‘Nos tendrán que aguantar un año más’

Esa fue la reacción de más de un hincha torero cuando Tomás Alarcón pitó el final del partido cuyo resultado descendió a Liga de Portoviejo y salvó a Barcelona.

Se sabía que ‘La Capira’ iría al Monumental a especular con el balón, a tocar mucho y pasear a la pelota, pues el empate le bastaba para hundir a los canarios y, seguramente, a medio país con ellos. Pero los pupilos de Juan Manuel Llop trataron de que la desesperación no sea tan evidente y le arrebataron el instrumento a Liga (P), con un brillante Fernando Hidalgo que, como volante mixto, ha mostrado su mejor desempeño y el decoroso Édison Valdivieso, juvenil volante de marca.

A pesar de ello, los hinchas tuvieron que seguir mordiendo uñas, pues la defensa de Portoviejo, encabezada por Juan Triviño (ex Emelec) salvó el honor de su equipo, y desplazaron la agonía para el segundo tiempo.

No fue sino que Alarcón reanude el juego para que los toreros se animaran a armar un monumento al antes villano y ahora ‘héroe’ amarillo, José Luis Perlaza. ‘La torre’, como algunos lo llaman, volvió a saltar más alto que todos y, a la altura del punto penal, clavó un cabezazo que dejó parados a defensa y arquero de La Capira e inauguró la algarabía en el Estadio Monumental y en casi todo el país.

Llop respiraba. Algunos en la banca torera tenían en los ojos muestras de llanto y emoción. Todo el estadio, que retumbó, lloraba y se abrazaba. Algunos le dedicaban la salvación a Quito y sus equipos.

Lo del final queda sólo para la anécdota. El capitán de Liga, Triviño, evitó con la mano lo que era un gol seguro del delantero amarillo Juan Anangonó, que se metía en las redes con sombrerito incluido y, tras la expulsión, Juan Samudio metió el penal que redondeó la tarde canaria.

Es que el partido que salvó a Barcelona del descenso parecía final del mundo. Hace años que el Monumental no tenía tanta asistencia, que el estadio entero cantaba al unísono ‘un sólo ídolo…’, que Guayaquil y el país se paralizaban para vestirse de amarillo y esperar el resultado. Al final, la pelota de fútbol decidió favorecer a los canarios y dar un aire extra al más tradicional de los equipos ecuatorianos.

Escudo Barcelona

Barcelona, el ídolo del astillero, se salvó del descenso.

¡Salud Barcelona!

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Sobre el autor

María Paz Mejía. Redactora invitada.