Como siempre, tuve que alistar mis maletas a última hora. Por eso, salgo corriendo de mi casa. Llego al terminal terrestre, quiero ir al patio de comidas y veo mi reloj: 20h05. Mi bus sale 20h10. Dejo de lado mi antojo y corro al andén. Me subo al bus y mi barriga cruje; tenía la esperanza de tomar una rica colada morada con una guagua de pan antes de irme de viaje. ¡Ya ni modo! Cuando llegue a mi destino, lo haré.
Sábado 31 de octubre, 11h00. Más de 15 horas de viaje para llegar a la ciudad oriental de Zamora. Me bajo en la terminal de buses. ¿Colada morada? Con el largo viaje y el calor, lo único que quiero es tomar una gaseosa bien helada y dormir.

Me encuentro con Elsa, una señora que me acogerá para pasar este feriado y, ni bien llego a su casa, me duermo. Después del descanso bien merecido, mi anfitriona me lleva a conocer el centro, el mirador, el río Zamora y el Bombuscara. Yo bebo agua, agua y más agua.


Domingo 1 de noviembre. Zamora es una ciudad muy religiosa. Muy temprano, acompaño a Elsa a misa. Con la “Luz del Domingo” me abanico. Salgo de la iglesia y voy a seguir conociendo los alrededores.


¿Y la colada morada? Eso es lo que yo también me pregunto. Pese al calor, tenía que tomarla. Todo el domingo recorrí la ciudad entera y en ningún lugar la vendían, las guaguas tampoco. Llego triste y cansada a mi lugar de hospedaje.
Lunes 2 de noviembre. Elsa intentó prepararme colada morada y le salió mal. Me cuenta que en esta fecha los zamoranos van al cementerio y no hacen más. Resignada, cojo mis maletas y voy al terminal. Mi bus sale a las 14h30, pero estoy antes para no atrasarme otra vez. Espero en un parque cercano… ¡Colada morada y guaguas, un dólar! escucho a lo lejos. Seguro oigo mal. ¡Colada morada y guaguas, un dólar! Es verdad, en un restaurante venden lo que tanto he buscado.

En menos de un segundo estoy dentro del local. Me pasan una colada hirviendo y un pan amorfo. ¿Qué es esto? ¿Un fresco de mora y una pseudo guagua de pan? Ahora entiendo que querer encontrar colada morada en Zamora es como querer encontrar ceviche en Alausí. Puede haber, pero nunca va a estar preparado cómo es.
Este fue mi primer día de difuntos sin una verdadera colada morada ni guagua de pan. Si el próximo año vuelvo a Zamora tomaré la bebida típica de la zona, chicha de yuca. No, mejor andaré a llevar mi propia colada o, por último, compraré un jugo de coco, como el que me tomé antes de subir al bus.







Una crónica pequeñita pero muy entretenida. Queremos más.