El rock de ACDC sacude y electrocuta

3675069221_0c7eb8ba3fAlgunos músicos han sido,  han vivido o se han comportado como semidioses. La opinión de Beethoven al respecto era concluyente: antes de él, la música prácticamente no existía. Él lo creó todo. ¿Alguna objeción?

Esta tendencia psíquica a la grandiosidad puede notarse de forma muy especial en las estrellas de rock. No existen rockeros humildes, menos todavía si son vocalistas o guitarristas.  Tal vez los bajistas y bateristas puedan aparentar ser más equilibrados en sus opiniones sobre sí mismos y mostrar cierto sentido de la realidad y las limitaciones humanas. Pero parece justo pensar que debe ser difícil mantener la cordura cuando uno tiene a sus pies a 60.000 u 80.000 sujetos gritando histéricamente mientras gana $200.000 por dos horas de trabajo.

Mas el tiempo pasa y la gloria se desvanece, y es frecuente ver a grandes rockeros del pasado, en su época omnipotentes y divinos, moverse quedamente por los escenarios en conciertos del recuerdo, con mucha nostalgia, poco pelo y menos elasticidad. La música puede ser la misma, pero el cuerpo humano, ay, se degrada y envejece. Jagger es más bien una excepción.

Y hay otras excepciones absolutamente increíbles. Una de ellas, tal vez la más asombrosa, es la que se encarna en el grupo de los hermanos escoceses Angus y Malcolm Young: ACDC.

Este grupo tiene nada menos que 36 años rockeando salvajemente. No se han oxidado. La formación actual es básicamente la misma desde hace tres décadas, con la notable excepción del vocalista, Brian Johnson, que reemplazó a Bon Scott, fallecido en 1980 en circunstancias poco decorosas.

Para los fanáticos de ACDC, es casi un lugar común comparar las versiones de Johnson con las de Scott. Aunque en vida de éste el grupo era ya bastante conocido, fue Johnson quien lo llevó a su gloria actual, al tal punto que hay mucha gente que ni siquiera sabe que ACDC tuvo alguna vez otro vocalista.

Pero el ejercicio vale:

Bon Scott en 1979

Brian Johnson en 1989

Sobre el guitarrista principal apenas cabe decir algo que no parezca una apología exagerada: la historia del rock no puede prescindir de Angus Young, autor de riffs alucinantes y emblemáticos, cuyas ejecuciones muchos comparan con las de Chuck Berry o Jimmy Hendrix. No hay que fiarse de la extraña lista de los 100 mejores guitarristas de la historia, publicada por Rolling Stone en el año 2003, que lo ubica en puesto ¡96! (K. Cobain está en el 12).

Esto hay que comprobarlo por uno mismo.

Recientemente ACDC concluyó su gira europea. Según algunas fuentes, fue la gira del adiós. Pero si es así, de seguro no será por falta de energía.

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Sobre el autor

Mtr. Carlos Aulestia Páez. Coordinador editorial y co-fundador de El Imperdible.