En una entrevista, el autor nos contó que se sorprendió mucho cuando recibió la noticia de su triunfo. “Cuando uno participa, obviamente, quiere ganar; pero que te digan que has ganado, es diferente”, comenta el escritor guayaquileño. “La verdad no lo creía y pensaba que todo había sido un sueño” dice Behr al comentarnos cómo se sintió durante los días posteriores a la noticia. “Después de la sorpresa llegó la alegría que se siente al ganar un premio de esa magnitud”.
Acaso si lloviese, nombre con el cual fue enviada la obra al concurso, es el resultado de casi diez años de escritura. En el 2000 había ganado el Premio nacional de literatura de la Casa de la Cultura por Los senderos de Emaús y empleaba su tiempo en escribir cuentos; a la vez que desarrollaba la novela, aunque no la completaba. El escritor guayaquileño nos comentó que tuvo que empezar de cero después de haber ganado el premio de la CCE porque empezaba una nueva etapa en su carrera artística.
Sobre el proceso creativo de la obra Behr Martínez dijo: “Yo troto para hacer ejercicio y por salud básicamente, y siempre me ha gustado la maratón (aclarando que se refiere a la maratón oficial, de 42 kilómetros); de ahí nació la idea de hacer una novela sobre un maratonista”. La obra se divide en 42 capítulos/kilómetros y cuenta lo que siente la protagonista a cada kilometro que avanza. Cuando le comentó la idea a un amigo suyo, se enteró de que una novela llamada El corredor de larga distancia ya había sido publicada por un escritor norteamericano y esta trataba un tema similar pero no exactamente una maratón. La obra del guayaquileño empieza y termina exactamente con el inicio y la llegada de la corredora a la meta. La novela narra al mismo tiempo lo que le sucede a la corredora, sus recuerdos y la historia de la maratón en sí misma. Cuando Behr leyó las bases del concurso, notó que su historia cumplía con los requisitos y ya la tenía casi terminada. El jurado recibió su obra en un inicio titulada “Acaso si lloviese”. La única sugerencia fue que cambie el título y fue ahí de donde surgió Maratón.
El deporte siempre ha tenido un lugar importante en la vida del escritor. Siempre tuvo afición hacia los deportes: fue seleccionado de básquet en su colegio, practicó taekwon-do y también disfruta mucho de trotar. En su literatura también se nota esta afición; en sus libros y cuentos encontramos frecuentemente referencias al deporte. Incluso ganó el premio del Concurso nacional del cuento deportivo, organizado por Diario el Universo en 1990, que ganó por su cuento Minuto Noventa, en el que cuenta la historia de la despedida del “Tanque Romero” que jugaba en la segunda división del fútbol ecuatoriano, en el equipo Everest. El cuento se originó de los recuerdos que Behr tenía de cuando su padre lo llevaba a ver los partidos de segunda división en Guayaquil. El escritor guayaquileño cree que cuando uno vive las cosas es más fácil escribir sobre ellas por eso su facilidad para incluir el tema deportivo en sus obras. Es hincha del Emelec y cree que ante todo debe existir respeto entre las personas que tienen posturas diferentes, hablando no solo del fútbol.
El escritor guayaquileño le ha dedicado gran parte de su tiempo a su trabajo, a su familia y a la literatura por lo que no se ha mezclado mucho con las esferas literarias de Guayaquil y del país. Junto a Ernesto Torres y Leonardo Valencia se han formado autóctonamente en la escritura y han formando un grupo independiente de todas las esferas literarias de Guayaquil. Junto con Valencia apareció en la recopilación Historias bajo el sol, Behr con el cuento Cerco de guerra y Valencia con Las emisarias. Este libro recoge cuentos de autores ecuatorianos y peruanos de vanguardia. El autor considera que ellos son como Las islas Galápagos porque se encuentran lejos del ambiente literario del “continente” y han participado en concursos por su cuenta, tal vez a esto se deba la singularidad de los temas de sus obras, diferentes a los típicos que nacen en talleres y círculos cerrados, los cuales tienden mucho a la introspección y a temas intimistas. Estos autores han logrado un ambiente propio para supervivir con la literatura. Los tres forman un archipiélago, independiente a todo, aunque le faltan algunas islas para adherirse.
En cuanto a sus planes a futuro, Behr nos contó que piensa publicar una novela infantil que está en espera de respuesta de una editorial capitalina. Además está trabajando en un libro de cuentos que ya está terminado pero al cual ha decidido añadir unas tres ideas más que se le han ocurrido recientemente. El escritor espera que haya un concurso de cuentos del ministerio para meterlo a concursar. También va a desarrollar una novela que ya tiene ideada desde hace varios años, pero que ha pospuesto por la escritura otras obras. Esta novela va a tratar sobre un tema histórico.
Esperaremos a que salgan las nuevas obras de Hans Behr para ver con que nos sorprende este escritor guayaquileño que es una isla dentro del mundo literario nacional.






