Facebook y Skype son dos gigantes de la Internet; el uno, rescata el lado farandulero de la comunicación, el otro rescata la voz, y con ella, la presencia análoga del emisor.
Con este tutorial, puedes activar tu cuenta Skype en Facebook.
Que se unan, sin duda trae muchas ventajas para los usuarios, principalmente porque el chat de Facebook parace una versión simplona de Messenger. Menciono esta función, pues este es el mayor atractivo de Skype. (Claro que posee otras características, pero algunas ya cuestan, como la capacidad de llamar a teléfonos convencionales).
Mi preocupación es sobre las consecuencias a largo plazo:
¿el último beneficiario en las alianzas es el usuario?, ¿realmente se puede creer que las corporaciones quieren hacer feliz a alguien más aparte de sí mismas? Esas fusiones entre gigantes de la red pueden ser un sueño, o una buena pesadilla. ¿Qué pasaría si todas se volvieran una sola? Una ventaja sería la nulidad de la sincronización, pues bastaría un nick y una sola contraseña para ingresar a un mundo ; las aplicaciones tendrían más eficiencia, y quizás unan esfuerzos para dominar el mercado. ¿O el mundo?
Sin querer sonar apocalíptico, sí es preocupante que las redes sociales se empiecen a integrar. No sólo por la pérdida de elección, sino porque, como pasa en Facebook, la privacidad está al alcance del mejor postor. Y uno no siempre accede a tal o cual red para recibir ofertas y anuncios, sino para usarla por necesidad y/o entretenimiento.






La integración de las herramientas, per se, no es el problema. El drama es que ‘Faucebook’ atenta contra la libertad, premisa básica de internet desde siempre. En cuanto se marca un límite entre FB y lo que está fuera de él, resulta que se genera marginación y discriminación entre los propios usuarios de internet. Otro ingrediente preocupante es la poca madurez y poca claridad en el modelo de negocio que Zuckerberg plantea. Eso, junto con la poca conciencia sobre la privacidad que el usuario medio de Facebook tiene, son una bomba de tiempo hacia la conquista informativa del universo.
Proyectos como Diaspora, que plantea una red social más abierta y descentralizada, están en desarrollo. La dificultad que tendrán que sortear es la masiva concentración de personas que no se moverá de Facebook, por la popularidad de la herramienta.
Pero está visto que en este mundillo de la tecnología y la web social, los grandes también pueden caer. Y cuando caen, lo hacen estrepitosamente.
Dicen que en Facebook, Carelibro, uno puede ser el protagonista de su propia vida. Y si el ser humano detrás de cada perfil, proporciona más y más datos indiscriminadamente, es por una artimaña de esa red, quien pone esos datos en venta.
Diáspora no será un reemplazo de FB, pero quizás será una excelente alternativa para una nueva generación de niños, porque los infantes de hoy ya están conquistados por Zuckenberg.
¿Diáspora logrará hacer tropezar a Facebook?
Lo bueno es que Google aun no es dueño de Facebook. Aunque bueno, los oligopolios son casi un monopolio, así que sí parece un poco apocalíptico. Lo miedoso, es que cada vez se tiene menos privacidad con todas las redes sociales que hay.
Creo que eso de políticas de privacidad se está convirtiendo en eufemismo de inseguridad, apuesta… Cuando algo ocurre y se alzan las voces contra el sistema, siempre hay una cláusula salvatoria. Pero no siempre ellos son los malos, sino los usuarios quienes no les dedican si quiera una lectura, como ocurrió en la compra de cierto juego online, en cuyas cláusulas decía: mi alma como parte de pago.