Noches con luna llena, caballeros junto con su guitarra en la calles del centro de Quito, para deleitar a las damas con una serenata. El ritmo musical y el carisma de los chullas influía en que las quiteñas acepten bailar una pieza al son de las bandas de pueblo. El frío invitaba el consumo de uno que otro canelazo para continuar en el festejo, aún no definido, pero que era el pretexto perfecto para romper la cotidianidad quiteña.
Eso hace 50 años. Ahora, la situación es distinta, a excepción del alcohol. La fiesta de este año se prendió en cada rincón de la ciudad; donde jóvenes y adultos, con canelazo, cerveza, vino de cartón o cualquier bebida alcohólica en mano, gritaban: “Viva Quito”.
Como respuesta a esta realidad, un grupo de jóvenes del Liceo Internacional, crearon hace 9 años la campaña “Vivamos las fiestas en paz”, actualmente encabezada por la red de consejos estudiantiles y bajo el liderazgo de Marco Dávila: Su propuesta es bien clara: disfrutar sanamente. Pero ¿cuál es la diferencia entre el festejo usual y esta alternativa?
Las fiestas hace 9 años: Grupo de personas bebiendo en los espacios públicos. Borrachos tirados en las afueras de la Plaza de Toros, en las aceras y en plena vía pública. Peleas y altercados. Asaltos y asesinatos a personas en estado de ebriedad. Accidentes de tránsito por conductores ebrios o por caídas desde chivas.
Las fiestas que se viven en paz:
- Conciertos al aire libre.
- Caminatas
- Degustación de gastronomía quiteña en las ferias de comida típica alrededor de toda la ciudad.
- Bailes populares.
- Paseos en chivas.
- Eventos con consumo de alcohol moderado
- Y un sinfin de actividades culturales y deportivas que las puedes consultar en el programa de fiestas de Quito 2009.
De acuerdo al Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana de Quito, desde el funcionamiento de la campaña se ha reducido el número de accidentes de tránsito, muertes, violencia callejera.
No se puede pretender cambiar de un momento a otro la concepción cultural acerca de los festejos. El lema “Vivamos las fiestas en paz” no debe ser considerado como una orden o un restrictivo. Simplemente es una frase que debe ser parte de nuestra vida para meditar si queremos festejar inconscientes en una verdad, ahogados en alcohol y en medio de una pelea, a esa ciudad que nos engaña con sol o lluvia, que nos abruma con su tráfico, que tiene calles empedradas y angostas llenas de historias…
¿Es este el festejo que se merece Quito?




