Jossué Baquero Gallardo (Tena, 1990). Estudiante de Comunicación y Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, y de Cine en el Instituto de Artes Visuales de Quito obtuvo, con su libro Geografía de un pueblo que se asentó al pie de los Andes (2011), una mención de honor en el Primer Concurso Nacional de Poesía en Paralelo 0. Un conjunto de poemas suyos fue publicado en la antología de poesía Paréntesis abierto (2011), y en Clípeo, una serie que recoge a los ganadores del Segundo Concurso Nacional de Poesía organizado por el Taller cultural El retorno.
Su libro, Geografía de un pueblo que se asentó al pie de los Andes, es un conjunto de pinceladas paisajistas que apuestan por lo sensorial, más allá de los convencionalismos descriptivos, para devolvernos un sentido de colectividad y de memoria extraviada tras la niebla de lo contemporáneo: “…ya ningún campesino conoce el patio trasero de la cordillera…”. La exploración perpetua de lo originario en la poesía de Baquero se reconoce en estos versos:
corre el río con un canto destemplado
cuando las aguas menguan
dejan al descubierto
una chica sentada
quieta en el fondo seco
una muchacha con apariencia octogenaria
de trenzas largas
dientes cariados
y endeblemente tísica
sentada con los ojos vacíos
zurce grietas volcánicas
con madejas de pan antiguo
cuelga de hilos plateados
cuentas lunares
se la pasa comiendo las sobras
de los desaparecidos
de los azulados putrefactos
que no pudieron hacerse árbol
ni flores
ni yerba
Un anhelo de (re)encontrar el pasado surge como la vía única de entenderse íntimo, necesario, y nos sitúa frente al cúmulo de sabores y aromas de la sierra. Cuando estos se entremezclan con la búsqueda continua de una voz propia, ajena a los complejos enciclopedismos intelectuales, convierten la obra en una biografía reflexiva de un pueblo casi mítico, que es parte de la tierra en cuyas raíces, lágrimas de maíz, se llenan cuencos del mismo barro que nos hace hombres:
las flores crujen bajo pies descalzos
(tostados por el sol)
su agonía suena a concierto de ocarina y zampoña
a chulpi reventando en el fondo de un tiesto
al aullar de algún perro perdido
a la muerte de otras flores
que yacen bajo los mismos pasos
En la serie de poemas Clípeo, el escudriñamiento de lo ancestral parece ser reemplazado por la aceptación de la soledad. La revelación de un yo aislado, incapaz de volver sobre sí y perpetuarse, es la tónica de un segundo momento en la obra de Baquero. La voz poética transmuta hacia lo urbano, hacia lo reiterativo, como si en sus versos emulara la rutina, la metáfora del automatismo:
[Recuento espacial del lugar]
las siluetas se multiplican. llenan los pasillos y las habitaciones.
numéricamente son el infinito
encerrado en la casa.
eso inentendible reiterado en las ojeras del que arrastra su propio cuerpo
como crónica ablativa fragmentada.
se repite el cuerpo el dolor
lo azaroso del yacer de la silueta.
¡rizoma! lo múltiple sin base. pasillos colaterales sin cuarto central.
las raíces huidizas de lo que nunca llega porque se divide.
el hombre hace siluetas sobre el rizoma.
ri – zo – ma
r i z o m a
cada cuarto con su número.
el número que es el cuarto.
lo que no necesita más que de números para construirse.
el seno multiplicado por sí mismo sobre la tangente de las habitaciones equiláteras.
las siluetas o sea la casa es decir el rizoma.
las siluetas la casa el rizoma
lo numérico:
Estamos frente a la puerta de entrada al imaginario de Jossué Baquero, una interpretación de la realidad que lacera por injusta e insoluble, una desolación que se vuelve latente a lo largo de las páginas, convertidas en laberínticas imágenes de corredores mentales, en campos de maíz, en follaje resquebrajado donde lo lírico se dibuja.
ralentí.
continuosa pérdida repetitiva vibrante.
escarpines llovidos en colores claros
sobre dibujos con tiza en los pisos y sus trizas.
incesante andar de triciclos y sus latas
de sotas y ases sobre ruedas.
dislate primerizo espumoso estertóreo.
-Fragmento de la Obertura, “El vuelo de la Mosca”-
CRECE FOLLAJE EN LOS NEUMÁTICOS
el tronco del guanto envuelve al volante
y cuelga su flor del retrovisor.
se refleja el desvanecerse
y es posible describir el proceso.
se desbordan arupos por el escape.
las raíces del matapalo colman el interior.
el zapote y la chirimoya
se aplastan contra el parabrisas
y llenan de jugo el panel
la guantera.
el hombre detenido en su asiento
tiene a la naranjilla floreciéndole en la boca.
Más información y textos de Jossué Baquero aquí.







Esta bueno el articulo como analisis. Saludos a los articulistas. Sin embargo, creo q el “escritor” al q ponen es un poco recalcitrante y con imagenes medio naturales, pero q no corresponden tanto. Saludos. Igual sigan adelante escribiendo todos.
En todo caso, creo, Fercho, que lo que no estás tomando en cuenta en la poesía de Jossué es un estilo intimista que parte de lo conversacional para evolucionar a un ejercicio casi vanguardista. Eso es algo que para mí es muy valioso. Esta vez sí discrepo contigo, compadre. Pero chévere que hayas tenido la molestia de leer el artículo.
Eso se hará, se seguirá escribiendo sobre quienes escriben en las aulas, sobre quienes se están abriendo paso con su obra. Saludos.
Jajaja. Oye, sí, concuerdo con Fercho jaja. No, en serio chévere el artículo charpet! y Fercho, así pasa, a veces lo que escribimos algunos no resulta muy bueno… en todo caso el intento vale bastante la pena. Saludos.