El 16 de septiembre se presentó la mesa redonda “El sobreviviente de Tamaulipas y la prensa ecuatoriana” en el auditorio de CIESPAL. El objetivo del evento fue analizar los límites y consecuencias de la información, la ética periodística y la cobertura de hechos violentos, a propósito de la cobertura informativa hecha por los medios ecuatorianos sobre el sobreviviente de la matanza en Tamaulipas, México.
Participaron como panelistas Gustavo Abad, representante de la FLACSO; Rubén Darío Buitrón, escritor y editor del Diario El Comercio; Rommel Jurado, de CIESPAL, y Omar Ospina, de la Revista Cultural El Búho. Se contó con la presencia del Director General del CIESPAL, Dr. Fernando Checa Montufar, como modulador del evento.
Gustavo Abad, periodista e investigador ecuatoriano, habló sobre la tendencia global de los medios de comunicación por exhibir el terror ajeno. Su postura fue tajantemente crítica frente a la denominada “estética de la violencia”. Así, condenó a los fotógrafos de guerra, específicamente al premio Pulitzer de 1994, Kevin Carter, quien fotografió a una niña muriendo de hambre, mientras le asechaba un buitre; el periodista calificó a este tipo de fotografía como una “manera robótica de objetarlo todo y negar su propia humanidad”. Respecto al tratamiento de los medios ecuatorianos a la masacre de Tamaulipas, la calificó como un impulso utilitario sin conciencia de cómo la información puede afectar a las personas relacionadas con estos hechos.
Rommel Jurado, doctor en jurisprudencia, aportó un enfoque legal al debate, comentó sobre las responsabilidades jurídicas de periodistas y funcionarios públicos cuando se pone en riesgo o se afecta los derechos de otros. Calificó de insipiente y defectuoso al Estado de Derecho en nuestro país, por ello, hizo un llamado a periodistas, poderes privados y públicos a fortalecer este ámbito y poner especial cuidado en no infringir los Derechos Humanos.
Darío Buitrón, editor del diario El Comercio, protagonizó el debate. El periodista presentó sus disculpas formales por la mala decisión editorial de su periódico al mostrar fotos en primer plano que identificaban claramente al sobreviviente de la masacre de Tamaulipas y a sus familiares. Reconoció que se violentó la privacidad de este joven y de su familia. Así, habló de los límites éticos y filosóficos que tiene la libertad de expresión y que conlleva la práctica del periodismo. Reconoció el derecho de las personas a ser informadas de forma ética sin infringir los límites de lo privado. Finalmente, propuso que debe existir un observatorio de medios, independiente del Estado Nacional, sin penalidades pero que se encargue de poner límites a la libertad de expresión.
El foro abierto al público amplió temas como la deontología fundamental del periodismo, la fuerte tendencia política de los medios de comunicación ecuatorianos, los espacios de autocritica dentro de los medios nacionales, la objetividad que se desea en la información noticiosa vs la subjetividad del oficio periodístico y la credibilidad de la palabra escrita vs el poder de despliegue de la fotografía.




