Creo que no hay mejor atractivo que un concierto de punk, el viernes en la noche, a 5 dólares y con cerveza gratis. Esperé toda la semana para acudir al concierto de Tanque vs. Holger Quiñónez. Ofrecieron un ring de boxeo, lo que aumentó la expectativa; varios amigos me llamaron toda la semana para confirmar mi asistencia y la posible participación de una pelea. Llegué al Ghoz bar a las 9 de la noche para encontrarme con unas 20 personas en la vereda, bebiendo. Yo tomé un par de cervezas antes de entrar; me acerqué a la barra y pedí otra, gratis.
Malas noticias, no había ningún ring de boxeo.
Eran las 10 y los integrantes de Holger estaban más entretenidos en su mesa que en prepararse para tocar. La gente se aglomeró frente al “escenario” para darse cuenta que amigos, sonidistas y metidos, querían acomodar los equipos para el concierto. Los artistas no parecían estar preocupados. Alguien llegó con una extensión eléctrica, todos nos alegramos.
Holger Abraham Quiñónez subió con una nueva formación: Oscar Feis en la guitarra, Rafa en la batería, el Corvina en la segunda guitarra y su nuevo bajista., Pedro Los problemas de sonido retardaron el inicio del show; chiflidos y gritos obligaron a la banda a empezar a tocar, como sea, y continuar así, a veces sin monitores, a veces muteados… Al parecer, los problemas técnicos se debían a la filmación que se efectuaría del concierto.

Después de Holger, a los pocos minutos, subieron los Tanque para tocar temas de su nuevo disco, y los clasicos de ayer y hoy. La música alentó al pogo y al slam. De a poco, los empujones divertidos se convirtieron en empujones de venganza y advertencia; empezaron los quiños. Todos contra todos, y todos caían sobre los artistas. Xavier Muller (guitarra y voz líder de Tanque) se vio obligado a gritar varias veces: “¡relájate, relájate, relájate o te me vas!”. Los golpes no fueron mayor inconveniente para que continuara el show. A medio recital, los músicos anunciaron la tocada de un cover; era “El empleado del mes” del Retorno de Exxon Valdez. Como es típico, acabado el repertorio, los muchachos preguntaron a la gente qué cancion querían escuchar.

El concierto punk acabó a la una de la madrugada. No hizo falta el ring de boxeo en ningún momento. Salí con mis amigos, en la vereda había unas 20 personas con moretones.




