La emoción palpita en los cuentos de Sagavy

Suena redundante, pero un escritor debe escribir; no basta ejercer la escritura, se debe vivirla. Y Sagavy la vive. No fue muy amigo de los libros hasta el colegio, pero desde entonces no se separa de ellos. Un escritor también está hecho de lecturas y de vida. En el caso de Sant, la vida es ”ese instante en el que siente profundamente el alma”. El siguiente microcuento muestra esas ganas de atrapar un instante y extenderlo hasta un párrafo:

 Caballero

Hoy, ya no quise seguir soñando y desperté en tu trenza azul; la negra estaba demasiado lejos como para alcanzarla; la roja quemaba al mínimo contacto; la violeta corría cuando estiraba mi mano para acercarme; busqué colores más claros, pero la blanca y la amarilla me dejaron ciego por mucho tiempo, brillaban demasiado; la verde estaba cerca, pero ya casi no tenía esperanza, así que mejor me quedé en el lugar donde abrí los ojos. debía trepar de cualquier forma y lo único que tenía era aquella trenza enorme, infinita, si apenas podía verte en la cima… pero ya no quería seguir soñando, quería dejar de comer fantasías, descender y besar nuevamente el piso por donde caminan la personas “normales”.

Uno de las motivaciones principales de Sagavy es el sentimiento. Sus primeros textos fueron producto de una pasión colegial. Durante esa etapa hizo varios poemas, los cuales se redujeron cuando incursionó en el cuento. Gracias a una clase que mezclaba filosofía y religión, la temática de sus historias dejó de ser puramente sentimental. O, más bien, empezó a manejar ese sentimentalismo de otra forma: más madura, reflexiva, cuestionadora. Otoño, el microcuento a continuación, con rasgos poéticos, invita al lector a pensar sobre el futuro y a atender algunos acontecimientos casi imperceptibles de la naturaleza.

Otoño

En otoño, se guardan los paraguas, porque las lágrimas ya no mojan; llegan los fuertes suspiros, que derriban hasta los ideales mejor plantados; las pocas ilusiones que crecieron se van secado lentamente y, casi sin ruido, caen de los árboles una infinidad de corazones marchitos.

 

Hasta el momento, Sagavy tiene 2 libros favoritos: Ficciones e Historias de cronopios y de famas, de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar respectivamente. Ha sido publicado en dos antologías de cuento corto. La más reciente: Miminal II. Puedes leer sus cuentos en su blog en wordpresss, o en blogger; su poesía se encuentra en este enlace.

El próximo microcuento es uno de mis preferidos, pues tiene de todo un poco sin resultar confuso. Parece increíble que el inicio de una partida de Monopolio da para tanto.

Dados

Jugando una partida de monopolio con la familia en casa de mi abuela, yo buscaba los dados como quien busca el sentido a su vida, y busca parte de su historia en la historia del mundo y en la historia del universo y en la historia del infinito, porque se entiende parte de un todo, parte de una sociedad que es fruto de su tiempo, que es fruto de su historia, de la historia del infinito, de la historia del universo, de la historia del mundo y todas estas historias forman mi propia historia y es tan grande que casi es imposible entenderla y encontrarla, y tratar de saber de ella nos lleva a saber que nada sabemos, que sabemos que no sabemos, que queremos saber lo que nadie sabe, lo que no existe, que queremos saber si es real la existencia y usamos la historia para medir un , tiempo desde cuando decimos que existimos, pero hemos refundido el tiempo que volaba libre por los campos en pequeñas cajas de vidrio donde juegan un par de pequeñas líneas que casi nunca se tocan, que no tocan la vida que marcan la historia pero no la tocan, no nos tocan, y no nos sentimos tocados y no sentimos que vivimos y creemos que no existimos, creemos que por pensar que existimos estamos aquí pero todo queda jugado en un lanzar de dados…

Los encontré… salió doble 6

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Sobre el autor

Sebastián Galarza. Editor de Galería, Cibercomunicador, Microcuentista.