Usar un calcetín distinto es lo más recomendable en términos de salud mental. No hay nada más alegre que abrir tu cajón, tu clóset, cerrar los ojos y tantear tus medias como un niño eligiendo caramelo. ¿No quieres empezar tu día con una sorpresa? Seguramente tu elección combinará en una forma inusual y reirás (esto es más fácil que despertar y abrir tu libreta de frases optimistas). Y claro, con este pequeño descubrimiento, enfrentarás con alegría a tu cotidianidad: lo extraño ya no resultará una molestia, sino un cambio gratuito de perspectiva. (Y dirás, uff, un libro menos que comprar). Con este sutil cambio de prenda, recibirás con agrado todo tipo de críticas, porque en tu mente dirás: ¿qué reclamas si ni siquiera fuiste capaz de ponerte las medias iguales? Lucirás menos agresivo, e inclusive tan amigable que la gente llegará a prestarte atención. Vamos, no esperes, cambia tus medias… ¡ya!




