón de la AFA. Vélez, con orden en la defensa, precisión en el medio sector y con entrega de sus delanteros, apabulló a una Liga que no encontró su mejor forma, esa que arrolló al otro argentino, Lanús, y que se trajo un punto importante de la cancha de Vélez. La fuerza que mostraron los de Liniers desdibujó el mal planteamiento táctico del uruguayo Fossati, técnico albo.

Ricardo Gareca entendió a la perfección cómo juega la Liga de local. Con doble marca, anuló a Claudio Bieler, goleador albo; presionó al pie a Édison Méndez y controló las embestidas del capitán Neicer Reascos, anulado no solo por la marcación rival, sino por la indecisión de Fossati quien, sólo durante el primer tiempo, lo obligó a cambiar de banda con Ulises de la Cruz por lo menos en tres ocasiones.

Así llegó el gol de los gauchos, con gran pase del ‘Peque’ Morales para Pappa, seleccionado de Maradona, quien corrió a las espaldas de De la Cruz y puso un centro que aprovechó Rodrigo López con una definición cruzada, adelantándose a la marca de Norberto Araujo y la salida del portero Domínguez. Todo en el minuto 41. Vélez le dio vuelta al resultado y ahora jugaba con la desesperación de Liga, por nodejarse vencer en su cancha.

En el segundo tiempo, Fossati comprendió que no podía jugar con dos volantes de marca y que necesitaba abrir la cancha para obligar a correr a los argentinos. Entonces, sacó a William Araujo, de  buena actuación, para ingresar a Miller Bolaños. Él, rapidísimo, se adueñó de la banda izquierda, Reascos recuperó su posición tradicional como  carrilero por derecha, Ulises de la Cruz jugó de cinco y, por fin, Enrique Vera tenía la libertad de jugar por toda la cancha, cortando y repartiendo balones, tal como en la Libertadores 2008.

Ahora empezó a jugar la Liga que todos conocemos. Méndez recuperó la precisión y tuvo más espacios, pues Bolaños empezó a arrastar marca por la izquierda, y Neicer fue incontrolabe por la derecha. Así llegó el primer gol de Liga, el que obligaba a los penales. Méndez puso un pase a profundida a Bolaños, quien llegó al balón antes que el gaucho Díaz y puso un centro al corazón del área. Enrique Vera, dueño de la garra que alimenta a los albos, se metió entre los centrales y tocó la bola, para delirio de los hinchas albos que empezaban a silbar a su equipo. El último campeón de la Recopa no se podía permitir una derrota.

Empate e inicia nuevamente el partido. Gareca ya no supo qué hacer con su equipo, mientras que Fossati confió en el joven Víctor Estupiñán. El delantero, de la cantera de Liga, corrió todo lo que no ha podido en el año y levantó el nivel de ataque de los ecuatorianos, que encontarron en el agotamiento de Vélez su mejor aliado para tratar de encontrar la victoria. Mientras toda la atención se centraba en los desaciertos arbitrales y en el juego en cancha de Vélez, Fossati mandó a calentar al mítico José Cevallos, por si acaso los penales. Afortunadamente para Liga, Cevallos no tendría que salvar la noche, pues en otra descolgada por derecha de Reascos, llegó un centro que encontró sin marca a Carlos Espínola.

El nacionalizado ecuatoriano saltó más alto que todos los 1,80 de la defensa de Vélez y la embocó, desatando la alegría en Ponciano, relajando a los hinchas que, por más de 5 minutos coreaba el “Oh, albo haz un gol”. La presión cambió por el ya conocido “Volveremos, volveremos”, aunque Liga nunca haya salido campeón de la Sudamericana.

Liga volvió a dejar en el camino a otro argentino, su segundo en el torneo de este año, el sexto en la historia alba en competiciones internacionales. Ahora, afronta una semifinal durísima, frente a River Plate de Uruguay, el sorprendente equipo de Juan Ramón Carrasco, que eliminó al San Lorenzo del ‘Cholo’ Simeone. Veremos si la casta sigue en la sangre de los albos. Mientras tanto, que la hinchada festeje y que Fossati de luces de cómo afrontará el futuro más inmediato. La gente lo quiere todo, pero los jugadores mostrarán si están para otra gloria internacional y para jugar la final en el torneo ecuatoriano.

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Sobre el autor

María Paz Mejía. Redactora invitada.