
El concierto de la banda norteamericana de metalcore melódico, Killswitch Engage, se anunció en Facebook el 5 de septiembre del 2009. El show se planificó para el 10 de octubre, sin embargo, al vocalista le diagnosticaron cálculos en la vesícula, lo que postpuso la gira sudamericana por casi un mes. La fecha para la presentación en Ecuador quedó para el 7 de noviembre.
Aquel sábado, la gente esperaba afuera del Punto G –la discoteca donde se iba a realizar el evento- desde las 11 de la mañana. Habían venido de Ambato, Cuenca y Manta para ver a la banda norteamericana tocar en Quito. Las puertas se abrieron 2 y media de la tarde.
Cabal abrió el show; esta banda viene de Ibarra y tuvieron mucha acogida para ser la primera, contando con la poca gente que había dentro del local. Los siguientes fueron los quiteños de Selva, quienes ya tienen algunos años como banda y fueron bien recibidos por el público ahora ya más abundante. El tercer grupo fue Veda, que acaba de lanzar su nuevo material, muy bien recibido por los espectadores.
La siguiente banda fue Heartless, directamente de Bogotá. No eran muy conocidos en la capital, por lo que muchos se preguntaban sobre que propuesta traerían. Su música fue muy fuerte, agresiva, llena de gritos agudos y letras rápidas, y le gustó al público. Las letras de sus canciones están en inglés (principalmente), al igual que el nombre de la banda. Los asistentes al show quedaron contentos al escuchar esta nueva propuesta.
Para abrir a Killswitch Engage tocó Colapso. Esta banda también tiene varios años tocando, lo cual incluye varios cambios en su alineación. Actualmente están preparando su nuevo disco, y tocaron varios de los temas que se incluirán en este próximo material así como las canciones más antiguas y conocidas por el público.
Al fin, se oyeron las primeras notas de My Last Serenade, del disco Alive or Just Breathing. Entonces aparecieron Howard Jones, vocalista, Mike D’Antonio, bajista, Justin Foley, baterista, Joel Stroetzel, guitarrista, y Adam Duckiewitz, guitarrista también, quien salió al escenario con una máscara de diabluma, frente a lo cual es público estalló en gritos. La gente se aplastaba contra la barrera que los separaba de la tarima y cantaban -¿o gritaban?- “This is my last serenade, feel you so far away”.
El concierto incluyó repertorio antiguo y nuevo. Tocaron varias canciones de su último material Killswitch Engage, que salió a la venta el 30 de junio. El público coreó todas las canciones, también saltó y cabeceó. Un grupo se pateaba y golpeaba en el centro de los espectadores.
Adam, el guitarrista, dedicó una canción a todas las chicas que asistimos, y ésta fue “My Curse”; también pidió perdón por el retraso de la gira sudamericana. Después de tocar “The End of Heartache” del disco del mismo nombre. La banda bajó de la tarima, pero volvieron a subir frente al “Ole, Ole Ole Ole, Killswitch, Killswitch” para interpretar “Holy Diver” y terminar el show después de una repartición de vitelas del bajista, Mike.
Solo al final pude recordar el gran esfuerzo que se necesitó para poner en pie el show por parte de Alarma, principalmente de Willy Mena, el organizador. El público no suele mencionarlo, pero estamos infinitamente agradecidos por hacer nuestros sueños realidad. La gente salió rápido del local y no podía dejar de preguntarme ¿como algo tan genial se puede acabar tan rápido?
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