Entrevista exclusiva a musicóloga Ketty Wong (I)

La académica ganó el premio Casa de las Américas 2010 por la obra “La música nacional. Identidad, mestizaje y migración en el Ecuador”. Ketty Wong es Assistant professor of Ethnomusicology en la Universidad de Kansas. La guayaquileña se mira hacia adentro cada vez que quiere hacer un estudio de musicología.

La entrevista tiene dos partes: la primera es acerca de sus estudios de música e identidad ecuatoriana; la segunda parte muestra una faceta más personal de la académica.

¿Dónde nació la idea de explorar una identidad alternativa en la música?

La música es para mí un parámetro para estudiar una sociedad, en este caso, la ecuatoriana. La mayor parte de los estudios académicos que examinan la identidad nacional presentan la perspectiva de las élites, y muy pocas veces la de las clases populares. Ambas visiones co-existen y presentan distintas formas de imaginar la identidad nacional. Las élites buscan la hegemonía en la representación de la identidad nacional al tener poder económico y acceso a los medios oficiales de comunicación; las clases populares no han tenido acceso a esos medios y, por tanto, su visión queda rezagada en el ámbito privado.

¿Qué la motivó a estudiar la música como aglutinante popular de las varias identidades nacionales?

La identidad nacional no es única ni estática, como se pensaba anteriormente, sino que está sujeta a continuos procesos de cambio y dinámicas sociales. Esto ocurre especialmente en una sociedad pluriétnica y multicultural como la nuestra. De igual manera, los estilos musicales cambian con el tiempo de acuerdo a factores de índole social, económico, político y tecnológico, así como a los efectos e influencia de la globalización en nuestra mirada hacia nosotros mismos. La “música nacional” de las élites ha sido excluyente y ha marginado a la población indígena, afro-ecuatoriana y a los mestizos de clase media-baja del imaginario colectivo de la nación. La “música nacional” de las clases populares, en cambio, propone una visión pluralista al aglutinar en su concepción de “música nacional” a varios grupos sociales y étnicos que conforman la nación ecuatoriana.

¿Cómo influye la negación de la herencia indígena en la falta de representación musical internacional?

En general, Ecuador no tiene mayor visibilidad internacional con su música popular si pensamos en el pasillo, el albazo, el pasacalle y el sanjuanito nacional (me refiero a sanjuanitos como “Pobre corazón” de Guillermo Garzón). Artistas como Los Brillantes, los Hermanos Miño-Naranjo y Julio Jaramillo cantaron este repertorio de canciones en sus giras de concierto por América Latina en los 60 y principios de los 70, y podríamos decir que la música ecuatoriana llegó a tener cierto grado de internacionalización. Sin embargo, estos hechos se olvidan y la creencia generalizada es que la música ecuatoriana  es poco conocida fuera del país. Esto, desafortunadamente, es cierto en lo que respecta a las décadas de los 80 hasta el presente. Sin embargo, hay actualmente una música popular indígena ecuatoriana que suena bastante fuera del país. Aquí me refiero no solamente a cantantes como Ángel Guaraca, quien tiene un gran público entre los migrantes ecuatorianos de los estratos populares, sino también a la música folklórica de los conjuntos otavaleños, quienes viajan por el mundo tocando su repertorio de sanjuanitos y otros ritmos andinos a un público cosmopolita. Las élites no incluyen estos tipos de música de raíz indígena en la noción de “música nacional”, a menos que ésta sea estilizada para representar su ideología y valores estéticos, como es el caso de la canción “Pobre corazón”.

¿Cuáles cree usted que son los medios que se utilizan para deslegitimizar la música popular?

Una forma de deslegitimizar la música popular es crear estereotipos y etiquetas comerciales que denigren a los consumidores de esa música popular. Por ejemplo, los términos “música rocolera” y “música chichera” están asociados con ideas de una música para emborracharse, “cortavenas”, vulgar y de poco valor artístico. En cambio, el término “música nacional” ha sido durante la mayor parte del siglo XX sinónimo de una música culta y de gente educada.

¿Está usted de acuerdo con la afirmación de Miguel Donoso Pareja, que dice que el Ecuador es “un país sin un ritmo musical que lo identifique y lo aglutine, un país que no ha desarrollado su música popular”?

El Ecuador tiene una rica y variada producción de música popular, como podemos observar en el repertorio del cancionero nacional (pasillos, albazos, pasacalles, sanjuanitos, bombas, tonadas, aire típico, etc.). Pienso que el comentario de Donoso Pareja surge de la idea generalizada, entre los ecuatorianos, que el país no tiene una presencia internacional con su música. Si bien recuerdo, Donoso Pareja menciona a México, Cuba y Brasil entre los países latinoamericanos que tienen gran visibilidad en el mundo, su música, su comida y sus bebidas nacionales. Ecuador queda mal parado en comparación con estos países que, por su historia y desarrollo económico, particularmente en el área de la industria discográfica y medios de comunicación, han tenido un mayor desarrollo musical. Pero recordemos que, más que un modelo, estos países son la excepción a la regla en el contexto latinoamericano. No todos los países son productores de músicas comercialmente exitosas, como la samba, la rumba, el son, el mambo y el chachachá, que hicieron furor a nivel mundial. Recordemos algunos países en Centroamérica y Sudamérica de los cuales apenas se conoce su música. Lo interesante en el caso ecuatoriano es examinar de dónde surgen estos discursos, cómo se han difundido y qué impacto tienen en la forma en que los ecuatorianos nos miramos a nosotros mismos en relación a la otredad.

¿Cuánto influye la translocalidad en la internacionalización de la música ecuatoriana?

La translocalidad de la música popular ecuatoriana se da cuando nuestros cantantes viajan a otros países para dar ánimo a los migrantes ecuatorianos con sus canciones, reproduciendo las mismas prácticas musicales y contextos sociales que se dan en Ecuador. La translocalidad da visibilidad a la MPE (música popular ecuatoriana) fuera del país porque los conciertos ocurren en discotecas y parques donde un público no ecuatoriano puede asistir. En el caso de la MPE, sin embargo, no se ha dado todavía un proceso de internacionalización donde ésta sea reconocida y consumida por un público amplio e internacional.

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Sobre el autor

Jonatan Guerra. Redactor invitado.