Entré al auditorio con la incertidumbre que siente alguien cuando se enfrenta a lo desconocido. Sería la primera vez en asistir a un evento como este y era difícil saber qué esperar. Más que a reportar, iba a aprender puesto que no tenía ni idea de lo que era un Refresh.
Y fue algo así como un mini BarCamp, en donde se habló sobre cómo implementar un blog con hosting propio y cómo monetizarlo; también se conversó sobre aplicaciones para la plataforma WordPress, entre otras cosas. Pero lo interesante no fue eso, lo interesante de este evento era que –a simple vista– en ese auditorio no había más de quince personas. Aún así, esto no parecía molestar ni a los organizadores –que era la mayoría de los asistentes– ni a los expositores. Su público no era sólo el presencial, puesto que la mayoría de gente que participaba activamente lo hacía a través de internet, desde la comodidad de su hogar o cualquier parte del mundo.

El evento se llevó a cabo simultáneamente entre Quito y Guayaquil gracias a tecnologías como el microblogging y el streaming, que permitían tener imagen y sonido en tiempo real en ambas locaciones, con la única mediación de un micrófono y una cámara, a través de los cuales los participantes, alejados por miles de kilómetros, parecían conversar y cooperar como si no estuvieran a más distancia que la de un apretón de manos.
Después de conversar un poco con un par de entusiastas de este movimiento aprendí que estas comunidades virtuales se forman y crecen de esta manera, gracias a la cooperación de sus participantes, el desarrollo conjunto de sus proyectos y una amistad que, tal vez, supere los prejuicios, ya que la mayoría de las veces uno nunca le ve la cara a la persona con la que está trabajando. Este grupo está abierto siempre a cualquier persona que quiera aprender y compartir: si uno no sabe algo, lo pregunta. Y sus miembros contestarán gustosos, puesto que ellos mismos alguna vez fueron nuevos en la Web.
La comunidad no podía seguir sin un nombre en nuestro país: se la bautizó como Iguana Valley, en honor de aquel animalito que es uno de los íconos más representativos del Ecuador. Y fue el pasado sábado 14 de noviembre, en este Refresh, que se aprovechó para dar lanzamiento oficial a la identidad que ahora toma nuestra colectividad.
Pablo Hernández, expositor, nos cuenta un poco sobre su experiencia en la Web 2.0:
Las nuevas tecnologías no sólo están ayudando a los negocios, la ciencia o a las grandes companías. Cuando los usuarios se toman el manejo y desarrollo de la web las tecnologías se acercan un poco más al hombre abriendo campo al diálogo y al entendimiento a pesar de las distancias.
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