En el día del amor…

Muchos esperan con ansia el día del amor y la amistad, un día como cualquier otro del año en el que el mundo se vuelve loco por un sentimiento. El 14 de febrero de cada año se rememora a San Valentín, un santo católico de origen desconocido asociado con el amor por dos razones: según cuenta la leyenda este Santo fue ejecutado al no renunciar al cristianismo y descubrirse que casaba a escondidas a soldados después de que el matrimonio fuera prohibido por el Emperador Claudio II; además, es patrono de los enamorados ya que su festividad coincide con el día en que los pájaros empiezan a aparearse. Las tiendas, centros comerciales, calles, muros, periódicos, televisión, cine e internet se inundan de corazones, flores, caramelos, bombones, peluches y todo tipo de objetos que, de uno u otro modo, han simbolizado el amor durante los tiempos; y todos ellos de color rojo, el color de la pasión.

La magia y esperanza que existe en este fecha la crearon las multinacionales a través de la globalización. El 14 de febrero se ha transformado en sinónimo de ventas y de crecimiento económico. Productos que garantizan la conquista se comercializan por millonarias sumas.

Pero, ¿qué tiene de especial el 14 de febrero? La complicada y extraña psicología de las personas les ha llevado a pensar que en San Valentín existen más posiblidades de enamorarse o que con la típica frase de “¿Quieres ser mi Valentín?” encontrarán el amor de su vidas. Muchos buscan la fórmula perfecta para conquistar o una persona con la que pasar este día (evitar la soledad el 14 de febrero es el objetivo principal).

Sin embargo, muchos reconocen que, si no te paró bola ningún día del año, el 14 de febrero NO SERÁ LA EXCEPCIÓN; por ello, complementaron esta fecha con el día del amor y la AMISTAD, para que aquellos que aún no encuentran a esa persona especial no sientan la soledad.

Y es que, a pesar de que en esta fecha “Love is in the air”, no existe fórmula ni regalo que compre el amor. Como todo sentimiento humano, tiene sus virtudes y sus penas, por lo que cada quien debe buscar su propia fórmula para conquistar y a veces dejarse conquistar. Que este 14 de febrero les llene de lo que quieran llenarse y que les haga felices.

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Sobre el autor

Carla Suárez. Redactora. Estudiante de Comunicación PUCE.