Con un nombre mucho más atractivo el antiguo Tut, WAM abrió sus puertas con nueva imagen. A pesar de las invitaciones, la fila era eterna y el lugar abarrotado. La entrada es totalmente nueva, un estilo futurista y moderno: una luz de neón azul, paredes blancas con diseños de flores blancas y una especie de túnel donde la música ya se empieza a escuchar.
El ropero es de total confianza con registro estricto de las cosas que se dejan encargadas. Pero a la final un trámite tedioso si uno ya quiere unirse a la fiesta. El ambiente es espectacular, el lugar está un poco más lleno de lo provisto, pero con la alegría y energía de unirnos a la farra, eso no importó mucho. La pista de baile es mucho más amplia al igual que la barra, y poco a poco nos vamos encontrando con los amigos que coincidieron a la misma farra del jueves.
La distribución del espacio es ahora mucho mejor, pero la barra necesita más bartenders, porque con solo dos para tantas personas, todo se convierte en un caos; más cuando hay barra libre. La música es increíble, lo ultimo y lo clásico se hace escuchar toda la noche, y el coro de la gente hace la experiencia mucho más apasionante.
Al fondo hay una tarima donde la gente más divertida se sube a hacer gala de sus pasos de baile alentados por la barra que les hacen los amigos.
Hay una nueva zona VIP ampliada, un balcón alrededor de todo el club, el privilegio de la noche inaugural fue la barra libre de sushi.
La inauguración fue un éxito, muchísima gente fue apoyar la apertura del nuevo WAM, una mejor versión de los antiguos TUT y CITY, seguramente oiremos por mucho tiempo de las buenas fiestas que aquí se realizarán.






