Los objetos grandes generalmente provocan miedo, y al enfrentarlos, la satisfacción rebasa la magnitud del objeto superado; una sensación entre el orgullo y la humildad, semejante a terminar un libro de cientos de páginas.
Inmediatamente llaman la atención los libros de Millenium: gruesos y negros, en cuyas portadas aparece, en diferentes posiciones y ambientes, una mujer delgada vestida de fucsia. Tres libros donde la vida de Lisbeth Salandaer y Mikael Blomkvist están a la mano.
Stieg Larsson es Mikeal Blomkvist. ¿Y Lisbeth Salander? Ella es una investigadora con la paciencia del Dalai Lama, los modales de una guerrillera, y la personalidad infantil de Pippi, porque, en el desastre, también está la solución.
Basta unas páginas para conocer a Mikael Blomkvist: periodista de investigación (cuyo nombre evoca al niño detective Kalle Blomkvist), cuarentón y atractivo, amante de la directora de la revista Millenium. Estas cualidades auguran aventura, riesgo, y cierta comicidad a lo largo de las tres novelas.
En cambio, para conocer a Lisbeth, hace falta todo un libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, segundo libro, donde se resuelven las intrigas planteadas en el primer libro: ¿por qué Lisbeth fue internada en un sanatorio?
Tras haber entregado a su editor el tercer volumen de la serie, Stieg Larsson murió de un ataque al corazón. Escribió sus libros durante la noche, entre tazas de café y coca cola, la bebida favorita de Lisbeth.
Hace algún tiempo, una página francesa calificó a Larsson de figura legendaria, cuyo extraordinario genio literario ha creado una de las obras literarias más importantes del siglo XXI… Las tres novelas constituyen un auténtico fresco de la sociedad moderna que no puede compararse a lo que ningún escritor de novela criminal ha hecho nunca antes.
Algunos escritores -cuya competencia, al igual que la de Stieg Larsson, es alabada por unos y objeto de burla por otros- han opinado sobre la trilogía Millenium (Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, La reina en el palacio de las corrientes de aire): Donna Leon afirmó que en Millennium sólo hay maldad e injusticia y algo de cierto encierran sus palabras. Según Mario Vargas Llosa, Suecia aparece como una sucursal del infierno, donde los jueces prevarican, los psiquiatras torturan, los policías y espías delinquen, los políticos mienten, los empresarios estafan, y tanto las instituciones como el establishmenten general parecen presa de una pandemia de corrupción de proporciones priístas o fujimoristas.
Las películas sobre los libros merecen un capitulo aparte, pero aquí está el trailer de la primera película:





