Se realizó una explosión de material químico volátil perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. El objetivo fue deshacerse de estos compuestos que ya no eran necesarios para los laboratorios de las carreras de esa facultad.
La destrucción contó con el apoyo de la Escuadra Antibombas de la Policía Nacional y el Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano.
El acontecimiento causó la inquietud de los estudiantes y profesores de la universidad, pues el área de la cancha de fútbol fue resguardada desde las nueve de la mañana hasta la hora de la primera explosión (12h30) y la segunda explosión (14h00).
Se destruyeron dos toneles que contenían en su interior compuestos químicos como nitroglicerina y nitratosulfato de sodio, entre algunos otros. Estos compuestos son de alta peligrosidad, pues pueden estallar con un golpe o con el contacto de otras sustancias.
Las precauciones de la Escuadra Antibombas de la Policía Nacional permitieron realizar una labor exitosa, por lo que no hubo accidentes ni heridos. El Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano se cercioró de que los compuestos explosivos no provoquen un incendio.
Algunos estudiantes presenciaron la explosión desde la parte trasera de la cancha de fútbol y desde el balcón del gimnasio de la universidad, a 20 metros de distancia del sitio de la explosión.







