Aún sigue en pie la campaña mediática Más respeto, una táctica de los periódicos para vender libertad.
¿Cómo? Pues haciéndose pasar por sujetos ofendidos, simulan estar frente al lector como si hubiesen luchado por salir de la imprenta.
La propaganda sigue, y quizás al descubrir su origen y su falta de originalidad, esta campaña pierda fuerza, pues la redundancia es poderosa.
Si los periódicos en realidad estuviesen en una situación crítica, hubiesen recurrido a diferentes y exclusivas tácticas. Tal originalidad no existe, salvo en la campaña propia de Chile:
Como se aprecia en el video, el respeto es una cuestión ciudadana, nacional. Porque, según su propia población encuestada, Chile no es una población respetuosa. (Por tal razón, han creado el respetómetro).
Según los promotores de Más respeto, la campaña no ataca, no acusa… es una advertencia sobre la venganza y el insulto, y la dificultad de recuperar los valores morales si ellas se apoderan del país.
En sus inicios, la campaña iba así: Querido Lector, te agradecemos por preferir nuestro diario. Sabemos que podrías escoger otro, estás en la libertad de hacerlo, es tu derecho, tu elección y eso se respeta. Tienes todo nuestro respeto.
¿Libertad?, ¿derecho?, ¿elección? Los mass media no son importantes por sí mismos. Es una cuestión de credibilidad, fe. No les interesa generar una población crítica, sino consumidores ociosos, que se conformen con una fuente, una verdad.
Según el Gobierno, la campaña “Más respeto” sirve para fortalecer una idea negativa del Presidente y su Gobierno: hay poderosos intereses económicos, sobretodo de medios impresos, ya que manejan un poder oligopólico en torno a ámbitos mediático, político y económico: “No quieren ser regulados y no quieren transparentar su circulación”, dijo Fernando Alvarado.
Pero, ¿acaso es simplemente un nuevo malentendido entre la prensa y el gobierno de turno, donde el pueblo permanece al margen, con una aparente posibilidad de participación?




